Entrevista con Louisiana – “Vamos poco a poco pero sin haber cambiado la percepción de nuestras canciones”.

Por , el 16 - 11 - 2011

Louisiana son Luis Cebrián y Ana Muñoz. Si ustedes han sido avispados habrán reparado en el juego de palabras que hay entre el título del dúo y de los nombres. Justamente son eso, un dúo, pero con una banda que respalda todos y cada uno de los movimientos sonoros que hacen. En 2010 fueron premiados como el Grupo con Mayor Proyección de Aragón 2010 en los XII Premios de la Música Aragonesa. Y no es para menos, pues su primer trabajo homónimo es algo, ya no sólo digno de premiar, sino de escuchar y hasta de revisar cada cierto tiempo, pues las canciones valen tanto para un roto como para un descosido. El próximo Jueves 17 de noviembre estarán enseñando en la sala Costello (Madrid) lo que sus canciones pueden llegar a hacer.

¿Cómo un casquivanillo como tú (Luis) y una poetisa como ella (Ana) acaban juntos de esta manera?
[Luis]: Es sencillo; porque dentro de una aparente…

[Ana]: No, mira. Para empezar me revienta que digan poetisa.

Vaya.
[Luis]: Bueno, en Zaragoza, Ana era conocida como poetisa y yo era un tarambana (risas). Entonces, al unirnos, juntos surgió lo mejor de cada uno. Una vez que empezamos a quedar con las guitarras nos dimos cuenta de que había feeling.

[Ana]: Nos conocimos en un recital de poesía. Él vino cuando concluyó y ahí fue donde nos conocimos en persona, aunque ya teníamos noticias el uno del otro previamente. Nos conocimos, nos caímos bien, estuvimos hablando… y resultaba que éramos vecinos. A lo largo de ese verano que comenzaba quedamos bastantes veces. Luis estaba en un momento complicado con Nubosidad Variable, su grupo. Estaba en un momento de declive, por así decirlo. Yo, por mi parte, estaba tratando de empezar un proyecto musical. Luis me ayudó a preparar algunas de las pruebas, entonces llegó el momento en el que nos preguntamos por qué no montar un grupo. Así que eso hicimos con las canciones que había.

Es curioso que, tras conoceros, se os ocurriera montar un grupo en lugar de salir como pareja.
[Luis]: Porque enseguida vimos que eso no era bueno. Aunque… la primera vez que nos vimos…

[Ana]: …nos dimos un besito.

[Luis]: Fueron dos; uno de ellos fue en la calle Alfonso.

[Ana]: Y que no iba tan borracho como yo pensaba (risas).

Dejando de lado este paréntesis… me resulta curioso y gracioso a la vez que tú, Ana, huyas de los instrumentos amplificados. De hecho, no te gusta oírte así y prefieres el rollo acústico.
[Ana]: No… bueno, no sé.

¿No o no sé?
[Ana]: No, porque cuando me pongo una guitarra eléctrica me pongo superpoderosa. ¿Sabes lo que pasa? Que yo al principio tenía mucho miedo de escucharme amplificada, eso sí que es verdad. Y todavía tengo ese vicio en las pruebas de sonido de pedir menos guitarra porque me gusta oírlo todo cuanto menos amplificado, mejor. Pero porque todo es parte de un proceso, pero todo tiene su tiempo y voy poquito a poquito. Al principio el proyecto era muy pequeño, tocábamos en mi habitación. ¡Incluso con la banda ensayábamos en el salón de mi casa! Y mi casa no es nada grande, es un piso con las paredes de papel. Así que hasta hace muy poco yo no estaba acostumbrada a escucharme amplificada. Yo misma me presionaba mucho, incluso lo hago en el local de ensayo.

[Luis]: Yo creo que es una evolución propia. Al principio, estaba la propia inseguridad de empezar a pelo, cantando y con las acústicas. Luego, a medida de que se cogía la guitarra con soltura, se pasa a banda y se pasa a la guitarra eléctrica… había más confianza. Era el trabajo de estar todos los días trabajándolo.

Hombre, sinceramente veo un buen equilibrio entre la acústica y la eléctrica, pues además es un modelo Gibson SG, un sonido bastante contundente. Está bien así y que no sea el típico grupo de menstrua-pop.
[Ana]: ¿Menstrua-pop? ¡Soy tuya para siempre!

[Luis]: La cosa está en que se va equilibrando. Empezamos haciendo folk electroacústico. Vale, todo evoluciona. Así que de repente vimos que sí existía esa parte, pero con más colores. Está el color más emotivo, con instrumentos acústicos que hemos ido mimando hasta llegar a pasajes, digamos, más post-rock y más eléctricos, también combinados.

[Ana]: También empiezas de una manera diferente cuando te cuelgas una guitarra eléctrica teniendo unos pedales de distorsión. Son elementos que van muy bien para determinadas canciones, como las nuevas.

Las evoluciones son necesarias para que el sonido crezca. Y más si habláis de nuevas canciones.
[Luis]: Igual que las percusiones, porque nos hemos centrado ahí con otro color más percusivo. Eso genera en las canciones instrumentales un motivo más alegre y menos melancólico. Por ello existe la seguridad de que Ana también es muy realista como instrumentista. ¡Somos muy realistas! Porque si no llego a algo no lo voy a hacer. Ana ha mejorado mucho y hace más cosas porque, como bien dice, se siente poderosa y porque suena bien. Antes éramos voces y ahora somos más guitarras. Hay un juego donde yo soy “solista” pero también, a veces, intercambiamos ese rol.

[Ana]: Nosotros teníamos una idea de lo que nos gustaría hacer musicalmente, sabiendo hacia donde queríamos llevar esas canciones. Pero todavía siento que nos queda un pasito. Algunas cosas que hay que cambiar. Ahora los coros y las percusiones tienen más relevancia que antes porque se han ido dando pasos. Vamos poco a poco pero sin haber cambiado la percepción de nuestras canciones y sin haber cambiado la voluntad de cómo queremos que suenen. Es lo que decía Luis, damos pasos seguros en diferentes aspectos.

¡Y hay tres tíos más!
[Luis]: Claro. Es que es tocar con la confianza de tener de una banda. Estamos muy contentos con las aportaciones que hacen.

[Ana]: Son unos músicos que llegaron en el momento clave para armar las canciones de la manera que nosotros queríamos o conducirlas hacia donde queríamos. Igual que antes podíamos decir pop electroacústico o folk, también hay partes que son de rock progresivo.

[Luis]: Ahora los nuevos vienen de The Fractal Sound, un grupo de Zaragoza.

¿Ya no están los anteriores músicos?
[Ana]: No. De hecho empezaremos con esta banda en Costello. Pero es algo que tampoco queremos darle mucha importancia por si dicen que ya no somos los mismos. Louisiana somos Luis y Ana, luego está la banda. Entran y salen músicos, pero es más o menos elegante porque nos ayudan con cierta firmeza y destreza.

[Luis]: Es importante, porque hemos ido buscando a los músicos. Ellos venían a los conciertos y les gustaba, entonces así era más fácil que ellos tuvieran una visión de lo que pudieran aportar. Son músicos que con su grupo pueden estar haciendo algo barroco o lo que sea. Ahora encajan, como músicos que son, sus ideas en Louisiana, por lo tanto saben cuando tienen que estar callados entre las canciones o cuando hacer un arreglo, pero siempre con las ideas de Louisiana.

Ahora que dices de silencios… ¿Qué tipo de pieza es ‘Daddy’? ¿Algo tipo ‘Sal’, como la canción de Héroes del Silencio?
[Ana]: Queríamos que fuera una intro. El tema está en que, lógicamente, mientras canto no puedo tocar el clarinete, así que es una continuidad a ‘Reformulación de Daddy’. También porque hace referencia a un poema de Sylvia Plath.

Destaco dos canciones más, que son ‘Feliz daño nuevo’ y ‘Que me desamor’, las cuales no quieres volver a tocar porque ya no las sientes…
[Ana]: Bueno… ahora es al revés porque desgraciadamente han vuelto. Volvieron en verano o por ahí. Cuando yo las estaba haciendo me venían imágenes, el rostro de aquella persona, pero hubo un momento en el que se olvidó y estábamos todos bien. Vamos, que no sufría por ellos. Pero hasta este verano, porque ha sido curioso que de repente, aunque tenían sentido para mí, aparecían otros rostros distintos. Es la historia del eterno retorno de “siempre lo mismo”. Hacer una canción sobre unos rostros y que tiempo después esa historia sirva para otros.

¿Has pensado en matar gente? Así olvidarías los rostros.
[Ana]: ¿Matar gente?… no, no lo haría (risas). Pero en la escritura te cargas a tus enemigos y juegas a ser sádico…

Pero no hay valor. Como se titula una de vuestras canciones bandera: ‘No hay valor’. Me consta que es la primera canción que tocasteis juntos, digamos el embrión de todo. Ese título me suena a esa frase que siempre obliga a hacer algo por orgullo: “No hay huevos”.
[Ana]: ¡Es que es por eso! No hay huevos… como que no hay cojones.

[Luis]: En ‘No hay valor’ hay partes de Ana en las que yo creo que puede haber dos significados; uno, que es cuando Ana la escribe y piensa a nivel de desamor… por ejemplo. Pero ese mismo significado, y como segundo punto, puede ir a Louisiana, o sea, que también iría a mí, a Luis Cebrián. Yo soy muy caótico, pero Ana es la parte contraria… a veces.


Texto: Charly Hernández
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