Richard Hawley – “Truelove’s Gutter”

Por , el 07 - 10 - 2009

 

trueloves-gutter21

 

Artista: Richard Hawley
Título: Truelove’s Gutter
Discográfica: Mute
Publicación: 22 setiembre 2009

 

Si me atrevo a considerar, sin ningún ánimo de vacilación, que el 2009 es uno de los mejores años (si no el mejor) que ha dado la música de la última década, tendría que valorar en su justa medida las obras escuchadas (a pesar de que aún queden varios meses para finalizarlo): las que me han emocionado y considero obras cumbres de este año. Y lo arbitrario queda para que cada cual entienda que el capricho personal del que esto firma desee amplificar el concepto de esmero de cada álbum que considera sobresaliente.

 

Y así, podré afirmar que el presente año ha sido enmarcado por autores reconocidos y veteranos con álbumes magníficos (Yo la tengo, Sonic Youth, Prefab Sprout ó Pet Shop boys). Otros grupos sorpresa que han impregnado de color las paletas musicales del rock y el pop del presente como The leisure Society, The xx, The pains of being pure at heart ó Bill Callahan. Reconocidos autores de la escena que funciona al margen de los circuitos comerciales europeos como el trabajo doble y magnífico del apasionado galo Dominique A ó el norteamericano M. Ward. Sin olvidar tampoco la labor estupenda de Stuart Murdoch para “God help the girl” ó las genialidades de Andrew Bird, por poner otros ejemplos. En nuestro país, en la diversión de Tarántula, el folk multicolor de Pajaro Sunrise o el pop luminoso de La bien querida; en el clasicismo atemporal de Alondra Bentley, la dulzura sinuosa de AMA y Parade se encuentran las claves de las señas de identidad de una música que defiende su status de orgullo.

 

No faltan, por lo tanto, el carácter de admiración, la reverencia hacia la madurez creativa ni el marchamo de clásico que han tenido los trabajos publicados en la presente y copiosa temporada.

 

Y ahora, para apuntalar la recta final de esto que termina en nueve, y salvo alguna que otra sorpresa de última hora, Richard Hawley acaba de publicar su sexto trabajo de estudio, un trabajo absolutamente sobresaliente, que encamina sus bases hacia las notas apabullantes e igualmente clásicas (con permiso de Bill Callahan) de su “Truelove’s Gutter”; un trabajo que te sumerge en una monomanía incondicional, que te baña irremediablemente en una sugerente atmósfera que atempera el ánimo. Un álbum que se cree influido del alma de Burt Bacharach (“Open up the door”, con ese crescendo orquestal y vocal en su recta final apoteósico). Que hace que no sientas añoranza de cualquier trabajo de Lambchop. Que utiliza un country crepuscular en “Ashes on the fire” para hacer olvidar cualquier obviedad sobre el detalle grabado con virguería en cada nota, que se queda pegada y no se olvida. De cómo construir un artificio sonoro de la magnitud de “Remorse code”, diez minutos de fascinación sin límite. O parecer cantar un cuento, con ese sosiego, apaciblemente ensoñador de “Don’t get hung up in your soul”. La narración anestesiada de “Soldier on” (otro subidón de orquesta) es otra evidencia más del mensaje que alumbra todo este trabajo sin parangón y si lo tiene, será la comparación equilibrada entre el legado que tan bien ha sabido reunir el cantante británico. Será que de tocar con Pulp, tiene en mente una y otra vez la canción “This is hardcore”, ese monumento al pop teatral y orquestal que dio brillo y esplendor al pop de los últimos años, una de las diez mejores canciones del pasado reciente.

 

No queda tregua tras repasar, una y otra vez, las ocho canciones de “Truelove’s Gutter”. Richard Hawley, que ya tenía un borrador a pocos metros de altura de su último intento de hacer su canto de cisne (“Coles Cornes, Mute, 2005), se ha superado con creces y ha dado un salto primoroso hacia la cumbre de lo mejor del presente año. Sin acobardarse en presentir las comparaciones con los artistas a los que remedar, Hawley nos obliga a albergar toda la colosal fuerza de sus canciones para que cada cual imagine los mundos alternativos que instantáneamente se adhieren a los oídos de cualquier amante de la música popular que sepa guardar un álbum de la clase de este candoroso trabajo. Escúchenlo, disfrútenlo y guárdenlo en su memoria. Para siempre.

 

Texto: Ángel Del Olmo
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    1 comentario

  • carloswitt dice:

    Desde luego, vaya primero mi enhorabuena por este análisis de un disco que me tiene cautivado desde hace mese, y que escucho casi a diario. Gracias a Spotify, he podido conocer a este autor, que me tiene ganado el corazón y el oído.

    Sin duda, coincido prácticamente casi con cada una de tus reflexiones sobre los temas del disco.

    Gracias.

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