Barato y muy dañino – “La canción triste”

Por , el 12 - 03 - 2013

Debería haber publicado otro tipo de texto, pero la urgencia y el ardor guerrero me pedían otro tipo de escrito.

Nosotros no tenemos culpa de su –alarmante pero bien avenida- falta de ignorancia. Si cerrar salas de conciertos es la solución, es que ustedes no han entendido nada. Como digo, nosotros no tenemos la culpa de que ustedes no sepan qué es la música popular, esa que ha mostrado la luz a muchísimas generaciones de todo el mundo. ¿Creen que la zarzuela es lo único que debiera sonar porque ustedes así lo dictan? ¡Van dados!

Realmente no sé qué pensar. No sé si ustedes se hacen los ignorantes o es que en realidad son más inteligentes de lo que aparentan de cara a la galería. Privar al pueblo de cultura es privarlo de sus derechos como personas. Amén de quitarle una guía para evitar tropiezos que hagan volver a la gente al pasado. Me hace gracia cómo actúan, dando palos de ciego y mirando al dedo en lugar de estar mirando al problema. Hoy ha sido una sala, pasará el tiempo… y mañana será otra. Así, una y otra vez… hasta que terminen por asfixiar la música en directo. No querían “melenudos” en los 60, pero tampoco “greñas” en los 70 ni “kinkis” en los 80. Después, y a pesar de la entrada en España de la Democracia, eran los “guarros” los que molestaban. Y digo yo: si según ustedes molestan (molestamos), ¿es debido a que sabemos dónde darles? Háganselo mirar, pues es posible que ustedes sean el problema y no parte de la solución.

La brutal subida del IVA ha sido el arsénico para el enfermo terminal que todavía respira a duras penas gracias a los desmanes, saqueos y demás mangoneos que ustedes han perpetrado durante años y décadas. Un ciudadano bien informado es un voto menos. Ustedes lo saben y nosotros también. Pero también sabemos que un político muerto es un político menos. También lo saben, así que no tienten tanto a la suerte: hay mucho cava esperando a ser descorchado mientras se enfría en el congelador.

El cuento de bajar el número de parados ya no es creíble. ¿De qué vamos a vivir? Los que nos dedicamos a la música y derivados tenemos que subsistir y malvivir para seguir defendiendo nuestra verdadera vocación con mucho gusto. ¡Es nuestro oficio, demonios! ¿Qué hacemos? ¿Pretenden que hagamos como hacen ustedes: prevaricar, robar, espiar y desfalcar? Han podrido España, país que ya era una manzana “pocha”, pero no van a acabar con las semillas del fruto que buscan eliminar a base de amenazas, multas y cierres.

Cuando no es la música de la calle es la música en directo. Cuando no es la música en directo son las letras de las canciones. Cuando no son las letras de las canciones son los propios artistas. Parece que la jugada de ensuciar el noble arte de la música les ha salido muy bien posicionando al ignorante populacho en contra de los músicos. “Son unos vividores”, “ganan millones”, “seguro que se lo gastan en droga”, “yo no me compro un disco para que el tío pague su mansión”… Y así, los mantras de paletos se repiten una y otra vez. Mientras tanto, Telefónica sigue lucrándose gracias a eso que ustedes llaman “piratería”. ¿Por qué tildan al consumidor de delincuente cuando es Telefónica la que se lo está llevando crudo? No se puede ofrecer algo que ha costado mucho esfuerzo y dinero al público de manera gratuita para luego quitárselo. Claro… son listos. Así las culpas caerán sobre los músicos y no sobre ustedes, los verdaderos títeres de esta tragicomedia del tres al cuarto.

Han metido a sus amigos –de manera estratégica- dentro de la industria para asegurarse que el plan marchara correctamente. Todo favor tiene su precio, por lo que se ve.

Por cierto, tampoco vale quitarse la corbata y decir en ciertas publicaciones que escuchan en casa discos de Cat Stevens o de The Rolling Stones. Ese teatrillo de político “progre” y cercano guárdenselo para engrosar su populismo en paellas populares.

Realizar un disco cuesta dinero y muchos sacrificios. Es un trabajo más, como el de torero o el de futbolista. Pero van a por un colectivo desprotegido de sindicatos y de derechos, como el león que separa a la gacela más débil de la manada. ¿Y qué vendrá después? ¿Enviarán a sus cuerpos de seguridad a detener a los que todavía estén haciendo música de manera furtiva y marginal? No sería de extrañar viendo cómo se las gastan (y se las han gastado) tiempo atrás.

No se trata de demonios ni de cantarle a las drogas, sino de libertad y de evasión a una represión que ustedes (y sus secuaces) han impuesto por la Gracia de Dios. Nietzche decía que la vida sin música no tendría sentido, pero se ve que ustedes son más de leer panfletos viendo el escaso nivel cultural (y de idiomas) que tienen. Dan vergüenza, ustedes y sus compinches. Mientras el resto de países desarrollados facilitan la labor a sus artistas, en España se les castiga sin piedad.

Está visto que tienen que morir personas para que veamos reacciones desde su bando, pero más que reacciones positivas con intenciones de mejorar el asunto nos encontramos con reaccionarios acomplejados dispuestos a aniquilar todo aquello que “apeste” a cultura.

Han convencido a todo un país de que ser culto es cosa de señoritos cuando el dinero no da la clase ni la educación. Un humilde trabajador puede ser tan culto y tan rico (de cultura y mente) como el que más, pero claro, eso es algo que no les interesa a ustedes pues, como ya he dicho anteriormente: un ciudadano bien informado es un voto menos.

Sigan, sigan tensando la cuerda. Es posible que hayan hecho suya la ley, pero nuestro es el poder.


Texto: Carlos H. Vázquez.
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