Igloo + Olimpic – Moby Dick (Madrid) 20/03/2010 – La contundencia del rock y la vena bailable

Por , el 28 - 03 - 2010

Igloo
Foto: Igloo

 

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Foto: Olimpic

 
Los grupos españoles están a un buen nivel. Los bolos que organiza la promotora El Pinchero, una vez cada dos meses, trata de ofrecer una visión de lo mejor del panorama. Abrieron la noche el cuarteto gallego Igloo, una banda con un directo pulido, que a pesar de sonar a grupos indies españoles (será porque cantan en español) como Maga o Nudozurdo o grupos anglosajones, Placebo, ciertos toques de The Jesus & Mary Chain o Black Rebel Motorcycle Club. Su tercer disco ‘#2. La transición de fase’ (Ernie, 2009) es puro rock, con dejes épicos y guitarras poderosas, cristalina y golpes de distorsión. Un disco con temas con gancho como “Sin mentiras” que en directo suena más arrollador. Canciones. Y en directo sus argumentos convencen, a pesar de que en la ecuación aún les quedan incógnitas por resolver (sonar sin tantas referencias, ya sean foráneas o locales; y conseguir que las canciones se diferencien algo más, evitando cierta linealidad).

 

El papel estelar del cartel reacía en los bilbaínos, getxotarras, Olimpic que con su primer disco ‘Dirty towels’ (Cuac Música, 2009) han demostrado su buen hacer. Ya desde el primer momento vinieron a por todas y con ganas de arrasar con un “Twilight day” vibrante, en un repertorio donde brillaron también “Teacher”, “Power life in America”, “Liar” o “Today”. Olimpic son Asier Martín (voz y guitarra), Adrián García de los Ojos (sintes), Igor Arias (bajo y voz) y Gurru (batería y percusiones). El disco incluye un disco extra con remezclas electrónicas explosivas, ideales para animar cualquier fiesta que se preste. Con un directo potente, el cuarteto apura las mejores bazas de la música bailable de guitarras. Aunque su parecido con los Delorean es más que evidente, especialmente con el disco ‘Into the Plateau’ (BCore, 2006), porque ahora los de Zarautz tiran más de samplers y procesos compositivos donde no abundan tanto las guitarras. Hasta Asier Martín se parece físicamente a Ekhi Lopetegui (bajo y voz en Delorean). Si bien, Olimpic resultan más cristalinos en sus guitarras, matiz que recuerda a los The Cure del ‘Faith’. Unas composiciones con fuerza en esas guitarras, arropadas por una base rítmica potente, y acolchadas por unos sintes que crean capas y dan cuerpo y atmósfera a las melodías de guitarra. Su directo agrada y anima, y resulta más orgánico que electrónico, un acierto porque en directo gana enteros esa apuesta, pero quizás se echa en falta que su sonido circule más en su propia dirección y no tire tanto de parecidos con otros grupos. Fue el buen comienzo de fiesta para un sábado por la noche.

 

Texto: Andrés Castaño
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