Trilogías esenciales del heavy metal (II) – Judas Priest: Stained Class, Killing Machine, British Steel

Por , el 18 - 10 - 2011



Escoger una etapa de la carrera de Judas Priest siempre puede aportarnos cosas interesantes ya que estamos hablando de los precursores y maestros del heavy metal. De todas sus épocas pueden extraerse grabaciones interesantes. En esta trilogía nos centraremos en el período que abarca de 1978 a 1980 en el que registraron los álbumes Stained Class, Killing Machine (titulado en Estados Unidos Hell Bent For Leather) y British Steel, este último, clave en el destino de la banda e influencia posterior para infinitas formaciones.

Aunque tanto Stained Class como Killing Machine puedan haber quedado algo relegados con respecto a otras obras de mayor reconocimiento comercial, lo cierto es que fueron decisivos en el sentido de que la formación británica fue estableciendo un sonido particular, solidificando sus perfiles hasta desembocar en el mencionado British Steel, sin olvidar el impacto causado en 1976 con Sad Wings Of Destiny.

No podemos olvidar que estamos en 1978, la New Wave Of British Heavy Metal (NWOBHM) aún está en fase embrionaria; faltan dos años para que Iron Maiden publique su debut homónimo y que Saxon lance Wheels Of Steel, en cambio Judas Priest ya tienen su cuarto álbum en el mercado aportando un sonido único, de afilados solos, riffs novedosos y una voz inigualable.

STAINED CLASS (1978)

Grabado en los Chipping Norton Studios de Londres en noviembre de 1977 y publicado en febrero de 1978, Stained Class combinaba un sonido limpio de guitarras con una atmósfera de vértices oscuros. La inquietante portada, diseñada por el artista Roslab Szylabo, exhibía la cabeza de un andrógino maniquí metálico atravesada por una barra luminosa y mostraba por primera vez el logotipo que acabaría siendo clásico, desapareciendo las letras de contorno gótico de sus tres anteriores discos. Dennis Mackay ejerció de productor con el apoyo de la banda, exceptuando el tema “Better By You Better Than Me”, a cargo de James Guthrie. Por esta canción, el grupo fue llevado a juicio en Estados Unidos en 1990, acusado de incitar al suicidio a un par de adolescentes, uno de los cuales finalmente murió. La demanda alegaba que el tema contenía mensajes subliminales a favor de quitarse la vida pero, afortunadamente, el juez rechazó los cargos. Se da la circunstancia de que la composición no es original de Judas Priest sino que se trata de una versión procedente de Spooky Tooth, editada en 1969 y escrita por Gary Wright, teclista del grupo.

Como era costumbre en aquellos tiempos, Judas Priest, que solidificaba su formación con Ron Halford (voz), K.K. Downing (guitarra), Glenn Tipton (guitarra) e Ian Hill (bajo), estrenaba de nuevo batería, posición difícil de cubrir hasta la llegada de Dave Holland en 1980. El puesto recayó en James Leslie Binks (conocido como Les Binks), que había formado parte de la banda de Eric Burdon y contaba con algunas colaboraciones asociadas a nombres legendarios como Roger Glover, David Coverdale, Glenn Hughes y Ronnie James Dio. Durante el tiempo que tocó con Judas contribuyó a desarrollar un estilo que evitaba la pegada recurrente y ultra-dinámica que posteriormente adoptarían la mayoría de baterías de metal y, además, participó en el proceso de composición de “Beyond The Realms Of Death”.

Todavía eran tiempos de evolución y la presencia de Stained Class, con sus vigorosos riff y sus requiebros solistas, aportaban aires nuevos que acabarían moldeando los contornos del heavy metal.

La mayoría de temas estaban protagonizados por la impactante presencia de las guitarras y sus incisivos desarrollos, abriendo de esta forma nuevas rutas de expresión. La innovadora propuesta instrumental apoyada por la peculiaridad vocal de Rob con sus tonos agudos conformaba una fórmula seductora.




El álbum abre con “Exciter”, una de las piezas más rápidas y en la que ya se pueden comprobar los argumentos reseñados con la presencia de guitarras ardientes, un riff dominante y una pequeña parte de armonías sencillas pero sugestivas. “White Heat Red Hot”, nos muestra a un Halford decisivo modulando su garganta, la infaltable ración de energizantes guitarras y un excelente trabajo de Binks a los tambores en determinadas partes.

El tercer corte es el polémico “Better By You Better Than Me”, con un ritmo sincopado de batería sobre el que revolotean las guitarras y en el que se introducen un par de giros estructurales que cambian su dinámica. Pegadizo resulta el tema que da título al disco, “Stained Class”, con sus guitarras galopando sobre musculosos riffs y Halford colocando coros muy armoniosos y, en medio, un resolutivo solo de Glenn.

El siguiente tema, “Invaders”, contribuye a añadir algo de misterio con el efecto inicial de un ovni seguido de un ritmo sencillo sobre el que juguetean las guitarras. El disco continua con “Saints In Hell”, una pieza que puede no resultar tan representativa pero cuyo riff engancha, además de mostrarnos a un Rob pletórico y ciertos giros esquemáticos que favorecen su exposición. Un grito “made in Halford” nos introduce en “Savage”, otro corte que merece más atención, tanto por su ritmo como por los fraseos que contiene.

Con “Beyond The Realms Of Death”, el registro del álbum cambia de forma radical, con un lento comenzar de voces suaves y guitarras acústicas para, posteriormente, alternarlos con elementos desgarradores, introduciendo así sombrías sensaciones y dejando al descubierto la presencia del bajo de Ian Hill, algo que con el tiempo fue desprendiéndose del sonido del grupo, salvo raras excepciones. No faltan las respectivas dosis solistas.

Para finalizar, “Heroes End”, con otro riff de enganche inmediato que recuerda los tiempos de Rocka Rolla, su debut de 1974, envuelto en un ambiente algo tenebroso para ratificar las connotaciones de oscuridad que rodean todo el trabajo, que se despide con un expeditivo y enrevesado solo de Glenn.

En la reedición remasterizada de 2001 se añadieron como bonus tracks: “Fire Burn Below”, pieza rescatada de las sesiones de grabación de Ram It Down de 1988 con Dave Holland a la batería y cuyo sonido nada tiene que ver con el resto de canciones y, la versión en directo de “Better By You Better Than Me”, registrada en el Foundations Forum de Los Angeles en 1990.

Stained Class alcanzó, en noviembre de 1989, a acreditación de disco de oro en Estados Unidos.

A la par que su sonido se iba moldeando, la imagen de la banda también comenzaba a experimentar cambios, dejando de lado los ropajes de psicodélicos tendencias hippies por vestimentas más sobrias donde el cuero ganaba presencia.

KILLING MACHINE (1978/1979)

El éxito está pidiendo paso y no hay tiempo que perder, el siguiente álbum lleva el demoledor título de Killing Machine y en el Reino Unido se publica el mismo año que el precedente mientras que en Estados Unidos lo hace en marzo de 1979 y con el título cambiado a Hell Bent For Leather, debido a que a la discográfica CBS le parecía demasiado explícito el original. Además, se añadió una canción, “The Green Manalishi (With The Two-Pronged Crown)” que acabará formando parte indispensable de su discografía a pesar de ser una versión de Fleetwood Mac, escrita por Peter Green.

La portada volvía a ser responsabilidad de Roslab Szylabo, quien, experimentando con la fotografía logró el explosivo efecto en el interior de las gafas del enigmático rostro.

La imagen del grupo se amolda, ahora ya, definitivamente, a nuevos patrones. El cuero y las tachuelas se imponen y la rudeza queda expuesta de forma categórica con la exhibición del látigo por parte de Rob, como queda plasmado en el álbum en directo Unleashed In The East (1979), fiel reflejo de lo que acontecía en sus actuaciones en vivo.

James Guthrie, pasa a tomar las riendas de la producción junto al grupo y lo graban entre tres estudios londinenses, Utopia, Basing Street y CBS. El resultado es un trabajo menos opaco que el anterior, dejando de lado las atmósferas lúgubres para abrirse hacia ambientes más diáfanos. Otro indicativo de cambio es la disminución de la duración de los temas para hacerlos directos e inmediatos. Asimismo, el álbum en total dura algo más de 38 minutos escasos.




El grupo sigue encaminándose hacia posturas más rotundas, como queda expuesto en “Delivering The Goods”, puerta de entrada a la “maquina asesina” que mantiene las premisas ya habituales en Judas Priest, un riff dominador, “gorgoritos” vocales y un solo desequilibrante con apoteósico final de batería. Los artilugios rudos quedan ratificados en “Rock Forever”, con un logrado ritmo de batería de Binks, las subidas de tono de Rob y una demostración conjunta de K.K. y Glenn al unísono.

La tercera canción, “Evening Star”, es una pieza de marcada orientación comercial, fácil de asimilar con su pegadizo estribillo central. Sin excesivas pretensiones creativas pero útiles para captar adeptos reticentes. Le sigue todo un clásico que se ha mantenido prácticamente intocable en los repertorios del grupo en directo, “Hell Bent For Leather”, con su ritmo incesante y un Halford mostrando sus dotes desgarradas.

“Take On The World”, mantiene las constantes de “Evening Star”, con la diferencia de que sus “aromas” de himno calaron fuerte entre el público británico que lo catapultó hasta el número 14 en las listas de sencillos de Gran Bretaña, trasladando su presencia hasta los estadios de fútbol. En cambio, “Burnin’ Up” es un corte más enrevesado de ritmo dispar aunque dotado de cierto magnetismo y un buen trabajo de agresivas guitarras.

Como ya ha quedado dicho, con sus marcados perfiles contagiosos, “The Green Manalishi” es otra de las composiciones que han resultado más exitosas y de la que poco se puede decir.

Posiblemente, “Killing Machine” sea el tema más vinculado a Stained Class, con un riff que encaja perfectamente en aquella sonoridad y cierto tono lóbrego; con “Running Wild” las guitarras recurrentes, una trabajada batería y unas voces más comedidas, regresan los reflejos luminosos y, llegado el momento de “Before The Dawn”, descubrimos a los Judas Priest más sentimentales y en clave de balada, para retomar los entramados energéticos en la contundente e hipnótica “Evil Fantasies”, que pone punto final al disco con Halford sorprendiendo con un registro menos volátil y más corrosivo.

En la reedición remasterizada de 2001 se incluyeron dos temas adicionales: “Fight For Your Life”, grabado durante las sesiones de Screaming For Vengeance en 1982 y la versión en directo de “Riding For The Wind”, registrada en el US Festival en Devore, California en mayo de 1983.

Killing Machine alcanzó el status de disco de oro en Estados Unidos en noviembre de 1989.

El camino que abría las puertas a la NWOBHM estaba sembrado, solo faltaba esperar y recoger los frutos. Judas Priest habían sido los pioneros y pronto obtendrían la recompensa.

BRITISH STEEL (1980)

El año 1980 puede catalogarse como núcleo decisivo en la historia del heavy metal. Judas Priest, presentaban British Steel, álbum que se iba a convertir en la pieza angular del movimiento, respaldado aquel año por lanzamientos importantes de otros artistas como, Wheels Of Steel (Saxon), Iron Maiden (Iron Maiden), On Through The Night (Def Leppard), Back In Black (AC/DC), Ace Of Spades (Motorhead) o, Heaven And Hell, el debut de Dio con Black Sabbath.

El grupo se desplazó hasta Ascot, en la campiña inglesa, para acometer la grabación en los Starling Studios ubicados de forma anexa a una propiedad perteneciente al beatle Ringo Starr que, a su vez, se la había comprado a John Lennon.

En esta oportunidad fue el prestigioso Tom Allom quien se encargaría de la producción, otorgando al sonido una contundencia metalúrgica de acorde con el título del álbum. Según Ian Hill, nombrado así para reivindicar la procedencia de su música, a lo que también se añade la circunstancia de que Glenn, antes de incursionar en la música, estuvo trabajando en una empresa con dicho nombre y que se encargaba de vender todo tipo de materiales metálicos pesados. El diseño de la portada volvía a ser obra de Roslab Szaybo y con los dedos aguantando la cortante cuchilla, capturaba la esencia que deseaba transmitir el grupo, con su afilado sonido facturado en Gran Bretaña

Asimismo, fue el debut de Dave Holland a la batería, procedente de Trapeze, quien, finalmente, daría continuidad al puesto permaneciendo fijo durante toda la década de los ochenta.

La apertura con “Rapid Fire, ya es toda una declaración de intenciones con su riff demoledor apoyado por la recurrente dinámica de la batería; solos incendiarios y un Rob Halford cantando de forma desgarrada evitando las excesivas subidas de los tonos agudos. La continuación con “Metal Gods”, su ritmo cadencioso y su etéreo estribillo, además de una nueva exhibición guitarrera, acabaría por convertirse en un tema infaltable en sus conciertos y, con el tiempo, daría a Rob su reconocido apodo. Y qué decir de “Breaking The Law”, todo un himno definitivo cuyas directrices rítmicas enganchan a cualquiera. Corto, directo, contundente, por sus connotaciones sociales se convertiría en el preferido de los obreros ingleses en una época difícil dirigida políticamente por Margaret Thatcher.




Con “Grinder” se mantiene la tónica del riff vigoroso dominante, los ritmos contagiosos y las guitarras fabricando “acero británico”; otra pieza básica que exponía el alto grado de creatividad al que había llegado el grupo de Birmingham. Por su parte, “United”, se convierte en otra de las piezas más comerciales de Judas con sus accesibles parámetros y su pegadizo coro central. Mientras tanto, “You Don’t Have To Be Old To Be Wise”, el corte más largo del álbum, combina un ritmo permanente de batería con fraseos de guitarra chispeantes y un riff persistente que mantiene cohesionada toda la estructura.

Y si hablamos de temas definitivos, “Living After Midnight” forma parte de los indispensable del disco, con su coro contagioso y el riff de sugestiva arquitectura cuya procedencia extrajo Glenn a altas horas de la madrugada cuando Halford ya dormía y, despertado por el “ruido”, fue a reclamarle el guitarrista que estaba “viviendo después de la medianoche”, frase literal con la que acabaron bautizando a otra de las canciones más populares de su carrera. Tras el lanzamiento del disco, la composición, escuchada en todas partes y a todas horas en Inglaterra, se convirtió en lo que llamaríamos “la canción del verano”, “igual” que en España, vamos.

Con “The Rage” y sus perfiles sombríos, el grupo experimenta aquí con otras texturas y, por una vez, deja que el bajo adquiera protagonismo, marcando las directrices desde el inicio hasta el final, apoyado por una dramática interpretación vocal y guitarras de rebuscada profundidad. Para el final, “Steeler” recupera a los Judas clásicos de riff intenso y solos excitantes de sinuoso recorrido.

En una época que no existía la tecnología adecuada, el grupo se las ingenió para confeccionar manualmente los efectos presentes en algunas canciones como, por ejemplo, el sonido de pisadas robóticas de “Metal Gods” fue conseguido agitando la cubertería que Ringo tenía en la casa; mientras que para la rotura de cristales de “Breaking The Law” lanzaron botellas de leche al suelo mientras K. K. Downing hacia las veces de sirena de policía con su guitarra.

En la reedición de 2001 se incluyeron “Red White & Blue”, pieza procedente de las sesiones de grabación de Turbo en 1986 y, una versión en directo de “Grinder”. En 2010 se lanzó una edición de lujo para conmemorar el 30 aniversario de su lanzamiento conteniendo el Cd original remasterizado, otro CD en vivo correspondiente a la actuación realizada en el Seminole Hard Rock de Florida, siguiendo el mismo orden de las canciones que en estudio y, además la versión en DVD registrando las imágenes en directo.

En esos momentos, también fueron pioneros en grabar los primeros videoclips de heavy metal, con los temas “Living After Midnight” y “Breaking The Law”.

Si bien es cierto que Judas ya tenían su masa de seguidores en Estados Unidos British Steel contribuyó a una mayor penetración en su mercado alcanzando por primera vez disco de oro en el año de su lanzamiento además de ampliar su presencia en actuaciones en directo por toda Norteamérica.

Obviamente, British Steel también tuvo una amplia repercusión a nivel planetario y colocó a Judas Priest en la “pole position” de las formaciones abanderadas del floreciente heavy metal, culminando un proceso cuyos primeros frutos comenzaron a tomar forma de disco en 1974 y que se ha mantenido hasta la actualidad con muy pocos altibajos.

OTROS ARTICULOS DE LA SERIE: Discografías esenciales del heavy metal (I) Dio: Holy Diver, The Last In Line, Sacred Heart

 

POR LOCKY PEREZ
 
 
 

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