Entrevista con Dixie Town – “Grabar ‘O furacán’ ha sido una cosa espectacular”.

Por , el 03 - 05 - 2013

Los hijos despechados no son de mundo de los ganadores, pero todavía respiran. Dixie Town vendrían a ser algo así. Son modestos pero tenaces con su labor. Llega “O furacán” (2012) una vez desprendidos del grandísimo “Fat & superb” (2010), ese largo de la banda gallega que, por primera vez, contenía composiciones propias desde que rompieran el cascarón con “Overdrive” (2008) y con “Hardnighters, Bluesbelievers” (2007). Pepe Ferrández (voz y guitarra) habla con Carlos H. Vázquez sobre todo lo relacionado con “O furacán” y los malos vientos de tiempos pasados junto a sus compañeros Óscar Fontán (bajo) y Lucas Ferrández (batería). El trío está uniformado y listo.

Si hay que hablar de vuestro sonido, empecemos por Tigruss, el estudio que habéis utilizado para grabar y que no ha sido algo al azar.
Fuimos a Tigruss por varias razones, entre ellas por el nivel de equipamiento, que era altísimo. Incluso bandas que no tenían nada que ver con nosotros iban allí a pesar de ser un estudio relativamente barato. Creíamos que había gato encerrado, pero no, no lo había. Como bien sabes, esos estudios eran un cine. Se graba en el patio de butacas. Por otro lado, tocamos en directo, y eso es muy importante para nosotros. Nos apetecía grabarlo en analógico, como se hicieron con otros discos (el anterior se hizo en un ocho pistas muy sencillo). Teniendo un estudio que cumplía con nuestras expectativas y con nuestras necesidades, había que buscar a alguien que supiera manejar eso para que le sacara todo el partido: Mike Mariconda. Aunque debo decir que esto no empezó así, sino que empezamos buscando a una persona que fuera como Erik Spanjers, encargado del mástering de “Fat & superb”, nuestro disco anterior. Teníamos claro que necesitábamos un masterizador que le diera un punto fresco a lo que habíamos grabado. Estuvimos hablando con Nick Launay porque queríamos un sonido moderno pero crudo. Había gente que estaba dispuesta a hacerlo, pero se nos iba de precio. Hablamos también con Alain Johannes, pero era una opción más de postproducción.

¡Ibais a por todas!
Claro, por preguntar no iba a pasar nada. Pero te hablo de la gente que pensamos, no ya en precios. De todas formas, si alguno de esos nombres hubiera dicho que sí, no habríamos dudado en hipotecarnos. Aún así, muchos de ellos trabajaban desde sus casas y no estaban dispuestos a venir. Al final, después de escuchar a The Excitements y de las referencias que nos dieron los Guadalupe Plata, nos dimos cuenta de lo bien que sonaba ese vinilo de The Excitements –a pesar de que eran una banda de Soul- Mike Mariconda los hizo sonar como una banda de Soul. Pero aunque llegaran a ser una banda de Garage, también los habría hecho sonar como una banda de Garage.

Bueno, vosotros tenéis ‘Troublemaker’ y ‘The place I call home’, ambas suenan muy crudas y atropelladas. No tienen nada que ver con el anterior disco.
Es posible. Mike utilizó mucho hardware analógico, mucha reverb de caja… y ensució el sonido, supongo que intencionadamente. Pero yo lo veo más natural que sucio, aunque está claro que es mucho más limpio que las cosas que él suele hacer.

Sí, porque las únicas partes de Blues que hay son en ‘Worth more than the money’ y en ‘A life, a lie’…
Bueno, ‘Worth more than the money’ es una canción más lenta, aunque no es un Blues en sí. La que sí sería un Blues completamente es ‘A life, a lie’. Noto que, aunque se ha enturbiado el sonido, el grupo suena bastante parecido.

¿‘Every father’s son’ y ‘Letter to my daughter’ tienen algún hilo paternofilial o de historia dentro del disco?
La relación que tienen es que son muy lentas, aunque la última también lo es. Si te fijas, en “Fat & superb” no teníamos ninguna balada a medio tempo. Tampoco nos habíamos atrevido a grabar una balada porque nos daba la sensación de que eso nos iba a obligar a bajar la intensidad en los conciertos. De hecho, nos cuesta, pero poco a poco vamos metiendo algo.

Siempre tiene que haber un momento para levantar el mechero, hombre.
Tenemos muchísimas baladas sin grabar, incluso de antes de grabar nuestro primer disco. Antes de hacer Blues, lo que más hacíamos eran baladas. Escuchábamos a Rod Stewart, el Van Morrison de la primera época… cosas así.

Con razón ‘Growing on the vine’ es tan distinta.
Se hicieron cosas raras ahí. Utilizamos un Leslie [bafle giratorio) para crear una atmósfera muy psicodélica aún siendo una balada. La segunda voz está cantada al unísono por detrás, también. La canción intenta comparar la emoción de beber un buen vino con la emoción de ver a una hija, que en este caso es la del bajista. Vaya, que es una letra suya.

Y es el segundo disco con temas propios, ¿verdad? Aunque en los anteriores había algo de vuestra autoría.
Sí. Siempre ha habido alguno, pero ha sido un reto poder hacerlo. Tuvimos problemas con los derechos por una versión de la banda neoyorquina llamada The Compulsions. Ellos lo sabían, pero no su editorial. Al final, para evitarnos problemas, decidimos hacérnoslo por nuestra cuenta. Es complicado eso de pedir permisos a las editoriales americanas, pero hay que hacerlo porque, si no lo haces, te puedes meter en un problema. En este caso no llegó la sangre al río, pero hubo tensión.

No sé si eso también influyó en el sonido de “Fat & superb”…
Es una producción muy extraña. Todo el mundo lo dice, sí.

Pero no se repite en “O furacán”.
Es que hemos cambiado porque nos apetecía hacer una cosa distinta. Nos pasa a los músicos que nos metemos mucho en nuestra historia. Cuando nos mandaron las primeras mezclas del “Fat & superb”, nos sonaba tan raro y tan diferente, que nos queríamos comer el mundo. Éramos ingenuos, pero nos parecía la hostia (risas). Reconozco que es una producción que puede agotar. Hay gente a la que le encanta, pero hay muchos a los que no les gusta nada. Entonces, buscábamos algo más natural y algo que pudiera encajar en más oídos.

Pero se grabaron más canciones de las que hay en el track-list final, ¿no?
Realmente grabamos alguna cosa, pero no fueron más que dos canciones más. Igual había más material, pero fueron tomas distintas y reversiones de otros temas. Mike nos dejó hacer lo que nosotros teníamos preparado, pero después, cada cierto tiempo, se metía dentro de la sala. Sabíamos que nos iba a cambiar todo (risas). Le daba otros toques a las canciones y nos daba bastante caña. A eso hay que añadirle que estábamos grabando en Gandía con un calor tremendo y que las máquinas de aire acondicionado no se pueden poner mientras se graba. Era imposible grabar más de media hora seguida porque los chorros de sudor caían por la guitarra. Grabar “O furacán” ha sido una cosa espectacular (risas). Ya nos advirtieron de que allí nadie grababa en Agosto y de que estábamos locos, pero no teníamos otra época del año para ir.

¿Y lo habéis editado bajo un sello propio? Al menos esa era vuestra intención.
Sí, se buscaron opciones, pero lo máximo que ofrecían eran sus precios más baratos de prensado de vinilos, una distribución y otras condiciones… pero nadie quiso poner dinero. Bueno, sí, hubo una persona, pero era una cantidad ridícula, así que no merecía la pena. Ya creamos un sello con “Fat & superb” para hacerlo legal y bien hecho, pero no era más que para poder distribuirlo, aunque delegamos a Discmedi esa tarea. Realmente sacamos el disco con Lonxa Cultural, pero quebraron y se fue todo a la mierda. Deben un montón de pasta.

¿Puedo ponerlo?
Ponlo. Deben un montón de pasta por todos lados. El disco que sacamos con ellos está en iTunes, pero no sabemos a quién le llegará ese dinero. Por eso están los discos en descarga gratuita. Hoy por hoy, alguien podría comprar “Fat & superb” y no sabría a dónde va a parar ese dinero puesto que la distribuidora no existe. He intentado ponerme en contacto con los que llevan el tema de los contenidos en iTunes y es todo bastante farragoso. Así está la situación.

Pero ahora habéis evitado eso, claro.
El contrato que hemos firmado es mucho más excluyente y nos permite venderlo en nuestros conciertos a un precio más bajo. Se distribuye también, claro. Se lo pides a una tienda y te lo traen, o se lo pides a Discmedi. Es todo más claro y más controlado.

Hablemos de la portada de los animales que aparecen en ella: una serpiente, un pájaro, un tigre y un ñu.
La portada es una cosa muy rara. Hablamos con un estudio catalán llamado Elpulpo que había hecho algunas portadas de grupos que conocíamos. No queríamos que alguien viera la portada con un cactus y un trébol y pensara que éramos otro grupo de Hard-Blues, ¿sabes?

Está el mercado abarrotado con ese simbolismo.
Exacto. Además, la O de “O furacán” parece un ojo, pero es un huracán. Buscábamos algo que fuera llamativo, que se viera desde lejos y que invitara a ver lo que hay dentro. Estuvimos hablando un año con ellos. La verdad es que todos los pasos fueron muy largos.

¿De cuánto tiempo estamos hablando?
Empezamos desde Octubre del 2011 con todo el lío.

Sabes que os vais a morir de hambre, ¿no?
Absolutamente. Y lo sabemos (risas). Pero… ¿y qué vamos hacer? Es algo que sabemos que ha merecido la pena después de tanto esfuerzo aunque llegue un momento en el que no sirva para nada en términos económicos. Eso sí, vale para mucho en términos sentimentales, y traicionar eso es imposible. Prefiero ganar dinero en otra cosa pero también quiero seguir tocando de bar en bar como hace muchísima otra gente.


Texto: Carlos H. Vázquez.
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