Entrevista Natos y Waor (2ª parte) : Yo también he tenido 15 años y he sido un gilipollas en algunos aspectos.

Por , el 12 - 11 - 2015

Completan aforos, revientan Youtube. Generan a su paso seguidores, polémica y sobre todo mucha música, siempre con sabor a rap de barrio. La semana pasada os traíamos la primera parte de la entrevista con Natos y Waor, en la que nos hablaban de sus comienzos, de autoedición, de vivir del trabajo de uno mismo y de la presentación de Martes 13, un segundo disco que está superando todas sus expectativas.

Pero todavía quedaban muchas respuestas: política, anécdotas, acusaciones. Os dejamos con la segunda parte de la entrevista que nos concedió Fernando.

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Su música es una alquímica mezcla de bases magistralmente elegidas y letras brutalmente sinceras. Letras que parecen calar entre el público y que escucho atentamente antes de la entrevista. Rockandrollas. ¿Podrías decirme de cuantos bares y discotecas os han echado aproximadamente a lo largo de vuestra vida?, pregunto. Waor se ríe, y ya es una respuesta en sí misma. “Joder, de una barbaridad. De un montón. Quizá recientemente de menos, pero vamos: me han echado, no me han dejado entrar, me han sacado agarrado por el cuello casi pegándome… Ahora lo que pasa es que nos conoce más la gente, y nosotros intentamos no liar la de Dios por ahí… no queremos convertir esto en un Salsa Rosa (ríe). Nos han echado de un millón de garitos pero, por suerte, recientemente de alguno menos”.
 
Escriben de calle, de dolor, de amores y de mujeres. También de drogas, resacas y errores. Siempre supurando realidad. Que la política no sea obvia en sus letras no es por falta de conciencia social: “No es que no creamos en la política. Yo tengo bastante conciencia social, de hecho en mi adolescencia escribíamos fanzines y revistillas de concienciación, y estábamos bastante metidos en esos líos de manifestaciones, asambleas… Antes era más radical. Pero, a día de hoy, utilizo el hacer canciones como terapia. En vez de ir a un psicólogo me escribo un tema. Si me deja mi novia,  en vez de ir lloriqueándole a cualquiera intento canalizarlo y hacer una canción de ello. Escribo de lo que me atormenta. Aunque suene mal, es un poco egoísmo. Es lo que hago yo porque lo necesito yo. Y quizá si que estaría bien hacer un poco más de conciencia social, pero es que lo me sale es esto. Y hacer otra cosa sería traicionarme a mí mismo. Y no lo voy a hacer”. Sentencia.

“Escribo de lo que me atormenta. Aunque suene mal, es un poco egoísmo. Es lo que hago yo porque lo necesito yo. Otra cosa sería traicionarme a mí mismo. Y no lo voy a hacer”.

A sus espaldas, miles de seguidores, un canal de Youtube que echa humo constantemente y vídeos que acumulan millones de reproducciones en semanas. Los amantes y los críticos se multiplican.  Le pregunto qué piensa de esa faceta tan crítica que parece proliferar en internet condenado trabajos como el suyo.

“A ver, no te voy a decir que me es totalmente indiferente porque sería mentirte. Pero como el apoyo es muchísimo mayor que las críticas ayuda a que las críticas te suden la polla. Además, el 95 % no están fundamentadas en nada, simplemente son críticas destructivas sin ningún argumento. No me las puedo tomar en serio. ¿Cómo voy a creer que la razón la tiene esa persona que no debe tener dos dedos de frente antes que yo? Dice mucho de su mediocridad que empleen su tiempo en destruir a otra gente que ni le va ni le viene. Yo empleo mi tiempo en crear, que me parece mucho más enriquecedor.”

¿Pero por qué esa actitud tan excluyente en el rap? Es un mundo que juzga con particular desprecio. Las acusaciones en torno a la pureza de sonido, el conocimiento de su historia o la implicación dentro del mundillo son demasiado comunes entre los feligreses de este género, y le pregunto a Fernando si tiene alguna teoría al respecto. Me da una explicación contundente. “Aunque hay de todas las edades , creo que el público del rap en España es un público fundamentalmente joven. Aquí todavía estamos en evolución, no como en otros países donde tu madre o tu abuela pueden cantarse las canciones de Eminem, por ejemplo. Además estamos hablando de un público que utiliza internet, por lo que también resulta muy joven. Y la gente joven tiende a decir lo primero que se le pasa por la cabeza, son muy radicales y muy de etiquetar. Son más críticos con todo. Pero vamos, que yo cuando tenía su edad hacía lo mismo, era súper punki y llamaba vendidos a grupos que me hacían pagar 3 euros por la entrada. A lo mejor no estaba parándome a valorar que esos tíos a lo mejor venían desde lejos para tocar, que tenían mogollón de horas invertidas en ensayos, dinero puestoen locales…no lo valoras. Yo también he tenido 15 años y también he sido un gilipollas en algunos aspectos. Pero ya madurarán, digo yo.”

“Supongo que llegará un momento en el que dejaremos de gustar tanto al público, ¿no? A lo mejor gustaremos, pero en menor medida..no lo sé, pero es una realidad que va a pasar. Con 50 años no creo que cante cosas que vayan a representar a los chavales de 20. Pero de momento, y mientras me queden ganas,voy a seguir haciéndolo porque es lo que me llena. Y si a la gente le gusta pues maravilloso, muchísimo mejor. En un futuro tendré que encauzar mi vida en algún tipo de negocio, o curro, o lo que sea. Pero me considero un tío listo y sé que de hambre no me voy a morir. Ahora estoy muy a gusto haciendo lo que hacemos y no tengo pensado parar.”

TEXTO: Inés Rodríguez

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