Entrevista a Lüger

Por , el 29 - 09 - 2011

“Estamos aquí por el directo”


Lüger es un grupo relativamente reciente en el panorama musical español, pero su explosiva mezcla de psicodelia, krautrock y rock espacial les ha llevado muy lejos. Tras tres años de andanza y año y medio después de que sacaran su primer y homónimo disco, Lüger se embarca ahora en la gira de presentación de su segundo álbum, ‘Concrete Light’, que se puede escuchar gratis en Internet desde que salió en junio. El jueves 29 tocan en Valladolid y el viernes en la sala Shoko de Madrid. Así que la semana pasada nos pusimos en contacto con Dani Fernández, bajista y cantante de la banda, que nos habló de la música de Lüger, sus influencias y sobre todo de sus directos, ya conocidos por su intensidad y contundencia.

Han pasado ya varios meses desde que sacasteis ‘Concrete Light’. ¿Qué pensáis del disco ahora que tenéis algo más de perspectiva?
Estamos muy contentos, nos gusta más. Siempre que sacas algo nuevo estás más animado, porque de alguna manera es lo nuevo y es lo más especial en ese momento. Son dos discos diferentes y en éste podemos tener menos toques pop que en el primero. A lo mejor se ha vuelto un poco más espacial, porque al haber un cambio de formación [Diego Veiga, cantante y guitarrista original, abandonó el grupo en junio de 2010]… Evidentemente son dos guitarristas diferentes, también era el cantante, ahora me ocupo yo de las voces y es Edu el que se ocupa de la guitarra y tiene otro estilo.

Ya lleváis desde primavera tocando las canciones nuevas, meses antes de que saliera el disco, pero es ahora cuando habláis de gira de presentación del álbum. ¿Qué diferencia va a haber entre aquellos conciertos y los que haréis ahora?
Realmente tampoco estuvimos tocando todo del disco y ahora vamos a tocar casi todo el ‘Concrete Light’ y combinaremos los conciertos con el primer disco que tenemos. Sí que es verdad que muchas veces, si tenemos temas nuevos, lo que intentamos es sacarlos en directo enseguida, para que vayan pillando más consistencia a lo largo del tiempo. Entonces a lo mejor ahora es un buen momento para presentar ‘Concrete Light’, porque ya hemos tocado algunos temas de este disco anteriormente. Ahora mismo van a sonar un pelín diferentes, más seguros también, porque ya los hemos tocado más veces.

Además sois propicios a cambiar los elementos de algunas canciones, porque nunca las dais por acabadas. ¿Algún cambio destacable para los próximos conciertos?
Nosotros creemos que en las horas del local es cuando se sacan más cosas. Yendo horas y horas las canciones van ganando, porque vas probando, van saliendo cosas que pueden quedar bien y la canción va pillando más seguridad. Realmente no habrá grandes cambios. Puede que a lo mejor estén más completos temas como el que cierra el disco, el del sitar, porque cuando fuimos a grabarla, tenía pocos días. Sí que podemos variar algunos sonidos, alargar algunos compases o estructuras más del disco, o incluso acortarlos, porque a lo mejor pensamos que no puede ser efectivo hacerlo en directo de esa manera.

Después de tocar en EE. UU. y varios países de Europa, ¿qué diferencia habéis encontrado entre los conciertos de España y los que habéis hecho en el extranjero? ¿Vivimos en un país musicalmente atrasado?
¿Musicalmente atrasado? Digamos que aquí hay menos cultura de la música como el concepto que se tiene allí. Allí al músico se le trata de otra manera, no como aquí, y controlan bastante de todo tipo de música en general. Hemos tocado en Estados Unidos para todo tipo de públicos. Nos ha tocado tocar en una tienda de discos super pequeña y hemos tocado también en un restaurante italiano en Austin, en el que había mucha gente mayor comiendo. En ese caso estaba tocando una banda rollo a la americana y después íbamos a tocar nosotros y no dábamos un duro porque a la peña le gustase.

Ahí se notó el tipo de cultura que tiene ese país con la música. Fue terminar el concierto y gente mayor, que entendían la música que hacíamos y la valoraban bastante. De verdad, estaban sorprendidos de que hiciéramos esa música, un grupo español. De hecho, un señor mayor nos dijo que de joven intentaba hacer este tipo de música, un poco más concreta y minimalista incluso, y que le hacía ilusión ver a gente que todavía continuaba con esta historia.

Porque vuestra música se inspira en estilos poco arraigados en España, como la psicodelia. Desde los sesenta ya ha llovido mucho, lluvia ácida incluso, y en cambio ahora seguimos hablando de esta música. ¿La psicodelia vuelve a estar de moda?
De moda no sé, pero la verdad es que nosotros siempre hemos escuchado, aparte de psicodelia, un montón de música, pero sí hemos mamado más de la psicodelia de finales de los 60 y de ahí hemos aprendido, yo por lo menos, todo lo que engloba y a lo que te puede llevar investigando desde ahí.

También estáis tratando de mover la psicodelia en España, sobre todo a través de vuestro guitarrista Edu, que ahora organiza el Psych Out Fest…
A través de Giradiscos, de Edu, que es el principal cabeza pensante del sello. Edu intenta siempre traer grupos bastante interesantes y que a lo mejor no tienen la capacidad de mover masas porque a lo mejor no tienen la promoción que de verdad se merecen. Es el rollo underground. En breve empezará a hacer algo de promo del Psych Out Fest [un festival psicodélico que se celebra en Madrid el 27 y 28 de octubre]. A ver si gusta. Yo creo que el cartel es bastante interesante, con Acid Mother Tamples de cabeza, y también la oportunidad de ver a grupos que no se han acercado a Madrid en muchos años.

Algunos os han identificado también con el krautrock y a partir de eso muchos han oído hablar del estilo por primera vez en su vida. ¿Cómo introduciríais a alguien en este estilo de música?
El krautrock, en realidad, es un despectivo que les pusieron a los grupos de rock alemán de finales de los 60, hasta más o menos mediados o finales de los 70. Se trata de la experimentación y de grupos que venían de bases a lo mejor más de rock and roll e incluso gente que venía del jazz o del free jazz también. Se pusieron un poco a investigar y empezaron a utilizar sintetizadores y cosas que en ese momento salieron nuevas, tecnología nueva para crear nuevas atmósferas. Engloba bastantes estilos el krautrock, desde el progresivo hasta el free jazz e incluso el ambient y la electrónica. De ahí salió, de hecho, la electrónica.

¿Qué discos recomendarías de krautrock a alguien que no lo hubiera escuchado nunca?
Hay nombres más conocidos, como pueden ser Faust, Neu! o Can, y empezaría por ahí, por la base de lo que es más conocido dentro del krautrock. Por ejemplo, el primero de Faust [‘Faust’]. Ya no sólo las tres canciones que vienen, que son impresionantes, sino el diseño que tiene ese disco. A mí me recuerda bastante a Zappa, ese tipo de cambios, también con algún tema así con vientos, pero también agarrados al rock.

Para un poco variar a otro tipo de sonido dentro del krautrock, podría ser el primero de Neu! [‘Neu!’], que ya empiezan a meter cacharros, sintetizadores, y un poco a combinarlo con instrumentos que tenían ya de antes, como podían ser guitarras y bajos, pero con bases rítmicas un poco más electrónicas.

Hay varias cosas, por ejemplo cosas más ambientales como Tangerine Dream. El ‘Alpha Centauri’, sería bastante ambiental, que no tendría nada que ver con Faust y con Neu!

‘Tago Mago’ de Can es impresionante, es un doble álbum. El primero puede tirar más hacia al prog y el otro disco que viene, la cara C y D, es un poco más experimental. Ese disco está bastante bien para iniciarse.

Y el space rock, de grupos como Hawkwind, lo identifican como vuestra tercera influencia. ¿Sirve esa fascinación por todo un vasto espacio sin explorar como metáfora de la experimentación musical para un grupo como Lüger?
Sí, la verdad es que Hawkwind es un grupo que hemos escuchado mucho y de ahí que se nos note. Realmente tampoco estamos inventando nada, está claro que somos cinco componentes que nos gusta mucho la música y coleccionamos dentro del estilo de la psicodelia bastantes campos. Y sí que es verdad que el space rock nos ha influenciado bastante y también un poco el rollo industrial, con esas bases rítmicas.

Pero las influencias son musicales. Cosas así de astronomía, constelaciones y todo ese tipo de cosas… pues sí, son curiosas. Yo creo que da mucho juego a la hora de componer, las letras y tal. Son sonidos que te llevan bastante lejos, entonces hace que ese tipo de letras vayan bastante bien con la música.

Grabasteis ‘Concrete Light’ tocando todos simultáneamente y vuestros conciertos son muy vistosos y sobre todo muy enérgicos. Sacaréis el sitar, lleváis a Lopin a la percusión, el volumen altísimo… Está claro que lo vuestro es el directo y así es como mejor se disfruta vuestra música.
Sí, así es. Realmente ésa es la base del grupo, el poder grabar todo en directo, todo lo que se pueda, a lo mejor menos las voces, y luego ya meter algún arreglo más. Lo que nos gusta es tocar y nos preparamos para tocar en directo. Luego cuando vamos a grabar, lo preparamos unos meses antes y vamos al estudio con el tiempo limitado y hay que aprovecharlo. Cuatro o cinco días nos suelen valer, pero con muchas horas. Está claro que nosotros estamos aquí por el directo y es lo que nos gusta.

Lo del volumen… tenemos muy mala hostia tocando todos. Ya la base rítmica es bastante contundente, por lo tanto nosotros tenemos que subirnos también para no quedarnos abajo. Pero también se trata un poco de eso, de sorprender un poco también en el volumen. Se nota bastante la contundencia. Luego sí que intentamos relajar ahí con algún tema un poco más tranquilo que se noten también los contrastes. De la calma al caos, digamos.

¿Más allá de estos conciertos, cuáles son los planes de futuro de Lüger?
Tenemos pensado terminar la gira a lo mejor en noviembre, si sale algo en diciembre… Parar a lo mejor dos o tres meses y poder concentrarnos un poco en hacer temas nuevos y disfrutar del local, porque ahora mismo no tenemos tiempo para estar haciendo cosas nuevas por el hecho de que tenemos muchos conciertos y porque no hemos parado en todo el año de tocar. De hecho, el parón que hicimos para grabar y poco más, porque el resto han sido conciertos, festivales en primavera y verano… Pero no todo ha sido ir a un festival y que hubiera 2000 personas viéndote. La base del grupo ha sido siempre tocar y, si tocamos para diez, lo hacemos igual que para quinientos.

¿Entonces disco dentro de año y medio, dos años?
No nos ponemos metas, porque realmente, al igual que hemos ido al local dos o tres días seguidos y no ha salido nada, hoy por ejemplo hemos ido y ya tenemos casi un tema hecho. Vamos a intentar ver qué pasa en el parón y si vemos que tenemos temas preparados y suficientes para poder grabar, pues los grabamos así. Ojalá sea así. Pero no queremos tampoco agobiarnos, queremos hacer las cosas bien. Como nos salen las cosas, yendo tiempo al local.

En primicia, ¿cómo ha sido el tema que habéis hecho hoy?
La verdad es que es un tema bastante bailable, no es tan oscuro como otros. Tiene otro tipo de cacharro que lleva Mario, un Korg Monopoly, que es un cacharro que tiene nuevo y estamos jugando un poco con él. Es un sinte así antiguo y estamos haciendo cosas nuevas con él. A lo mejor la tocamos en los próximos conciertos, lo estamos pensando. Lo malo es que tenemos que preparar la gira. A lo mejor no está para tocar ya, pero si nos da el punto, no lo descartamos.


Texto: Miguel E. Rebagliato
Fotos: Mariano Regidor
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