Crónica Eddie Spaghetti, 27/08/11 – Gruta 77, Madrid

Por , el 07 - 09 - 2011

Un escenario vacío. Encima de él tan sólo un señor barbudo con sombrero vaquero, gafas ahumadas y una guitarra acústica. Es difícil que algo así consiga convertirse en una velada divertida. No lo es tanto si tu nombre es Eddie Spaghetti y eres el frontman de Supersuckers, claro. Sin ningún tipo de acompañamiento adicional ni florituras que valgan. Tan solo un buen puñado de canciones, propias y ajenas, y un espíritu rockero rebosante de carisma. Esta era la primera vez que el vaquero de Tucson nos visitaba en solitario y ya tocaba, puesto que vino presentando, o algo así, Sundowner, el tercer disco en este formato y primero con Bloodshot Records.

La verdad es que hay pocas cosas más cómodas y lucrativas para un artista que recorrerse Europa en solitario. Recientemente también tuvimos a Steve Rawles (This Is A Standoff y Belvedere) por aquí y es que pegarse unas vacaciones pagadas con la familia, visitando todas las capitales del viejo continente, se antoja un plan envidiable. Y bastante lucrativo, en según qué casos. Más aún cuando la entrada en taquilla vale 15 euros como en esta ocasión. Porque no nos engañemos, por muy placentero que resultara el concierto, algo así no deja de ser una pachanga. Pero qué más da cuando un curtido rockero te hace pasar una hora y media deliciosa, entre tragos de cerveza en una noche de agosto, sirviéndose únicamente de su guitarra y su chulería sureña.

 

Desde el primer momento, Eddie muestra su lado fresco y salvaje, ese que expectora como si de un esputo con sabor a bourbon se tratara. Solo que en clave onanista, metido en la cintura de cantante de country, en vez de desempeñar el tópico intimista, oscuro y melancólico, se muestra positivo, campechano y hace de la reunión una auténtica fiesta entre amigos. Porque además, la gente respondió a base de bien, pese a que fuera finales de agosto y que bueno, ya sabemos todos como están las cosas, hoy en día media entrada con un artista del underground se puede considerar casi casi un triunfo.
La jarana comenzó rebosante de clase gracias a un Willie Nelson cantando desde los labios de Eddie y con toda una declaración de intenciones que muchos siguieron a rajatabla con “Gotta Get Drunk”. Pronto comenzaron a caer pelotazos de los Supermamones, como “Sleepy Vampire”, “Non-Addictive Marijuana” o “Brealing Honey’s Heart”, aunque también hubo momentos más sentimentales, como la clásica “Sea of Heartbreak” del maestro Cash o la emotiva “Killer Weed”. En cualquier caso, la calma se tornaba festividad al acabar cada canción gracias al “cha-cha-cha” y los cuernos que el bueno de Spaguetti alzaba al aire como punto y aparte. Es lo que tiene el talento, con él se puede hacer de un concierto, que en apariencia se presenta lineal, algo variado en el que no hay lugar para un ápice de aburrimiento.

 

Como si de una jukebox parlante se tratara, no cesó de preguntar a la gente qué canción quería escuchar, atendiendo solícito las peticiones más racionales. A destacar del repertorio que nos regaló ese tema que escribió a medias con Steve Earle, “Creepy Jackalope Eye”, la maravillosa y una de las grandes perlas de toda la actuación, “Misery & Gin” de Merle Haggard. Por supuesto, todos las revisiones de clásicos del Rock fueron muy bien recibidas por el público asistente. Desde “Little Ol’ Wine Drinker Me” de Dean Martin, a la que podríamos decir que es su versión más peculiar, “Always On My Mind” de Elvis, o el que es casi un himno en las llanuras más rednecks, “Peace In The Valley” y que antes de él han versionado Elvis, Cash o Red Foley, entre tantos otros.

 

Con “Good Livin’” llegó un interludio no previsto y que se vio forzado por la rotura de una de sus cuerdas. Interludio que aprovechamos para visitar la barra y retomar el concierto minutos más tarde con “Doublewide“, seguida de “I Don’t Want To Lose You Yet”, de Steve Earle. No hubo apenas composiciones propias, más allá de las escritas para Supersuckers, pero sin duda la encabronada “Jesus Never Lived On Mars” es una gran canción. Aunque si hablamos de grandes canciones, la popularizada por el gran Johnny Cash, “Cocaine Blues”, se lleva la palma. Eddie la interpretó con dignidad y es que tiene una voz que en verdad consigue llegarte y hacer que temas que has escuchado mil veces de la mano de sus creadores, suenen apasionados. Aunque también hay otros que se quedan reducidos a poca cosa y pierden vigor, como el “Everybody’s Girl”, de los Dwarves. Claro que es evidente que a un tipo que no tiene más acompañamiento que una acústica le sienten mejor las baladas.

 

Hora y media más tarde, el concierto llegó a su fin con dos trallazos de los Supersuckers, “Pretty Fucked Up” y “Born With A Tail”. Teniendo en cuenta que en Barcelona el repertorio ni siquiera llegó a la hora de duración y que casi todo lo que tocó pertenece al setlist habitual de su banda madre, podemos darnos con un canto en los dientes. Aunque nos quedamos sin ver a su hijo Quattro subirse al escenario a demostrar un rato sus aptitudes, tal y como hizo en otras fechas. Claro, que bien mirado, mejor así.


Texto: Javi JB
Fotos: Javi JB & Pat Blanco
 
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