Crónica: Millencolin + Far From Finished – Sala Heineken, Madrid

Por , el 28 - 04 - 2009

Fecha: 15 de Abril de 2009
Sala: Heineken, Madrid
Aforo: Lleno
Promotor: Cap Cap

El pasado 15 de abril regresamos a principios de esta década. Y lo hicimos de la mano de Millencolin.
Regresaron a la sala Heineken (La sala Arena la última vez que ellos pisaron su escenario) siete años después. Desaparecieron ya los mochileros, las gorras y las camisetas de Satanic Surfers pero el grupo de skate-punk melódico más grande de la historia de Europa logró devolvernos a aquella época a muchos y aunque solo fuera por eso, fue un día increíble.

A las 8:30, con puntualidad inglesa, Far From Finished subieron al escenario y comenzaron a descargar su explosivo Punk Rock ‘n’ Roll. Son uno de los grupos punteros del movimiento estadounidense y lo demuestran con cada concierto que nos regalan, por suerte bastante a menudo. La mayoría de la sala los conoció esa noche y fuimos muy pocos los que coreamos sus potentes estribillos pero aún así lograron arrancar los primeros pogos de la velada y no hubo un alma a la que no lograran encandilar.
A pesar de estar cansados puesto que acaban de cruzar el charco ya que se trataba de la primera fecha de la gira europea se les vio visiblemente excitados por el hecho de encontrarse tocando ante un público a la altura de su calidad y compartir cartel con sus admirados Millencolin. Lo cierto es que es algo que repitieron hasta tres veces y está claro que se lo pasaron incluso mejor que nosotros.
Dividieron su set list entre sus dos discos, East Side Of Nowhere y su último trabajo Living In The Fallout a lo largo de tres cuartos de hora geniales.
Desde luego no sonaron como las anteriores veces que les tuvimos en la capital, en el Wurlitzer Ballroom y en Gruta 77 junto a Frontkick, pero cuando acudes a la sala Heineken para asistir a un concierto es algo que hay que prever. El sonido se disipa como la niebla con olor a Clamoxil que tienen la maldita manía de soltar en casi cada concierto. Pero bueno, si a los grupos les gusta, qué le vamos a hacer. Lo que seguro que no disfrutan tanto es la pésima acústica pero aún así salvaron el concierto porque son sin duda uno de los mejores grupos de Punk de Boston en la actualidad y eso es harto complicado ya que, por alguna misteriosa razón, si sale de Boston, es bueno. Así de simple.
Además, el año que viene seguramente les tendremos por aquí de vuelta ya que, según me confirmaron después del concierto, editaran un nuevo álbum y vendrán a presentarlo a Europa una vez más.

Media hora de cambio de backline y los nervios flotando en el ambiente. La sala ya completamente abarrotada. Tras su anterior visita hace años en el ya desaparecido Divino Aqualung, la gente llevaba esperando a la leyenda sueca como agua de Mayo. Y de repente se apagó la luz, se bajó la música y un foco iluminó sutilmente el escenario. Salieron a escena como héroes aupados por un clamor ensordecedor y cayó una lona gigantesca estampada con el arte de su último trabajo discográfico, Machine 15. Segundos después sonaron los acordes de la inconfundible “Penguins & Polarbears” y se desató la locura.
Parecía que nada hubiera cambiado desde la última vez. Nikola Sarcevic, el histórico frontman de Millencolin, volvió a subir a la palestra vestido con una camiseta de la selección española de fútbol y rapado completamente al cero. Sin embargo esta vez customizó la camiseta especialmente para la ocasión en base a Machine 15, siendo estos el nombre y número impresos en la misma.
No han cambiado nada, siguen siendo los de siempre, los que nos descubrieron esta música tan cautivadora a mediados de los noventa.
Empalmaron el final de la canción inicial con uno de sus principales himnos, “Fox”, la oda a su moto de juventud. Sí señor, comienzo con dos temas consecutivos del Pennybridge Pionners. Sin duda, eso auguraba un gran concierto y desde luego lo fue.

Prosiguieron con otro temazo del For Monkeys pero cuando tocaron la reciente “Broken World” ya nos temimos un concierto plagado de canciones de sus últimos discos. Desde luego tocaron muchas y es que a pesar de que nos gustaría escuchar muchas más de discos como Life On A Plate, Melancholy Collection o For Monkeys, hay que conformarse. No obstante, dieron un repaso memorable de canciones míticas de toda su carrera. Como es lógico también cayeron unas cuantas del Kingwood y el citado Machine 15 pero lograron que no echáramos en falta excesivos temas antiguos y eso siempre es algo positivo.
Declararon estar tremendamente contentos de volver a España a pesar de estar perdiéndose la Champions League y pese a la sobriedad inicial no tardaron en comenzar a hacer las clásicas coñas y la verdad es que los gestos de Nikola no tienen precio. A destacar la gracia que consistió en la pregunta lanzada al aire de si era recomendable ir al País Vasco con la camiseta elegida para la ocasión. Respondimos que sí, que por supuesto.

Una hora después acabó el concierto y no podría haberlo hecho de un modo más perfecto. Tras terminar la frenética “Right About Now” entonaron la emblemática melodía de “Black Eye” seguida del fervor del público y al estallar la canción de repente cayó la lona acompañada de un fogonazo de luz. Se vio sustituida por otra con el mítico logo de la M estrellada que les ha acompañado toda su carrera. A tamaño gigantesco y colores desteñidos nos devolvieron al 2002, cuando teníamos 16 años y una vida por delante. En verdad fue una regresión al pasado. Lograron crear un sentimiento de nosotros como pocos consiguen. Durante la última parte de la canción fueron desapareciendo uno a uno del escenario hasta que el escenario quedó vacío y las luces se apagaron.
Pero aún no había acabado la fiesta, iba a haber bises, de eso estábamos seguros. Y vaya que si los hubo. Volvieron a salir y esta vez Nikola lo hizo con una camiseta del Real Madrid para desgracia de los atléticos y culés allí presentes. Se ganó una ovación, por supuesto y a pesar de que fuera la camiseta que lució el cantante de Pignoise en su época como jugador en el equipo blanco. Dejando a un lado ese detalle grotesco, apareció con una guitarra acústica y eso solo podía significar una cosa, “The Ballad”. El momento más emocionante de la noche, ochocientas personas coreando un estribillo histórico que hizo que la emoción nos embargara a todos y cada uno de nosotros.
Acto seguido, el principal estandarte de Burning Heart facturaron la canción con la comenzaron hace ya 15 años, “Mr. Clean”, el single homónimo de Machine 15 y por supuesto y como no podía ser de otra forma, “No Cigar”, el cierre definitivo.

Apoteósico. Quién nos iba a decir que este año volveríamos a nuestra temprana juventud. Lo vivimos recientemente con No Fun At All y No Use For A Name, ahora con Millencolin y lo volveremos a hacer muy pronto con los grupos que aún han de visitarnos este año, New Found Glory, NUFAN de nuevo, Propagandhi, Pennywise, The Bouncing Souls y los legendarios Social Distortion.
Por exagerado que suene, por noches como la de ayer en verdad uno agradece haber vivido aquella época y por qué no, estar viviendo esta.


Javi JB
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