Crónica de Statesboro Revue, 14/01/14 – Wurlitzer Ballroom

Por , el 05 - 02 - 2014

A veces parece que para escribir la crónica de un concierto has de saberlo todo acerca del grupo reseñado. Desde quién produjo su primer disco a con qué le gusta mezclar el ron al bajista. Pues no. Sobre todo si no estamos hablando de un grupo consagrado y pretendes reflejar la experiencia con cierta honestidad. El caso es que, ciñéndonos al caso que nos ocupa, he de admitir que conocí a Statesboro Revue hace más o menos un mes, ojeando la agenda de conciertos e intentado descubrir nueva mierda interesante. Es entonces cuando escuché su último álbum Ramble On Privilege Creek y exclamé ¡coño! Qué bien suena esto. Así que me puse también su primer disco Different Kind Of Light, publicado en el año 2008. Ya entonces llamó la atención de sus paisanos y entró directo al Top 20 de las listas de Texas. Un año después un redactor de la Rolling Stone yanqui les proclamó como una de las sensaciones de aquella edición del festival South By Southwest, y su fama se propagó (modestamente y siempre dentro del circuito de bandas de blues-rock que no tienen una entrada en Wikipedia) por todo Estados Unidos. El caso es que no tuve que acabarlo para anotar en mi calendario la fecha de su concierto en Madrid: 14 de enero. Wurlitzer Ballroom.

Así que nada, para el céntrico guariche que nos fuimos en aquella bonita y gélida noche de martes. A pesar de la calidad de la formación, muchos eran los factores que presagiaban una discreta asistencia: Madrid, entre semana, rock sureño, underground. Y desgraciadamente, eso es lo que sucedió. Además, había que sumarle que se trataba de su primera visita y eso siempre resulta un reto en un lugar sin distribución, ni apenas cobertura mediática sobre tu música. Al parecer en un comienzo se llamaban Stewart Mann & The Statesboro Revue, pero al entrar en el grupo el hermano de Stewie, supongo que concluyeron que tampoco era necesario engrandecer tanto el ego de su cantante.

Con pinta de cuáqueros y rednecks de botas de piel de serpiente a partes iguales, comenzaron a repasar sus dos discos con elegancia y reposo. De primeras te llama la atención la poderosa voz del frontman, pero al final acabas descubriendo que cada uno de ellos destaca por si mismo: un guitarrista lleno de brío, un batera rebosante de groove y un bajista que redondeaba la fórmula a la perfección.

Con un sonido muy próximo a Little Feat, fueron desgranando temas llenos de alma pero que, a la hora de facturarlos en directo, no sobrepasaron la corrección. A pesar de que Mann se esforzó en chapurrear frases en español y la ejecución fue notable, no lograron caldear el ambiente en una sala en la que suele ser complicado hacerlo de por sí. Su puesta en escena, carente de mucha chispa y apenas alardes, no logró conectar con el público, aunque desde luego sí que nos hizo pasar un rato más que agradable a todos. La prueba de ello es que la hora y veinte que actuaron (unos veinte minutos menos que otras fechas a consecuencia de los motivos mencionados) se nos pasó bastante rápida, aunque tampoco se nos hizo corta. Entre otras cosas gracias a las magníficas versiones con las que nos deleitaron: “Fire on the Mountain” de la Marshall Tucker Band, “Think It Over” de Buddy Holly, “Ophelia” de The Band y una particular “Jumpin´ Jack Flash” de los Rolling Stones. Vaya, que no me importaría descubrir cada semana a un grupo como Statesboro Revue, y mucho menos ir a verlo en directo. Así que nada, la próxima más y mejor.

Texto: Javi JB
Foto: Marti Pérez
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