Blood Red Shoes – Copérnico, Madrid – 22/03/2014

Por , el 01 - 04 - 2014

Laura y Steven no se prodigan mucho por España. Y tras presenciar uno de sus directos, a la sensación de euforia le siguen la rabia y la tristeza. Es una verdadera pena que nuestro país reciba tan pocas visitas de este escandaloso dúo británico, que recientemente tomó el timón del Copérnico, la marinera sala de la capital donde vino a presentar su último y homónimo disco, Blood Red Shoes.

Cuatro álbumes en su haber, pero el reducido número de visitas lleva a Blood Red Shoes a locales pequeños que, la verdad, son la opción más acertada para disfrutar de su espectáculo. Con ellos, todo es muy de andar por casa, siguiendo quizás ese espíritu grunge que respiran sus canciones: una guitarra, una batería y sus voces. No les hacía falta nada más sobre el escenario, que por momentos parecía el garaje donde seguramente empezaron a ensayar hace casi 10 años.

Decidieron arrancar uniendo el presente con el pasado, al encadenar “Welcome Home”, bestial instrumental que abre su nuevo trabajo, con “I Wish I Was Someone Better”, una de las piezas fundamentales de su debut Box of Secrets (2009). Ante tal combinación, los ánimos se dispararon entre las primeras filas de la tripulación del navío madrileño (formada en su mayoría por jóvenes y compatriotas del grupo), que se entregaron al pogo sin pensárselo.

Muchas son las bandas empeñadas en sacar a relucir la totalidad del álbum que estrenan. El dúo de Brighton, sabiendo que contaban con mucho buen material del que tirar, habían preparado un setlist que fue una sucesión de infalibles títulos, así como un constante ir y venir en el tiempo. Del “Cold” de In Time To Voices (2012) a la reciente “The Perfect Mess”. Del contagioso movimiento de los dedos de Laura–Mary Carter por las cuerdas que guía “An Animal” de 2014 al riff no menos infeccioso de “Don’t Ask” de Fire Like This (2010), que enloquecieron a los amantes del pogo. Y todas siempre siguiendo a la imparable batería de Steven Ansell.

Y es que este viaje temporal por la carrera de Blood Red Shoes dejó bien claro que en esta pareja los papeles están más que definidos. Ella aportó la robustez a temas como “Heartsink”, sacándole el máximo partido a sus guitarras (se contaron tres) y al arsenal de pedales que tenía a sus pies y él y sus baquetas se encargaron de que sus composiciones apenas se pudieran tomar un respiro, mientras sus voces se repartían el protagonismo. También quedó claro que Steven – quien tuvo el bonito detalle de salir a escena con la camiseta de tus teloneros, Slaves – es el portavoz del dúo, el que atendió los gritos del público y le correspondía con un “¡Hacéis mucho ruido!”.

En definitiva, el reparto funciona y la química es evidente cuando lanzan artefactos como “Je me perds” una acelerada, intensa y breve carrera de voces distorsionadas después de la cual se retiraron unos minutos. Tal fue la energía transmitida que los bises parecieron tranquilos, si es que este adjetivo se puede utilizar para describir sus temas. Y sí, con “Cigarettes in the Dark” Laura sonó hasta dulce, y algo bajaron las revoluciones, pero no la intensidad. Con el tercer y último bis, “Red River” (del ep Water de 2012) él se subió a su batería, ella se acercó al respetable y dieron lo que les quedaba ante el público español más numeroso que habían tenido hasta la fecha, según Steven. Y, por ello, aunque en su despedida repitieran la frase “take me back home” (llévame a casa), probablemente no les hacía ninguna gracia irse. Y a los presentes, evidentemente, tampoco.


Texto: Beatriz H. Viloria Fotos: Alfredo Rodríguez

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