Danko Jones + The Bitters – Sala Penélope (Madrid) – 15/12/2011

Por , el 20 - 12 - 2011

Es un hecho. La crisis de la industria discográfica ha provocado que las bandas se vean obligadas a salir a la carretera para mantener sus ingresos. Ya ni siquiera sorprende que algunos inicien giras sin tener un nuevo disco a la venta. Tal es el caso de Danko Jones, que decidió despedir el 2011 con una densa mini gira europea que le ha llevado a dar la friolera de diecisiete actuaciones en veinte días. Demasiado incluso para un auténtico rockero de cinco jotas como el artista canadiense. Y no es que el trío de Toronto diera un mal espectáculo, ni mucho menos, pero sí que su rendimiento fue muy inferior a lo que nos tiene acostumbrados.

Comenzaron con muy mal sonido con un Danko Jones demasiado pendiente de unos pedales que no parecían responderle como él deseaba. Por ende, el repertorio arrancó con temas de la primera época de la banda, probablemente desconocidos para la gran mayoría de los presentes, lo que no ayudaba a “desfacer el entuerto”. Sin embargo, las primeras notas de ‘First date’ hicieron saltar un resorte invisible que tenía atenazada a una sala abarrotada con unas ganas tremendas de desmelenarse y divertirse. ‘I think bad thoughts’ y ‘Full of regret’, de su disco más reciente Below the Belt, concentraron probablemente los mejores momentos del show. ‘Dan-Kojones’, como lo llamaba jocosamente el respetable, se despachó a costa de los invitados ‘vip’ que veían el concierto desde una zona alta y reservada, alejada del bullicio y bañada por una peculiar luz de neón rosa chicle.

Un rock tan crudo y directo, aunque tenga una batería dinámica y potente, un bajo pesado y melodioso, unas guitarras afiladas y mordedoras, una voz ronca y poderosa y unas letras picantes y con gancho, no se sostiene si no está abanderado por un líder carismático. Y Mr. Jones sin duda lo es. Su labia ágil y viperina le permite aderezar sus conciertos con largas y entretenidas charlas. Esta vez, además de contra los invitados vip, arremetió contra las malas condiciones de una sala que no permitía una buena visibilidad al publico por dos incómodas columnas, el claro desnivel de su suelo y una pobre iluminación. También repitió el ritual de la horchata y a partir de ahí se diluyó su fuerza.

Aún quedaba medio setlist pero el front-man se fue apagando y consecuentemente su público también. Ni siquiera cañones como ‘Invisible’ o ‘Had Enough’ consiguieron evitar que al acabar los bises muchos se fueran a casa con un regusto amargo a horchata.

Mal empezaba la noche. Demasiado frío, poco público, mal sonido y una banda de punk-rock descafeinado con mucha pose y poca chicha. The Bitters necesitaron poco tiempo para demostrar que sus carencias superaban con creces a sus virtudes. Una voz fina sin gancho, una actitud torpe y distante, una técnica paupérrima en todos los instrumentos hicieron que más de uno se arrepintiera de no haber llegado tarde, especialmente cuando destrozaron sin piedad uno de los grandes cortes del Let there be Rock de AC∕DC. Difícil hacerlo tan mal.


Texto y foto: Iván Díaz
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