Miguel Ríos – 2010-11-07 – Solo por tí el rock existirá

Por , el 11 - 11 - 2010

Siempre quise ser como Miguel Ríos. También como Joaquín Sabina pero mucho antes como Miguel Ríos. Y es que de Miguel (también de Joaquín) se pueden decir muchas cosas y todas buenas. Decir, por ejemplo, que el granadino es uno de los pioneros del rock en España o que su disco “Miguel Ríos En Concierto: Conciertos De Rock Y Amor“, es uno de los primeros grabados en directo en nuestro país. ¡Casi nada! Aún recuerdo con emoción la primera vez que lo vi encima de un escenario hace 27 años, allá por 1983, junto a unos magistrales Leño y una por entonces más rockera Luz Casal. Cuando el acné y el deseo descontrolaban mi cuerpo y la música me robó el corazón. Fue entonces cuando supe con certeza que por siempre sería rockero.

 
 

El segundo concierto celebrado en Madrid perteneciente a la gira de despedida de Miguel Ríos dio comienzo a las nueve y media de la noche, cuando por los altavoces de un Pabellón de Deportes a reventar se escuchaba la canción “Bye, Bye Ríos“, – “después de triunfos, fracasos y lucha, quiero seguir cantando en la ducha” -. Minutos después Miguel, arropado por una banda de ensueño, interpretó una sentida “Memorias De La Carretera“, fiel resumen en menos de cinco minutos de toda una vida dedicada a la música y que enlazó con el himno rockero por excelencia “Bienvenidos“, cantado por un público ya entregado al corazón siempre abierto del andaluz. El pimer invitado de la noche fue un magistral Jorge Salán, con quien un agradecido Miguel interpretó “Generación Límite“. En el repertorio no faltaron temas como “Antinuclear“, el fantástico “Nueva Ola“, o “En El Ángulo Muerto“, canción del grupo 091 e interpretada junto a Jose Ignacio Lapido, su segundo invitado, líder del grupo y paisano de Miguel, mientras que la continuidad de un concierto sublime la dieron canciones como “Raquel Es Un Burdel“, o “Cosas Que Debo A Madrid“, merecido homenaje a la ciudad invivible pero insustituible de Madrid, a la que el granadino debe tanto y la que le debe tanto a él. La nostalgia se apoderó del cantante y del resto de los asistentes cuando cantó “Vuelvo A Granada“, “No Estás Sola“, que dedicó al maltrato de género, pero sobre todo con la interpretación, junto a una siempre joven y bella Ana Belén, de su éxito titulado “El Río“, y en la que la cantante le hizo un precioso guiño cuando jugando con la letra cantó “aquí nada ha cambiado, nuestro Ríos sigue igual“. Después le tocó el turno a “El Ruido De Fondo“, tras la cual Miguel presentó a la banda – los ocho magníficos según el propio Miguel -, que agradeció el desinteresado gesto del cantante al igual que el público que respondó con una sentida y sincera ovación. “La Reina Del Keroseno“, “Niños Eléctricos“, “Un Caballo Llamado Muerte“, “Nos Siguen Pegando Abajo“, compuesta por su amigo Charly García en contra de la dictadura de los milicos en Argentina, “Al Sur De Granada“, para la que invitó a subir al escenario a Eva y Juan, Amaral, “Sueño Espacial“,”Año 2000” y “El Rock De Una Noche De Verano“, completaron, tras casi dos horas, la primera parte de un concierto en el que Miguel estuvo muy bien arropado tanto por la banda como por los invitados, amén de un público que en Madrid es siempre de matrícula de honor.

 
 

Miguel volvió a salir al escenario en tres ocasiones para interpretar los temas “A Todo Pulmón“, cantado a capella con la única pesencia instrumental de un piano, “Santa Lucía“, el éxito que le compuso el agentino Roque Narvaja, cantado por el público como si del último éxito del verano se tratara, “El Blues Del Autobús“, interpretada junto a Txetxu Altube, de Los Madison, “Rock n´ Roll Boomerang“, con un precioso dueto de guitarras en el solo, “Sábado A La Noche“, el maravilloso rock n´roll de Moris para el que invitó a Ariel Rot, y que enlazó con el éxito de los madrileños Burning, “Mueve Tus Caderas“, “La Basca Bacila“, un tema instrumental incluído en el disco “Rock And Ríos“, que sirvió para presentar al equipo ténico, para que no se apagara la llama de un concierto encendida por un público siempre entregado al espectáculo y para “disculpar” la espera del maestro Rosendo quien llegó para interpretar “Maneras De Vivir“, canción que define musicalmente al de carabanchel, y “Bye, Bye Ríos“, que congregó en el escenario a todos los invitados. La tercera vez que Miguel y compañía volvían al escenario era para interpretar la versión del “Himno A La Alegría“, que sumergió a los asistentes en un invisible abrazo emocional que inundó la platea de sentimiento iluminado por las luces de un mar de móviles.

 

Después de casi 50 años subido en la tarima, el rockero se despidió de todos nosotros como lo hacen los que saben que el camino andado habla por él pero sobre todo de él. Por el bien de la música y el nuestro propio y egoísta esperamos que este adiós sea un hasta luego porque ya sabes Miguel que “solo por tí el rock existirá“.

 
 
Texto: AMADO STORNI
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