Crónica Resurrection Fest 2013 – Viveiro 1 de agosto 2013

Por , el 26 - 08 - 2013

Era jueves y hacía calor, y Viveiro nos recibía con los brazos abiertos. Tras varios intentos por ir años anteriores, ésta era mi oportunidad de quitarme la espina con uno de los mejores, y no exagero, festivales del panorama musical español. Y este año han tirado la casa por la ventana, los organizadores han traído nada más y necea menos que a grupos como Slayer, Trivium y Bad Religion, a pesar de no ser grupos hardcore, haciendo las delicias de muchos de los que fuimos por tierras celtas. De hecho, podría haber sido incluso mejor, de no haber sufrido la caída del cartel de un grupo como As Lay I Dying por temas que todos conocemos, pero el cartel era de 10 y las ganas por ver a estos y otros grandes grupos no hacían si no aumentar con el paso de las horas.

La primera jornada del festival comenzamos por hacer un repaso al propio recinto, muy bien montado, con amplios espacios, sin nada de polvo, o al menos muy poco, y sin apenas solapamientos entre conciertos.
El primer grupo del que disfruté fue de Inordem, que no dejan de sorprenderme. Dieron un concierto muy completo en la carpa cubierta del recinto, que llevaba por nombre escenario Jägermeifter. Estos chicos van haciéndose grandes a pasos agigantados, y lo demuestran en cada concierto. Nos deleitaron con temas de su último trabajo que lleva por título La Miseria de Dios, sin duda uno de los conciertos que más disfruté el primer día. Antes de ellos habían pasado por el escenario ya Against the waves, Oddy Lane, Mutant Squad, Amenaza de muerte y 1906, todos ellos participantes del concurso de bandas.

El grupo que lidera Joan Hernáncez a la voz, junto a Sergio, Carlos y Jota, interpretaron a la perfección los temas más conocidos de su setlist, y fueron uno de los grupos más destacados del día, a pesar de empezar prontito con su concierto, hicieron que el público que se acercó a verles disfrutarse con su metal con ciertos tintes de trash.

A continuación, y en el escenario más grande del recinto, el Monster, les tocó el turno a Bastards on Parade, grupo patrio de folk mezclado con punk-rock, con esos tintes celtas que nos recuerdan inevitablemente a grupos como Dropkick Murphys. Gaitas y ritmos pegadizos fueron la nota predominante de esta banda que a pleno sol nos deleitó con un gran concierto. Todos los asistentes al concierto, no eran muchos por las horas, no pararon de bailar durante la actuación y el tono celta que pusieron fue uno de los grandes aciertos del festival.

Tras ellos, llegó la hora de grupos como Ånima, Possesion y los portugueses Switchtense, que ofrecieron grandes shows y momentos perfectos para moshear e ir preparando motores para lo que vendría después. A New Heaven Arise, las crestas de The Casualties y los asturianos Escuela de Odio, asiduos al festival, fueron los siguientes en dar caña a la primera tarde que el mejor hardcore inundaba la ciudad gallega.

La noche empezaba a caer con The Amsterdam Red-light District y justo después les tocó el turno a uno de los grupos portugueses más prometedores, Devil in me, que volvieron a incendiar la carpa del ciervo con su música. No podemos negar que tenemos grandes bandas de hardcore en el país vecino. Fueron contundentes y el público así lo notó, formándose los primeros circle pit en la carpa cerrada, como con el tema On my own. Una gran descarga de energía que era el punto de inflexión de la tarde para tomar fuerzas para lo que estaba por llegar.

Y llegaba el primer plato fuerte del día, y del festival. Trivium fue el primer grupo capaz de congregar a un gran número de espectadores en el escenario grande. En pleno atardecer Matt Heafy y los suyos demostraron que son una de las grandes bandas del momento. Impresionantes durante los primeros temas, hasta que el concierto tuvo que suspenderse (momentáneamente) ya que una de las vallas de seguridad cedió y pilló el pié a uno de los espectadores que estaban en la primera fila. Tras media hora de parón obligado, la banda volvió al escenario con las mismas energías con las que habían empezado el show. Temas ya clásicos de la banda como Pull Harder On The Strings Of Your Martyr se mezclaban con nuevas canciones de su próximo trabajo. Un grupo que nunca deja mal sabor de boca, espectaculares, ya lo fueron en La Riviera hace unos meses, y han vuelto a dejar el listón muy alto, ganando un fan acérrimo desde el primer día con un servidor.

Tras ellos les tocó el turno a Flatliners y uno de los grupos que más ilusión me hacía ver en este festival, unos Madball que caldearon el ambiente de la carpa cubierta de tal forma que lo que se vivió allí era más parecido a un concierto a las 4 de la tarde por el calor, que propio de las 11 de la noche. Temas como The Beast, donde el público enloqueció, fueron la carta de presentación de estos neoyorquinos que ya tienen a sus espaldas unos cuántos añitos en esto del hardcore.

Pero el plato fuerte del día estaba por llegar, o mejor dicho, los cabezas de cartel, ya que tampoco me sorprendieron tanto como esperaba. Lamb of God saltaron al escenario grande, con un Randy que derrochaba energía y torrente de voz por todos lados.

Sonido muy bueno (salvo desde el foso, que allí todo era ruido) y una entrega por parte de todos los miembros del grupo, hicieron del concierto uno de los mejores del día, aunque no sea mi banda predilecta. Hubo de todo, pogos, circle pit, y sobre todo mucho empuje desde los asistentes a la banda norteamericana. Sonaron temas ya míticos como Redneck o The Passing, cerrando su concierto con un tema que a todo el mundo puso los pelos de punta, Black Label. Una actuación de 10 y hubieran sido los mejores, aunque ya se sabe, sobre gustos no hay nada escrito.

Y para cerrar el primer día dos bandas: Sylosis, tuvieron la mala suerte de tocar a última hora y había mucha gente que se había marchado ya, y Jello Biafra and The Guantanamo Medicine School, un grupo diferente, pero muy muy divertido. Demostraron que saben hacer que la gente lo pase bien, la carpa estaba abarrotada bailando y coreando sus temas más conocidos como The Brown Lipstick Parade, sin duda un gran grupo para disfrutar y bailar todo lo posible, incluso desde el foso alguno se animaba a ello.

Tras todo este torrente llegaba la hora de irse a descansar, después de haber pasado unas cuantas horas en pie disfrutando de grandes grupos, para reponer fuerzas para lo que nos iba a deparar el segundo día.


Fotos y texto: Héctor Vila

Todas las fotos en la galería del Resurrection Fest
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