Crónica Arizona Baby. Sala Tragaluz. Guadalajara. 17/05/2010
Por bannedingu, el 20 - 05 - 2010

… Y puestos a encontrar diferencias, tampoco es habitual que vaya a un concierto de un grupo, en este caso trío, acústico. Los prejuicios llevan a poner a un lado de la ecuación guitarras acústicas y en el otro, detrás del igual, canciones flojas, poperas, o lo que es peor, hasta románticas [nótese cierta ironía en mi apreciación]. Gran error si estamos hablando de los pucelanos Arizona Baby. Puro rock and roll… aunque sea en formato acústico. Lo de siempre, pero diferente.
Bien comandados por Javier Arizona a la segunda guitarra y a la voz, aunque la sala jugó en su contra, incluso tuvo que bromear comparando su voz con la de los orcos; pero supo capear el temporal al tiempo que intentaba arrancar al público de sus asientos, algo que logró con las dos últimas canciones de la velada, “Shiralee” y una versión del “Lucille” de Little Richard.
A su diestra, Marcos Arizona con la percusión y ayudando en la segunda voz, gran trabajo también el suyo. Y a su izquierda, el guitarra principal. Rubén Arizona, el hombre del ‘viaje’. Y es que desde que comenzó la actuación, Rubén pareció sumergirse en un viaje a través de las cuerdas de su guitarra. Sentado, con los ojos cerrados, hacía que la música fluyese por la sala, llegando a delirar en el momento de su solo, donde pasó de ritmos aflamencados a latinos e incluso hubo un momento donde la tensión de su guitarra me recordó a nuestros ídolos de la música surf. No sabemos si su estado de trance se debió a la ingestión de un Saguaro de Tucson o bien de algún peyote mexicano convenientemente ‘arizoneado’. Bromas aparte, estuvo inmenso.
Con estos ingredientes, con Marcos y Rubén sentados y Javier ejerciendo de maestro de ceremonias, presentando las canciones, reclamando la atención del técnico de sonido, o intentando involucrar a la afición que llenó la Sala Tragaluz, se desarrolló una actuación de, aproximadamente, hora y cuarto de duración.
Un concierto donde, en gran medida, la formación vallisoletana se dedicó a presentar su segundo y hasta el momento último trabajo, Second to None [Subterfuge, 2009]. Sonaron, entre otras, “Runnaway”, la mexicana “A Tale of the West”, “Ballad of A.”, “The Getaway”, “Muddy River”, “Dirge”, “Ouch!”, … Hubo tiempo para probar “cosas nuevas” y para recuperar a clásicos, ya que también se marcaron un cover del “Sandman” de America. Pero, sobre todo, “Shiralee”, con el público de pie, dando palmas y alborotando el gallinero. Tras versionar a Little Richard, con dedicación tanto a Idealipsticks [que les estaban jaleando desde primera fila] como al desaparecido Ronnie James Dio, y dar las gracias al público asistente, con una frase lapidaria: “Cantar no cantáis una mierda, pero hacéis un ruido de puta madre”; llegó el punto y final. Otros cinco minutos de paseo y en casa, con un sonrisa de oreja a oreja y un vinilo bajo el brazo, pero sin oler a alcohol ni a tabaco. Lo mismo de siempre, pero diferente.
Texto: Carlos A.S.
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