Imelda May – Love Tattoo

Por , el 15 - 06 - 2009

Una chica nueva ha llegado a la ciudad. Los chicos se quedan mudos al verla mover las caderas al caminar. Viste de leopardo, lleva un tupé con un mechón decolorado y es la misma tierra que el wisky. Tras ella cuatro maromos con chupas de cuero y paso vacilón parecen hacer de guardaespaldas.

 

 

Imelda May coincide a grandes rasgos con la definición de ‘Pin-up’ de los años 50, pero con una peculiaridad: ella es artista. Comenzó cantando junto con su hermana en coros de iglesias, cantó en los garitos en los que pudo hasta que fue mayor de edad, hasta llegó a poner voz a anuncios de televisión.

 

Cuenta su página web que, durante una gira para la que le reclutó el afamado Jools Holland, Jeff Beck le confesó a Holland que no iba a verle a él. Estaba allí para conocer a Imelda, con mucha más garra que los lánguidos Squeeze (de los que una vez formaría parte Jools). Y es totalmente comprensible, Holland puede ser muy majo, incluso un buen músico (ha descubierto a mucha gente) pero la voz de May hipnotiza.

 

Ella se confiesa una enamorada del Rockabilly y el Blues desde los nueve años. La pequeña de cinco hermanos, en una casa de dos habitaciones, tuvo que adaptarse a la música que ponían sus hermanos mayores. A-Ha y Wet Wet Wet, símbolos de la adolescencia de su generación, estaban más lejos de ella que los años 50 (ironías de la vida). ‘Mi hermano era un fanático de Elvis. Encontré en su habitación casettes de Elvis, Eddie Cochran y Gene Vincent. Aquella música me pareció genial’, dice Imelda.

 

La música de Billy Holiday enamoró a la chiquilla que se compró su primer abrigo de leopardo con 15 años, y a la que su padre, al descubrirla llorando una tarde le preguntó ‘¿Problemas de amores? Bien, así podrás cantar mejor Blues’.

 

 

En 1998, con 22 añitos, se fue a Londres. Allí acabó cantando con trajes rojo satén y flores en el pelo, en pubs de burlesque. En ella parece natural el paso de esos pubs a compartir escenario con Van Morrison, Dionne Warwick, Bryan Ferry, Anastasia, The Supremes, Scissor Sisters, Elvis Costello, o Elton John entre otros.

 

A finales de 2008 salió a la venta su primer álbum ‘Love Tattoo‘, una acuarela de Jazz, Blues y, sobre todo, Rockabilly. Un disco en el que todas las canciones te levantan de la silla por las orejas y te obliga a bailar. A destacar: ‘Jhonny Got A Boom Boom‘, batería y guitarra desenfrenadas; ‘Big Bad Handsome Man‘, con un piano que muerde; ‘Love Tatto’, donde el rockabilly se convierte en guía y May en mesías; ‘Smokers song‘, una demostración de gusto por el Jazz (y esa risa de chica mala….ah!). Y, en todas ellas y en el resto del disco, una demostración de cualidades de Imelda. Un ir y venir de registros, ritmos… Y una sorpresa que dice mucho de su personalidad: siempre canta acompañada de su Bodhram (un pandero irlandés que se toca con una pequeña baqueta).

 

Me atrevo a decir, fíjense amigos, que la veta la abrió Amy Winehouse (que olé ¡qué grande es!!) pero… con que Imelda se drogue la mitad, ESTAMOS SALVADOS!!!

 

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