Historias de vocalistas (Parte VII): Sustitutos de emergencia: Tim “Ripper” Owens, John Corabi

Por , el 06 - 11 - 2010



Continuamos la serie de artículos dedicados a los vocalistas del heavy metal; de aquellos que quisieron probar otras alternativas y de los que se vieron forzados a hacerlo. Después de anteriores entregas dedicadas a las separaciones conflictivas y a aquellos que fueron expulsados con premeditación y alevosía por su comportamiento o por no encajar ya en el seno de la banda, ahora es el turno de quienes fueron escogidos como sustitutos; en algunos casos, pensando que podrían hacerse con el puesto de forma definitiva. Sin embargo, todos los aludidos aquí y en próximas entregas tiene el denominador común de no haber conseguido afianzarse en el puesto: Tim Owens, Blaze Bayley, John Bush, Sammy Hagar, John Corabi y Gary Cherone.

En primer lugar tenemos dos casos que por la importancia del vocalista al que sustituyeron así como la relevancia del grupo al que se incorporaron, nunca obtuvieron el total respaldo de los seguidores, me refiero a Tim “Ripper” Owens en Judas Priest y a Blaze Bayley en Iron Maiden. Empezaremos por Owens y en la próxima entrega trataremos el caso de Bayley.

TIM OWENS

Difícil papeleta la del bueno de Tim, sustituir nada menos que al “Metal God” Rob Halford. Sin embargo, su debut con los “maestros” del heavy metal, estuvo a la altura de las circunstancias. Teniendo en cuenta que Owens era prácticamente un desconocido que había iniciado su carrera en una banda tributo a Judas Priest denominada British Steel y que su corto “background” incluía además el álbum debut de Winter’s Bane, Heart Of A Killer (93), su trabajo en Jugulator (97) puede calificarse de notable. El cantante de Ohio, encajó perfectamente en el contexto de las composiciones gracias a su similar registro vocal con respecto al de Rob. El problema fue que se trataba del sucesor de Painkiller (90), todo un “pelotazo” de la banda británica tras sus experimentos con Turbo (86) y el no tan efectivo Ram It Down (88). Para ser sinceros, Jugulator superaba a Ram It Down.




Demolition (2001), ya fue otra cosa. Sin tratarse de un mal disco, carecía de la consistencia del anterior, a pesar de que tenía material aprovechable. Pero tampoco se le puede achacar la culpa a Tim ya que era un problema de nivel compositivo.

Nadie puede discutir que Owens tuvo su oportunidad y la supo aprovechar, prueba de ello es que desde su salida de Judas Priest en 2003 trabajo no le ha faltado. La propia sinergia de las cosas puso de nuevo a Halford en su puesto de origen y a Tim en la calle en busca de nuevas oportunidades.

Y las obtuvo de forma inmediata ya que fue captado por Jon Schaffer para ocupar el puesto de Matt Barlow en Iced Earth, donde tuvo la ocasión de volver a mostrar sus cualidades en The Glorious Burden (2004), Overture Of The Wicked (2007) y Framing Armageddon (Something Wicked Part 1), también de 2007. No obstante Owens, hombre precavido, había montado Beyond Fear, una banda paralela junto a sus colegas de los tiempos de Winter’s Bane, Dennis Hayes y John Comprix. Así, cuando el regreso de Barlow provocó una nueva salida, Tim ya tenía disco homónimo con su nueva formación.

La llamada del “Master & Commander” de las seis cuerdas, Yngwie Malmsteen para grabar las voces de Perpetual Flame (2008), High Impact (2009) y Relentless, a publicarse en noviembre de 2010, solo hace que aumentar la credibilidad de un vocalista al que no se le dio todo el crédito que mereció durante su estancia en Judas. Credibilidad ratificada cuando fue llamado a incorporarse al supergrupo Charred Walls Of The Damned formado en 2009 y que cuenta con la presencia del batería Richard Christy (ex Iced Earth), el bajista Steve DiGiorgio, involucrado en infinidad de colaboraciones en bandas como Control Denied, Testament y Obituary, entre otras y, el productor y compositor Jason Suecof (Trivium, All The Remains, Devildriver, Chimaira, etc), aquí ejerciendo de guitarrista.




Por si no fuera suficiente, Tim Owens también tuvo su aventura en solitario, aunque apoyándose en diversos guitarristas, quienes participaron en su álbum Play Me Game (2009), que sin ser un disco completo, demostraba que también sabía componer.

Qué se puede extraer de la vinculación de Tim a Judas Priest? Sin duda que significó un magnífico trampolín para entrar por la puerta grande en el mundo del heavy metal. Quizá, por sus condiciones vocales, en algún momento hubiera despegado su carrera pero, seguramente, por otros derroteros y con más dificultades.

JOHN CORABI

Conocido hasta ese momento por fomar parte de The Scream, banda de Los Angeles con quienes había grabado su debut Let It Scream (91), John Corabi “aterrizó” en Mötley Crüe en unos tiempos no demasiado favorables, donde imperaba la movida grunge. Pero, la salida de Vince Neil debido a un enfrentamiento con Nikki Six, provocó que éste se fijara en el trabajo de John y, ante la presión, emprendieron la composición de un nuevo álbum con el desconocimiento de la discográfica Elektra de que no participaba Vince.

Corabi se implicó en la composición y dotó al álbum de letras más profundas que se desmarcaban de las típicas desenfadadas y rebeldes que siempre habían caracterizado a Mötley Crüe. Además, su registro permitía cierta variación esquemática, así que el disco prometía.

En un principio Motley Crue, editado en 1993, alcanzó el número 7 en las listas de éxito estadounidenses pero pronto se desinflaron las expectativas y las ventas no alcanzaron el objetivo, nada menos que igualar el éxito del aclamado Dr. Feelgood de 1989.

Resueltas las diferencias entre Nikki Six y Vince Neil (por necesidad mutua como en tantos casos). John, no tuvo más remedio que dejar el puesto y buscar otras iniciativas.




Se puede catalogar de fracaso la corta estancia de Corabi en Mötley Crüe? Si hablamos en términos de comerciales y de aceptación popular sí. Pero, si tomamos en cuenta su aporte creativo, hemos de reconocer que dio a la famosa formación angelina un toque de seriedad que nunca antes había mostrado en sus grabaciones. Además, John, se fue dejando algunas pistas de voces y de guitarra que fueron utilizadas para el siguiente disco, Generation Swine (97). Seguramente su estancia en Mötley Crüe, no se ha valorado todo lo que se merece.

A partir de entonces, la trayectoria de John se tornó un tanto errática embarcándose en proyectos de nunca han terminado de “cuajar”. Se juntó con Bruce Kulick (cuando este fue despedido de Kiss) en una banda llamada Union. Asimismo, formó parte de ESP (Eric Singer Proyect) donde también figuraba Kulick. Por otra parte, Twenty 4 Seven fue una colaboración al lado de Bobby Blotzer de Ratt, grupo en el que también estuvo varios años como guitarra, de 2000 a 2008, pero también en una etapa conflictiva dentro del grupo. La mala suerte le perseguía.

En un momento dado, se reencontró con parte de su pasado al vincularse a la banda de Nikki Six, Brides Of Destruction, donde colaboró como guitarra rítmica entre 2002 y 2003. No son los únicos proyectos donde ha participado pero si los más representativos después de dejar Mötley Crüe. Lo cierto es que sus virtudes no han tenido la recompensa que merecía.

Próximas entregas: Blaze Bayley, John Bush, Sammy Hagar y Gary Cherone.

 

POR LOCKY PEREZ



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