Crucified Barbara: ‘Til Death Do Us Party

Por , el 28 - 04 - 2009

 
Cuando se afronta la elaboración de la reseña de un disco perteneciente a una banda formada íntegramente por personal femenino, lo primero que se le enciende a uno en el cerebro es una interrogación ¿estarán buenas? Un tópico que puede resultar machista pero que es fruto del subconsciente de neandertal del que a los hombres todavía nos cuesta desprendernos. Acto seguido, el pensamiento es acerca de si serán lo suficientemente competentes, en este caso concreto, tratándose de un trabajo de metal/rock, como se nos anuncia en la promoción. Y es que, si hay algo que me repatea el hígado es que nos quieran vender a un grupo de chicas con un alto poder energético y luego suenen a heavy descafeinado.

 

Por suerte, Crucified Barbara, responden positivamente a cualquier expectativa. No solo poseen un excelente físico, sino que su propuesta destaca por ser una de las más vibrantes en lo que a combos femeninos se refiere, al menos, surgidos en los últimos tiempos.

 

Las suecas, que ya debutaron con una grabación bastante apañada en 2005, In Distortion We Trust, aumentan ahora sus perspectivas mejorando sustancialmente el contenido, demostrando que las comparaciones que se pudieran hacer, deberían dejar de lado al sexo al que pertenecen y centrarse sólo en la música que ofrecen, porque su apuesta tiene más marcha que la de muchas otras bandas de integrantes masculinos.

 

Una vez hechas las puntualizaciones necesarias, nos encontramos con un disco que se nutre de diversas influencias y que nos puede recordar, en algún momento determinado, a formaciones como Phantom Blue, The Donnas, Vixen, Girlschool e, incluso, a las pioneras The Runaways. Como se puede observar, toda una lección de historia del rock facturado por mujeres. Sin embargo, los esquemas de Crucified Barbara también están relacionados con el sleazy angelino y con gente como Motley Crue; es suficiente escuchar un corte como “Pain & Pleasure” para notar su influjo.

 

A todo lo mencionado, hay que agregar una buena cuota de corrosión a lo Motorhead y algunos irreverentes quiños punkys para dejar casi definidos los horizontes por donde se desenvuelven Mia Coldheart (voz y guitarra), Klara Force (guitarra), Ida Evileye (bajo) y Nicki Wicked (batería). Y digo casi porque falta mencionar el armazón metálico que aportan los vigorosos riffs regados por doquier, desde el mismo principio, con “Killer On His Knees” y “Sex Action”, esta última, incluyendo unas sugestivas partes pegadizas y un corto pero atrayente solo de guitarra. Sin olvidar poderosas entregas como “Dark Side”, “Danger Danger” y “Can’t Handle Love”, donde también fusionan riffs robustos con algún que otro adorno a las seis cuerdas, o trallazos metálicos como “Blackened Bones”, con visible presencia del bajo en algún trozo.

 

Además, no solo ponen agallas en las situaciones más potentes sino que se marcan una balada apasionante, “Jennyfer”, en la que evitan caer en lo empalagoso para centrarse en la intensidad y el dramatismo candente, con intervención del prolífico vocalista Mats Levén cantando a dúo con Mia, también responsable de la producción junto a Jocke Skog, de Clawfinger.

 

Un trabajo que no rechaza el pasado pero que se instala en el presente con perfiles modernos repletos de trepidante vitalidad y donde no hay ni un solo tema de relleno.

 

Calificación: 8,5

 

CRITICA REALIZADA POR LOCKY PEREZ
 

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