El Drogas + Ángel Casto y los Honestos – Sala Shoko, Madrid – 15/02/2014

Por , el 25 - 02 - 2014

El debut discográfico de Enrique Villarreal como “El Drogas” ha sido “Demasiado tonto en la corteza”, 24 canciones separadas en tres bloques: “Alzheimer”, con temática sentimental, frecuentes repasos al pasado y estilo musical en la línea de los últimos coletazos de Barricada antes de la escisión. ”Matxinada” son 8 canciones de Koma cantadas por el Drogas, sin más. La última sección “Y Glam” son rarezas y -más que posiblemente- descartes con producciones muy desafortunadas. En definitiva, un disco largo y de muy difícil digestión.

Para su presentación en directo decidieron tocarlo íntegramente, siguieron “cantando las cuarenta” canciones, 3 horas en total y el resultado fue tan irregular como el disco. Pero centrémonos en los momentos buenos, que fueron muchos. Empezó la sesión con un divertido autoteloneo, Villarreal y sus secuaces disfrazados forman el conjunto Ángel Casto y los Honestos, versiones de clásicos de ayer, hoy y siempre, interpretadas con mucha ironía. Ideales para el nodo.

‘Underground’ de Tom Waits sirve de introducción para comenzar con ‘Cómo son’ del nuevo álbum y ‘Tentando a la suerte’ de Barricada. ‘Con tu presencia’ de Y Glam se convierte en una gran sorpresa positiva, en directo se obvian los teclados, los coros femeninos y -ay- el dichoso fade-out, resultando un tema crudo con una excelente guitarra dando la réplica al Drogas. El guitarrista merecería una crónica por sí mismo, Txus Maraví luce gusto exquisito, interpretación visceral y abruma con su genial sencillez, no se queda atrás Flako al bajo, con un timbre de voz a los coros que recuerda a Barricada y varios momentos de compenetración genial con su compañero de 6 cuerdas, salvando ambos con su pericia temas anodinos y previsibles como ‘Verte en la mierda’, y mejorando aún más otros como ‘Empujo Pa’ki’ con una brillante introducción.

No vamos a descubrir a estas alturas la capacidad de Enrique Villarreal para marcar la diferencia en partes habladas de gran contenido emocional, sea en la introducción de ‘Víctima’, el estremecedor relato intermedio en ‘Pétalos’ (en esta también destacamos de nuevo las partes de guitarra) o prologando las canciones con la motivación que les dio origen “la fuerza en estos personajes invencibles que suelen ser las madres” , “(en la situación actual) hay muy poco cadáver para tanto buitre”.

Cualquier parecido de las canciones de Matxinada con la realidad es culpa de la realidad, acusaciones directas con nombres propios de diversas canalladas sufridas en los últimos tiempos. (Alguien debería censurar ‘Están para violarlas’ con su estribillo terrorista). La relación con Koma es absoluta, se confirma con el riff y las líneas vocales en ‘Caradura’, hasta los solos de guitarra son con frecuencia altamente komatosos.

Los dos discos de Txarrena quedan relegados a un papel menor, aunque es con ellos -’Todos los gatos’, ‘Algunas cosas por terminar’ o ‘Frío’- cuando el público enloquece casi tanto como con los temas de Barricada -’En la silla eléctrica o ‘Todos mirando’-, apareciendo todos los mencionados en la parte final del concierto, rematado elegantemente con ‘Otros tragos’.

Podían haber hecho un concierto apoteósico de una hora o un gran concierto de dos, pero primó la cantidad sobre la calidad y en tres horas los altibajos y la inconsistencia de buena parte de los temas nuevos lo sentenció -pese a numerosos momento brillantes- como un recital aceptable sin más.

Crónica publicada también en Sólo Rock


Texto: Rafael Mozún
Fotos: Alex García
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