Entrevista a Senogul

Por , el 25 - 08 - 2011

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“Senogul III es el desenlace lógico tras la edición de nuestros dos primeros trabajos.”

La agrupación asturiana Senogul ha editado este 2011 el disco compacto Senogul III, una de las grabaciones puntales dentro de la música experimental del nuevo siglo. Cuatro de los miembros de este quinteto, Eduardo García, Israel Sánchez, Pedro A. Menchaca y Pablo Canalís, nos narran en esta entrevista algunos de los vericuetos ocultos tras su apuesta.

No se puede negar que Senogul III, todavía orgulloso de sus puntuales concomitancias con vuestras dos obras anteriores, es un trabajo de carácter muy personal y renovador. Se siente cual nueva mirada pero también como ejecución final de ideas que antes sólo estaban expuestas por pinceladas. ¿Cómo lo veis vosotros?

Israel: Esa es precisamente nuestra sensación con respecto a nuestro nuevo álbum. Senogul III es el desenlace lógico tras la edición de nuestros dos primeros trabajos, dado que conserva y aúna ciertos elementos de los mismos, si bien tiene una personalidad propia y refleja la evolución de la banda en estos últimos años. Volvemos a un formato de quinteto eléctrico al que se unen una serie de colaboradores, pero sigue existiendo ese link con el folclore de diversas regiones del mundo y esos toques percusivos de Pablo, que son ya un elemento más de nuestra música. El resultado final muestra con bastante fidelidad cómo suena Senogul actualmente, si bien la reciente entrada de Rafael Yugueros a la batería ha supuesto el inicio de una nueva etapa en la constante mutación de la banda.

Senogul es un proyecto abierto a participar en todo tipo de iniciativas o apuestas imaginativas; aun así, hoy sigue fuertemente marcada en mi memoria vuestra colaboración en L’Orfeo: A Ba-Rock Opera funcionando como la banda eléctrica de tan arriesgado y bello espectáculo. Han pasado dos años desde aquel 26 de julio de 2009, ¿qué respuestas y sensaciones sacáis con el paso del tiempo de tamaña obra?

Israel: Nuestra participación en L’Orfeo: A Ba-Rock Opera ha sido tremendamente positiva para el grupo. Es algo de lo que fuimos conscientes desde el mismo momento en que comenzamos los ensayos para tan arriesgada propuesta y que se ha confirmado con el paso del tiempo. Por un lado la banda ganó en matices, tuvimos que adaptarnos a trabajar a las órdenes de un director de orquesta y conocimos lo que es una disciplina férrea de trabajo. Además comenzamos a ensayar con partituras y/o sobre ficheros MIDI, modos de trabajo que hoy en día conservamos para muchas de nuestras nuevas composiciones.

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Pablo Canalís, tanto en el conjunto Melange como en la versión de “Paraná” de vuestro último CD, ha demostrado ser un vocalista de mucho talento y con recursos, de registro muy reconocible. ¿Cómo se asimila esto para un futuro próximo? ¿Tendrán finalmente baza las letras en las siguientes composiciones de Senogul o preferís mantener las cuerdas vocales como instrumentos que generen sonidos y no palabras?

Pablo: En la actualidad nuestro plan es centrarnos principalmente en la promoción del tercer disco de Senogul y, aunque no entraremos en el estudio de nuevo hasta dentro de unos cuantos meses, tenemos en mente registrar un tema con líneas vocales en estilo afro-beat. En cuanto a mi papel en Senogul, mi voz estará al servicio del grupo siempre y no me costaría demasiado dotar de letra y mensaje a las voces de un tema, si las circunstancias creativas lo propician. No me considero un vocalista al uso, aunque sí experimento e intento desarrollar la voz como instrumento rítmico-melódico de enormes posibilidades que es. Ello lo vengo cultivando desde mi trabajo en Nightjar, Melange o Senogul, incluyendo un proyecto que estoy llevando de forma paralela y que espero desemboque en mi primer disco en solitario, donde las voces tienen un papel preponderante. Tengo en mente hacer un pequeño tributo a The Doors (algo que ya inicié en Melange con el tema ‘People Are Strange’). Además, he de decir que mi compañero de grupo Israel también es un vocalista solvente e interesante, como lo demuestran nuestras primeras grabaciones, en las que se atreve a cantar clásicos de Yes, Génesis o ELP con buenos resultados, por lo que quizá en un futuro también podamos escuchar su voz con más frecuencia y peso en la banda.

Eduardo, aunque todos los componentes de Senogul ejercitan otras vidas musicales paralelas a Senogul, sin duda tú eres el miembro que más ha aparecido en proyectos y grabaciones de otros artistas en estos últimos años ¿Te sientes mercenario de los combos o músicos que te contratan? ¿Realmente encuentras espacios para añadir tu toque personal en esas iniciativas o a la postre te encuentras atado por notas y partituras ya cerradas?

Eduardo: En ningún momento me siento mercenario. El término tiene unas connotaciones bastante negativas y, al menos hasta ahora, todo aquello en lo que me he involucrado ha sido porque me convencía la experiencia. Muchos músicos recurren a mí porque les gusta lo que hago o cómo lo hago; en otros casos lo hacen por referencias o por la necesidad de un teclista. Cada vez que tengo ocasión de participar junto a otros músicos intento discernir aquello que la música demanda y darlo. Ello me permite explorar facetas desconocidas en mí mismo y también la posibilidad de reinventarme, además de forjarme tocando con músicos nuevos. El elemento común es que cuando algo me gusta siempre me involucro. Dependiendo del proyecto mi libertad es mayor o menor, pero creo que para un instrumentista o arreglista siempre es bueno hacerle frente a distintas situaciones. Tan importante es saber ser sideman como frontman. Fíjate, por ejemplo, en John Coltrane.

Siguiendo con tu faceta de creativo, y sabiendo que Pablo tiene Melange y Pedro su original Pedalmen, me imagino que también te estarás planteando abrir una vía de escape solista. ¿Cómo la enfocarías y qué terrenos estilísticos piensas que podrían sustentarla?

Eduardo: Realmente ha sido algo que ha ido viniendo de forma natural. Compongo mucho a lo largo del año, y siempre hay alguna obra para piano solo que se mantiene como tal (muchas otras acaban derivando en ideas para proyectos como Senogul). Tras la fantástica experiencia de Iliad: A Grand Piano Extravaganza, un doble CD publicado en 2010 por Musea y Colossus Projects en el que varios pianistas compusimos y grabamos piezas inspiradas en diferentes cantos de La Iliada, y una serie de pequeños recitales en el Performing Arts Technology Studios de la University of Surrey (Guildford, UK) me han ayudado a conformar un programa en el que convergen obras de mi propia creación y recreaciones de piezas populares y tradicionales, aderezadas con recursos “improvisatorios”. Este programa lo estrenaré en diciembre, dentro de la programación anual de un teatro asturiano, y espero que lo pueda llevar a más sitios si tiene buena acogida.

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En Senogul III hay muchas colaboraciones, un buen número de artistas reconocidos que se os han unido para echar su sal y pimienta en cada corte de este álbum. Me resulta tremendamente interesante la manera en la que contactasteis con todos ellos. ¿Me podríais contar cómo convencisteis a cada uno y de qué manera se plantearon esas sesiones de grabación?

Pablo: Con muchos nos unía ya una amistad y había habido colaboraciones previas, como fue el caso de John Falcone, Alejandro Ares, Juan Antonio Martínez, Abelardo Freitas o Chema Fombona. Con respecto a Marcos Mantero, cuando estaba inmerso en el proyecto Melange le ofrecí grabar el ‘Paraná’. Al ser admirador de Hugo Fattoruso y del grupo OPA, del que Imán Califato Independiente también tiene influencia, no me fue muy difícil convencerlo para que grabase en nuestra versión, algo que hizo de manera altruista durante unas vacaciones en Asturias. Con Manglis y Ontiveros contactamos a través de Internet para finalmente ir a Madrid a conocerlos a un concierto de reunión de Guadalquivir, donde ya empezamos a plantearnos la colaboración; Rafael Yugueros, actual baterista de la banda y viejo amigo mío desde que inicié el grupo Nightjar allá por mediados de los años 90, fue el encargado de grabar el tema ‘La Serpiente De Jade’, que inicialmente también iba a formar parte del disco de Melange. Theodosii Spasov, un músico al que admiramos por su trabajo en la banda de Trilok Gurtu o en solitario, es otra colaboración estelar en el álbum. Eduardo contactó con él después de realizar un viaje a Bulgaria y accedió a colaborar con nosotros gustosamente; por último, la violinista Iris Cárcaba ya había participado en las sesiones del disco de Melange.

A los que ya conocíamos Senogul y toda su andadura nos ha caído cual jarro de fría agua la noticia de la salida de la banda de la baterista Eva Díaz Toca, una de las mejores profesionales nacionales en su instrumento. ¿Cuándo decide separarse del combo? ¿Cómo tenéis pensado cubrir el vacío que deja en un quinteto tan compacto como el vuestro?

Pedro: Para nosotros también fue un shock, pero siempre tuvimos claro que queríamos seguir adelante, y ahora estamos ensayando con Rafa Yugueros, un gran músico que sin duda va a mantener el altísimo listón que nos dejó Eva.

Por último, decidme, ¿cómo visualizáis la materialización de todo lo nuevo presentado en disco compacto una vez que comencéis sobre las tablas con los conciertos de promoción?

Pedro: Si bien los temas del segundo disco sufren una considerable mutación en su paso al directo, en el caso del este nuevo trabajo la música va a ser más fiel a la grabación; aunque por supuesto habrá cambios inevitables, ya sea por la propia evolución de los temas en el local de ensayo o por la adaptación de las secciones de los músicos colaboradores.

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