Barato y muy dañino – “La mala educación”.

Por , el 10 - 01 - 2013

Podría ponerme muy furioso con toda esta recua de modernos que se apuntan al carro alabando a los “héroes” caídos del Pop-Rock patrio, pero mejor me callo, pues en este país de interesados te llueven hostias hasta por estornudar.

¿De qué van ustedes? Tanta idea de música que tienen y no levantan ni un ápice la cultura musical del país, cada vez más sumida en una especie de reclusión entre juntaletras sobornados y aburguesados que se suman a eso del “artisteo”. ¿Por qué se reivindica siempre al músico cuando ha muerto? Ni Cristo le hace caso cuando pasa de los 30, pues en España, cuando uno cumple una cierta edad en el Rock parece que ya ha dejado de existir para el gran público. Eso sí, cuando fallece aparecen miles de homenajes y discos tributo. La lista es larga y no me sale de las narices enlistar nombres para limpiarse la porquería que ustedes tienen entre ceja y ceja. Mucha culpa la tiene Radio3 y su programación (salvando Toma Uno y El Sótano) para niñatos psicóticos que no tienen ni zorra de lo que es vivir por y para la música.

El caso de Manolo Tena es de estudio. Después del concierto en las fiestas de A Xunqueira del 2010 en el que no se tuvo en pie y su voz era más un ruido que una herramienta para el canto, la figura ya mermada de Tena fue decayendo entre su propia persona y opiniones de la prensa y el vulgo.

Es la misma decadencia, solo que unos la toman con los excesos y otros con las apariencias y el dinero. De todas formas, también hay una gran falta de respeto por lo que fueron las personas. Manolo Tena puede estar destruido, pero no es para reírse de él ahora que para algunos es un despojo. No puedo mofarme de alguien que me ha dado tanto con su música, así que tampoco entiendo por qué la gente se ríe de Manolo Tena de esa manera, señalándolo como un alcohólico. Este país olvida muy rápido y no respeta. Me gustaría saber cuántos de esos imbéciles que se ríen conocen la obra de Alarma!!! lejos de los temas más conocidos de Tena en solitario.

Para colmo, los medios ven en esta clase de sucesos la carnaza perfecta cuando no se acuerdan de ellos ni por asomo. Así sucedió con Enrique Bunbury en 2005 cuando abandonó el escenario de Zuera o con Carlos Tarque (M Clan) hace unos años una madrugada en Gijón cuando fue detenido por la policía. Y así sucederá siempre con los músicos talentosos de este país que son ignorados por los medios hasta que los buitres aparecen. Es como eso de demonizar a los videojuegos cuando hay un tiroteo.

También me hace gracia que salgan estos modernos acomodados, y palmeros de La Movida, hablando de las glorias y las luces de aquella época. Ahí meto a periodistas, músicos, curtidos vividores y demás iluminados. Oh, sí, claro… La Movida… qué gran época para los que no sabían tocar dentro del Manzanares mientras que al otro lado del río surgían bandas que fueron denostadas por “no ser tan chic”. Qué buena mano de hostias se merecen algunos, la verdad. ¡¡No se olviden que en el País Vasco, Navarra, Galicia, Zaragoza, Andalucía… existían muchas más bandas!!

Por supuesto pasó también con Antonio Vega en sus últimos conciertos cuando más de uno lo tildaba de yonqui entre jocosas muestras de poca gracia. Pero hete aquí la hipocresía del sector musical lampón, pues una vez muerto el pobre de Antonio, le colocan una calle y todos, de repente, lo añoran. Son unos ejemplos de otros muchos que hay. La gente quiere ver la decadencia y la muerte gradual del músico para mitificarlo un poco más en una montaña rusa que sólo puede ir ya en caída hacia el abismo.

Después, cuando el finado es llevado a los altares del Pop-Rock patrio, los interesados que se suben al carro alardean de conocimientos y alabanzas hacia la figura del músico malogrado. La prensa y el entorno musical español está lleno de estos zánganos y zánganas que más les valdría vigilar su tabique nasal antes de preocuparse del de otros, ¿verdad?

Lo raro es que no hayan ideado todavía un espacio televisivo musical con tintes de “Sálvame” o “Punto Pelota”. Algo así como la web Jenesaispop llevada a la televisión. ¿Se imaginan a Diego A. Manrique dándose de guantazos con Julián Ruiz en directo porque no se han vuelto a saludar por la calle o porque el otro le ha criticado una reseña? ¡Brillante!

Parece que al público en general le resulta más espectacular encontrarse al artista olvidado de los 80 en un portal, agonizando, hasta arriba de heroína, que recordar toda una obra que, en mayor o menor medida, le ha dado mucho de comer a su autor y mucha vida a sus “escuchantes”.

Me da pena, mucha pena, porque alguien que se emborracha o se droga en demasía es porque tiene muchos problemas internos. No es para reírse. Es algo difícil y duro.


Texto: Carlos H. Vázquez.
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