Trilogías esenciales del heavy metal (I) Dio: Holy Diver, The Last In Line, Sacred Heart

Por , el 21 - 09 - 2011



Ronald James Padovana, conocido artísticamente como Ronnie James Dio, comenzó su carrera como músico profesional a los 15 años formando parte de una banda cuyo nombre era The Vegas Kings, donde aún no ejercía de cantante sino que se dedicaba a tocar el bajo. Hasta 1975, año en el que pasó a formar parte de los Rainbow de Ritchie Blackmore, sus mayores logros los había conseguido con el grupo Elf. Su paso por Rainbow le posibilitó conseguir el suficiente prestigio como para que, posteriormente, los míticos Black Sabbath se fijaran en sus cualidades para sustituir al polémico Ozzy Osbourne y recuperar el prestigio perdido.

A pesar de los buenos resultados obtenidos Ronnie deseaba formar su propia banda, una donde él fuese el principal director sin tener que aguantar las imposiciones de los guitarristas de turno, como le sucedió con Blackmore en Rainbow y con Tony Iommi en Black Sabbath.

El comienzo de la carrera en solitario de Dio, con los álbumes Holy Diver (1983), The Last In Line (1984) y Sacred Heart (1985), forma una brillante trilogía que demostraría su capacidad como cantante y compositor y acabaría moldeando la figura del vocalista hasta convertirse en maestro en vida y leyenda tras su temprana muerte en 2010.

HOLY DIVER

El ambiente enrarecido en el seno de Black Sabbath causado por las mezclas de Live Evil (1983) y el consiguiente enfrentamiento entre Dio y Tony acabó con la salida del vocalista, a quien siguió el batería Vinnie Appice. Entre ambos ya estaban diseñando el futuro de un nuevo grupo con el nombre de Dio. Como bajista reclutaron a un viejo conocido de Ronnie durante su militancia en Rainbow, Jimmy Bain. Solo faltaba el guitarrista y fue el propio Jimmy quien daría las pautas para su elección ya que recomendó a dos posibles candidatos, John Skyes y Vivian Campbell, siendo el último en ser el escogido.

Con una alineación que después se revelaría como de auténtico lujo, se introdujeron en los Sound City Studios de Los Angeles (California) y, bajo la dirección en la producción del propio Dio, facturaron una obra maestra del heavy metal: Holy Diver.

El álbum, unía en perfecta armonía la parte algo tenebrosa de Black Sabbath con la exhuberancia rítmica de Rainbow, con un Ronnie en el mejor estado de forma posible junto a un Vivian Campbell pletórico, tanto en riffs como en solos, tal como se puede comprobar en el vibrante inicio con “Stand Up And Shout”, una de las canciones más vibrantes de todo su catálogo. El ritmo marcado de “Holy Diver” y su atmósfera épica así como sus connotaciones oscuras mantienen la intensidad del disco, contrastando seguidamente con la más alegre y reluciente “Gypsy”, acompañada de una labor excepcional de Vinnie con las baquetas, dirigiendo los tiempos con soltura y precisión.




Después de no bajar la guardia con “Caught In The Middle”, aparece una de las composiciones definitivas de Ronnie, “Dont Talk To Strangers”, con su lento y enigmático comienzo mutando de repente hacia una dinámica explosiva donde la guitarra de Vivian y la batería de Vinnie se complementan para llevar la composición hacia niveles de excelencia.

Con “Straight Through The Heart” e “Invisible” los ritmos marcados, los fraseos solistas inflamados y la agresividad vocal de Dio, vuelven a señalar las pautas que definen a Holy Diver como una obra desequilibrante en la que no existen piezas de relleno.

Finalmente, “Rainbow In The Dark”, con sus toques de teclado acompañando a unas fogosas guitarras y a una batería que exhibe de nuevo su eficacia, así como “Shame Of The Night” y su cadenciosa dinámica junto a efusividad vocal, completaban un trabajo sublime y ejemplo de calidad superlativa en una década en la que la competencia era mucha en lo que respecta a producciones de heavy metal.

El disco, con un trabajo de composición repartido entre todos los componentes, alcanzó ventas de disco de platino en Estados Unidos y disco de plata en Gran Bretaña.

La impactante portada con el demonio castigando a un sacerdote, fue obra de Randy Barrett según un concepto de Wendy Dio, esposa del cantante.

THE LAST IN LINE

La fórmula había funcionado a la primera y no era cuestión de desviarse del camino, así que, un año después, apareció The Last In Line, reuniendo al mismo equipo de músicos con el añadido de Claude Schnell a los teclados, procedente de Rough Cutt, para liberar de esa tarea a Dio, quien ejerció de nuevo de productor teniendo como aliado al mismo ingeniero que en su debut, Angelo Arcuri. Lo que sí cambió fue el estudio de grabación, en esta ocasión se decantaron por los Caribou Ranch de Colorado.

Y si en Holdy Diver el diablo había derrocado a sus sacerdotes rivales en la nueva portada parecía dominar a una raza humana condenada a la esclavitud.

El formato seguía los mismos patrones, un tema directo, impactante y accesible como “We Rock” aportaba las primeras dosis de vitalidad y abría el camino al tema título, con un inicio lento “a lo Dont Talk To Strangers” que se transformaba en una obra épica de casi seis minutos en la que todos los implicados descollaban a gran altura.




Vivian Campbell, aunque ahora reniegue del heavy metal, volvía a manejar la guitarra con decisiva eficacia; Ronnie extraía los tonos que le darían el título de maestro y Vinnie se mostraba inquebrantable tras los tambores, apoyado por un eficiente Jimmy que contribuía a formar una sección rítmica de lo más compacta.

“Breathless”, “I Speed At Night” y “One Night In The City”, sin resultar espectaculares dejaban constancia de las cualidades del grupo. En “Evil Eyes” Dio exhibía la efectividad de su garganta dentro de un entorno rítmico sencillo pero cautivador, el mismo que se apreciaba en “Mystery”. Fuerza y carácter desprendía “Eat Your Heart Out”, mientras que “Egypt (The Chains Are On)” despedía la grabación con una atmósfera de triunfante dramatismo épico.

Quizá no tan llamativo como su ópera prima, The Last In Line, de todas formas, ratificaba el estado de gracia del grupo, como lo confirma las exitosas ventas con repetición de platino en Estados Unidos y plata en Gran Bretaña.

SACRED HEART

Aunque a priori Sacred Heart puede entenderse como un disco no tan decisivo como los anteriores, en general, mantenía las cuotas de calidad necesaria como para formar un trilogía totalmente recomendable.

El equipo de músicos se mantuvo inalterable aunque las relaciones entre Ronnie y Vivian ya no eran las más amigables. El guitarrista deseaba buscar otros horizontes y su posterior salida, tras dejar su sello impregnado en los tres discos, coincidiría con un descenso nivel creativo y de popularidad.

Ronnie seguía formando dupleta con Angelo Arcuri en el apartado técnico y volvían a grabar en Los Angeles, en esta ocasión los Rumbo Studios.




La parafernalia diabólica desaparecía de la portada y entraban de lleno en la temática medieval de dragones y castillos, que también les acompañarían en sus actuaciones en directo con grandes montajes escénicos. El grupo recogía el fruto a su trabajo alcanzando el cenit de su status como banda de primera división.

Sacred Heart, se basaba en los mismos principios que sus predecesores; un inicio trepidante con “King Of Rock And Roll” y luego inmersión en perfiles enigmáticos con “Sacred Heart”. Posteriormente se añadían composiciones de marcado acento comercial como los singles “Rock ‘n’ Roll Children” y “Hungry For Heaven” que ampliaron la base de seguidores de la banda hacia parcelas antes no tan receptoras en lo que respecta a productos heavy metal.

Quizá opacadas por la pegada comercial de los singles mencionados y las más espectaculares “King Of Rock And Roll” y “Sacred Heart”, el álbum se complementaba con otras canciones interesantes donde el grupo dejaba constancia de sus imaginativas credenciales. Así, en “Another Lie”, “Like The Beat Of A Heart” y “Just Another Day”, se pone de manifiesto nuevamente el estado de inspiración de los músicos.

El tramo final con “Fallen Angel” y “Shoot Shoot” puede resultar algo más previsible, sin embargo, la fantástica voz de Dio y el genialidad de Vivian a la guitarra podían revitalizar piezas que en otras manos no convencerían tanto.

Sacred Heart alcanzaría disco de oro en Estados Unidos.

Después de editar el directo Intermission en 1986, aguantaron bien el tipo con Dream Evil (1987) aunque ya sin la presencia de Vivian Campbell, sustituido por Craig Goldy. En cambio, para su siguiente grabación, Lock Up The Wolves (1990), la banda, con Rowan Robertson a la guitarra; Jens Johansson a los teclados, Teddy Cook al bajo y Simon Wright a la batería, se renovó por completo, exceptuando a su líder, claro, y parte de la magia se fue con quienes habían facturado una de las trilogías esenciales del heavy metal.

 

POR LOCKY PEREZ
 
 
 

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