Crónica de la fiesta clandestina de Alhambra Reserva 1925

Por , el 24 - 12 - 2013

Miércoles de diciembre en el madrileño barrio de La Latina. Eso es todo cuánto sabíamos de la fiesta clandestina de Alhambra Reserva 1925. Aunque en vista de cómo nos sorprendieron el pasado mes de noviembre invitándonos a conocer a la lutier Amalia Ramírez en su taller de Tetuán, ya presentíamos que la fiesta albergaría mucho #artepordescubrir

Tras cinco minutos de paseo por la Carrera de San Francisco llegamos a la calle Aguas. Allí, un único local, que carecía rótulo en la entrada, emitía luz de su interior. Lo que parecía ser una galería de arte fue el lugar elegido por Alhambra para dibujar la noche con gastronomía, música y sobre todo, mucha cerveza.

A la entrada una legión de elegantes azafatas nos anudaron pulseras en las muñecas y nos dieron la bienvenida a una amplia habitación de luz tenue decorada con diversos cuadros, algún que otro busto y decenas de botellas de Alhambra Reserva 1925 decoradas con guirnaldas de luces.

Como principales atractivos dos barras que parecían ilimitadas y un puestecillo de quesos artesanos que hicieron un colchón de excelencia en nuestro agradecido estómago.

Mientras tanto el photocall fue recibiendo caras conocidas del mundo del cine y la televisión, como Hugo Silva (Las Brujas de Zugarramurdi), Natalia Verbeke (El otro lado de la cama), Asier Etxeandia (Los hombres de Paco), Oti Manzano (La Voz Dormida) o David Castillo (Aída).

En cuanto al aspecto musical un deejay se encargó de poner música ambiente que complementó muy bien al desfile de canapés y, como única actuación de la noche, pudimos contar con la efusiva cantante flamenca Amparo Velasco, mejor conocida como La Negra, acompañada del guitarrista Juan Fernández, alias ‘El Panky’. Ofrecieron un breve pero apasionado repertorio en el que brilló más la actitud que el sonido resultante.

Acto seguido el deejay volvió a ponerse a los platos para tirar de funk, low house y otros ritmos pausados mientras desfilaba el dulce en forma de tiramisú y chocolate y la cerveza seguía discurriendo. Lo hizo hasta que la luz iluminó la estancia y nos despidieron con una sonrisa y una bolsa que contenía una gran botella de Alhambra Reserva 1925. Así da gusto. Hasta la próxima ;)

Texto: Javi JB
Fotos: Alhambra
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