Sobre gustos: música y productividad en el trabajo

Por , el 24 - 08 - 2010

Ese ha dicho que la música es buena compañía para los solitarios, o que es un buen lubricante para las fiestas. Se sabe mucho acerca de la necesidad vital de la música. El filósofo alemán Friedrich Nietzsche, que de sufrir y vivir sabía mucho, dijo que la vida sin música no tenía sentido. Y si es bueno para Nietzsche y, según los estudios ginecológicos, buena para el trabajo de parto, ¿cómo no va a ser buena para cualquier otro trabajo?

Nietzsche

Hace años se han ido desarrollado infinidad de escritos, ensayos y estudios de rigor científico sobre el tema. Lo dijo un escritor, un filósofo o el grupo de científicos de una universidad inglesa o americana. Berkeley o Cambridge, Chelsea o Nueva York: “la música es parte indivisible de la vida y también de la vida productiva y laboral del hombre y la mujer. Un trabajo puede ser aburrido. Pero un trabajo sin música, será doblemente aburrido”.

Cuánto mejor puede ser trabajar al ritmo de una buena canción. Los estudios incluso hablan de una relación directa entre la música y la productividad. Parece ridículo que se siga suspendiendo o despidiendo trabajadores por escuchar música en sus horarios de trabajo.

Beethoven
Sin embargo, no da igual escuchar cualquier cosa. La música debe ser acorde al trabajo quizás, pero sobre todo al estado de ánimo. Si estás alterado y estresado, no puedes escuchar punk y querer trabajar, como si estuvieras en la fila para adquirir entradas del próximo recital de La Polla Records. A veces es bueno, y otras veces hay que desacelerarse y comprar entradas Take That, por ejemplo.

Los estudios que rubrican la necesidad de un buen acompañamiento musical, indican que es fundamental una buena selección. Si las madres trabajan mejor sus partos con música clásica, así como a las plantas les alimenta su nutrición, para un trabajo intelectual es mejor relajar la creatividad con una dosis de Beethoven o de Bach. Aunque siempre hay excepciones y no es posible descartar a Madonna. Todo depende de cómo le afecte a uno y, claro, de no incomodar a todo los compañeros de trabajo :-)

Sobre gustos se ha escrito poco y mucho a la vez, pero la música es la compañía elemental de los cuerpos. Cada movimiento y sensación se nutre de un sonido y un ritmo adecuado. Saber escuchar la propia necesidad, acentúa la posibilidad de escuchar buena música y, a la vez, destacarse en el ámbito laboral. Así que ya sabéis, a trabajar y bailar se ha dicho.

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