Rancid – Sala San Miguel, Madrid – 31/07/12

Por , el 13 - 08 - 2012

Seguramente a estas alturas ya habréis leído la crítica de algún hipster equiparando a Rancid con los grupos chicle-punk de la Mtv o asegurando que están totalmente acabados desde hace una década. Si no lo habéis hecho, mejor para vosotros, porque resulta crispante. Si la respuesta es afirmativa y estáis aquí es porque seguramente queréis una segunda opinión. Bueno, aquí la tenéis: concierto histórico, amigos.

Uno de los grupos en activo más grandes y relevantes de la historia del punk rock regresaba a España, tras más de tres lustros de olvido, para atender las súplicas de miles de fans que llevaban tanto tiempo esperando. No tantos como cabía esperar en un principio, ya que tanto en Madrid como en Barcelona hubo que trasladar el concierto a recintos con menor aforo. Pero es lo que tiene, cuando tardas tanto en volver, muchos acaban olvidándose de ti. Aunque en vista de la elevada media de edad que pudimos ver en Vistalegre, los viejos punks aún siguen vibrando con los himnos punks que marcaron el pulso de los noventa.

Finalmente el concierto tuvo lugar en la sala San Miguel, una forma de llamar a uno de los pasillos del Palacio de Vistalegre. El primer grupo en abrir la velada fueron los catalanes Secret Army, elegidos específicamente por Lars Frederiksen y a los que podría considerarse como los Rancid españoles, más por la ausencia de competidores que por su valía, que por otro lado, sin duda tienen. Lo han demostrado en su último y magnífico disco Crush The Remains. Un despliegue de fuerza y melodía a lo Street Dogs que debería ser su visado definitivo para abrirse paso fuera de nuestras fronteras. Su directo está a la altura del trabajo de estudio, pero tan solo un puñado de madrugadores entró en el San Miguel para prestarles atención.

Los siguientes en saltar a la palestra fueron los jerezanos G.A.S. Drummers. Desde que les descubrí en el concierto que Millencolin dio hace una década en la sala Arena y me enamorara del Proud To Be Nothing siempre les he tenido un cariño especial. Hasta su vertiente power popera del Decalogy me gusta. Como es lógico, en esta ocasión apostaron por su vena hardcoreta melódica para no defraudar a los que poco a poco se iban aproximando al escenario. Además, aprovecharon para presentar un par temas de su próximo trabajo, con el que han decidido volver a sus raíces y la verdad es que sonaron estupendamente. Esperamos verles de nuevo muy pronto en una sala de menor aforo.

Los últimos en abrir para los yankis fueron los Klasse Kriminale, una leyenda del punk oi! en Italia que supuso el petardazo perfecto como antesala de lo que vendría después. Con una pancarta a sus espaldas que entonaba “Fuck Racism”, el efectivo líder del grupo, Marco Balestrino, despertó a un público aletargado, contagiándole su hiperactividad. Al final del set, con él cantando desde el foso, incluso muchos de los allí presentes se animaron a corear las letras de sus temas más emblemáticos. Como colofón de la fiesta una gran “White Riot” de The Clash selló un gran concierto por parte de los espaguetis.

Los teloneros ya habían hecho su trabajo así que había llegado el momento de que la formación actual de Rancid subiera a las tablas. A prácticamente todos ellos ya les habíamos visto en el pasado con sus distintos proyectos: Lars Frederiksen con los Bastards, Branden Steineckert como batera de The Used y a Matt Freeman con Devil’s Brigade recientemente. A Tim Armstrong estuvimos a punto junto a The Transplants, pero finalmente cancelaron la gira. Sea como sea, por primera vez desde aquel legendario FestiMad del 96, Rancid estaban de vuelta.

Pasadas las diez de la noche, Tim y su nuevo look mendigo, un Lars bastante fanegas, un Matt sobrio como siempre y un Branden pletórico se bañaron en una ovación desgarrada. “Radio” fue el punto de partida y desde ese momento un pelotazo tras otro, sin tregua ni vacile alguno, en lo que supuso el mejor set list que haya presenciado nunca. Vaya, que si lo hubiera hecho yo no me habría quedado mejor. Lo que está claro es que esta gira 20 aniversario no podría estar mejor planteada. Lógicamente sus dos primeros discos se llevaron el mayor protagonismo, del Let’s Go sonaron canciones como “Black & Bue”, “Nihilism”, “St. Mary” o “Salvation”, pero el …And Out Come The Wolves lo tocaron prácticamente entero (“Roots Radicals“, “Journey To The End Of East Bay“, “Maxwell Murder“, “Olympia WA.”…). Hasta los temas escogidos de sus últimos discos (“One Last To Die“, “Fall Back Down“, “Red Hot Moon” –con colaboración del batera de Klasse Kriminale en la parte rapera, incluida-…) estuvieron a la altura de los clásicos. Se entiende que cada nuevo acorde fuera celebrado con pogos demenciales, un coro conjunto y un salto común que no amainó en la hora y media que duró el repertorio. Realmente, hasta que ves a Rancid en directo, no te das cuenta de la cantidad de himnos que tienen.

Mientras que Armstrong tuvo momentos en los que parecía estar bastante moribundo, en otros renacía de las cenizas de sí mismo y se venía arriba con el carisma que siempre le ha caracterizado. A Steineckert, lógicamente, se le ve disfrutar a la batería mucho más que con su antigua banda y Matt Freeman no se sale de la concentración que le permite seguir ostentando el título del mejor bajista de la historia del punk. Eso sí, el líder indiscutible que tira del grupo, a todos los niveles, es Frederiksen. En el pit, cuando el concierto se iba acercando a su fin, el calor se iba haciendo insoportable, pero el ánimo no decayó en ningún momento. Las pocas fuerzas que restaban acabaron extinguiéndose con un bis impagable y compuesto por “Time Bomb“, “Tenderloin“, “Lock, Step & Gone“, y “Ruby Soho”. Una treintena de canciones que nos arrancaron una treintena de sonrisas, treinta gritos extasiados y treinta bailes que provocaron la mayor hiperhidrosis que hemos sufrido nunca en un concierto. No nos podían haber llevado de vuelta a los 16, aunque fuera por un rato, de una forma mejor. Suerte que hemos tenido la paciencia suficiente para poder vivirlo. Suerte que nosotros no nos hacemos mayores.


Texto: Javi JB
Fotos: Héctor Vila
 
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    3 comentarios

  • Luis dice:

    Muy buena crónica! El punk forma parte de la música pese a quien le pese, y a los que nos hace movernos sabemos que Rancid no defraudan.

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