Ricardo Vicente – Siroco, Madrid – 14/02/2014

Por , el 28 - 02 - 2014

En una fecha romántica o empalagosa – según se mire – mientras algunas parejas llenaban los restaurantes decorados con corazones, otras decidieron pasar tan azucarada noche en compañía de otro gran amor para muchos: la música. La sala Siroco acogía un concierto indicado para cualquiera, emparejado o en pandilla, que quisiera escuchar historias bonitas, porque eso es la única manera de describir lo que hace Ricardo Vicente.

El pasado otoño, Richi (quien ha formado parte de Tachenko, La Costa Brava y Nixon) se lanzó a la aventura por su cuenta, con el disco-libro ¿Qué haces tan lejos de casa?, un recuento de anécdotas acontecidas – e imaginadas – durante la gira de El problema de los tres cuerpos (2011), álbum grabado con Fran Fernández (alias Francisco Nixon) y Ramón Rodríguez (alias The New Raemon). Unas páginas necesitadas de la banda sonora que presentaba hace unos días en Madrid, equipado con una acústica y en compañía de Enrique Moreno, quien fuera batería de La Costa Brava. Una puesta en escena sencilla y eficaz, porque sus letras se encargarían del resto.

Arrancó el concierto con una triple carta de presentación, un resumen de sus recientes pasos en tres canciones. Estrenó “Langostas en el Nilo”, rasgueando la guitarra con ganas, juguetón, bailongo, y cantando dulcemente; invocó a los entrañables pelícanos “nixonianos” de “Notre Dame” y nos trasladó a “El Palacio de los Gansos”, una de sus contribuciones al proyecto firmado junto a Fran y Ramón. Y con estos tres títulos se había ganado al público en unos minutos.

Son muchos años de bagaje musical en grupo, pero ahora Richi da sus primeros pasos como único nombre del cartel. Y pareció pillarle por sorpresa el hecho de que cada tema iba acompañado de cánticos, y no solo los “nixonianos”. Tuvo que dejar que los asistentes terminaran “A Joni Mitchell con Todo mi Amor”, ante la mirada incrédula del músico. A la vista de que el personal venía con los deberes hechos, a Richi se le veía cómodo con su guitarra, que hizo las veces de pareja de baile, entregando “La balada de Fran y Richi”, que entró de forma discreta y fue creciendo gracias a la baquetas de Enrique, o “Henry Darger”, que no perdió su gancho en directo sin los juguetones sintes del álbum.

Por mucho que se quejara más tarde – bromeando – de esta “gira karaoke”, Richi no podía ocultar la sonrisa cada vez que la sala cantaba hasta las comas. “Hay letras que me las invento, pero lo estamos haciendo muy bien”, declaró entre risas, las mismas que se echó al resolver el problema de los tres cuerpos con la coreada “Todos tus caballos de carreras”. Muy animado, parecía el momento perfecto para bailar con “A cielo raso” (extraído del EP Gloria y la Belleza Sureña editado con Nixon), su corte más “discotequero”, para el que Richi, quien se había venido muy arriba, solicitó coros. Sin embargo, quiso calmar el ambiente en los bises, con “La Parte más Feliz” y su precioso solo a las seis cuerdas y dejando clara su firma con el título que cierra el disco, “John Huston”.

En esta reunión de amigos y fans del universo creado y habitado por Nixon y Vicente, el segundo vino a lo que ya se sabía y se esperaba desde hace tiempo: a florecer y brillar con luz propia. Se despidió feliz, asegurando que él es de pasarlo mal y por ello no esperaba pasarlo bien. Pero para eso estaba ese público, Richi.


Texto y foto: Beatriz H. Viloria

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