Trilogías esenciales del heavy metal (IV) Status Quo: Hello!, Quo, Blue For You

Por , el 01 - 12 - 2011



La larga trayectoria de Status Quo durante sus 50 años de actividad, ha dado al grupo británico la posibilidad de incursionar en diversos estilos, comenzando por la psicodelia en un marco eminentemente pop, pasando por el hard rock arraigado en lo que resultó su fórmula definitiva, el boogie rock para, instalarse definitivamente en un pop resultón.

A principios de la década de los setenta, después de haber seguido fielmente los designios de Pye Records, su discográfica, Status Quo decidió dar un vuelco a su carrera incursionando en un territorio más de acorde con sus gustos, el rock de vértices energéticos, provocando ciertas discrepancias entre ambas partes que acabarían en la definitiva separación.

Antes de abandonar Pye Records, Staus Quo ya había dado muestras de hacia dónde querían dirigir sus pasos, publicando en 1971 el más que interesante Dog Of Two Heads. Un año después, ya unidos a Vértigo, su nueva discográfica, debutaron con Pelidriver, donde dejaban claros sus postulados estilísticos.

Los frutos de sus dos últimos trabajos propiciaron un considerable aumento de popularidad a nivel nacional e internacional, comenzando una frenética carrera hacia el estrellato que se consolidaría con la aparición de sus siguientes obras.

De esta forma, llegamos al periódico que abarca desde 1973 hasta 1976, años en los que aparecieron los álbumes Hello! (1973), Quo (1974), On The Level (1975) y Blue For You (1976) que constituyen su etapa más potente en el sentido de que se trata de álbumes con un perfil que encaja perfectamente en el hard rock e, incluso, en el caso de Quo, vinculante con las texturas heavys. Como esta serie de monográficos se basa en trilogías, ha quedado descartado On The Level, por resultar el menos determinante de los cuatro en mostrar las cualidades necesarias para ser tenido en cuenta.

HELLO! (1973)

Sin resultar un disco excesivamente duro, Hello! Es un álbum decisivo en la historia de Status Quo, tanto así, que ha sido calificado como el mejor de toda su discografía. Publicado en plena eclosión internacional del “sonido Quo”, a lo largo de sus ocho canciones queda plasmada la eficacia y compenetración de una formación que marcaría el futuro del grupo surgido en Londres: Francis Rossi (guitarra), Rick Parfitt (guitarra), Alan Lancaster (bajo) y John Coghlan (batería) además de la inestimable presencia de Bob Young quien, a pesar de dedicarse a las tareas de roadie y colaborar con la armónica, se revelaría como un destacado compositor que, junto a Rossi, aportaría alguno de los temas de Hello! así como de posteriores discos.

Grabado en los IBC Studios de Londres como si se tratase de una actuación en directo, es decir, con todos los músicos en el mismo lugar, Hello!, fue el primer disco que no incluía versiones de otros artistas y del que surgieron varios temas que pasarían a formar parte de los clásicos del grupo y habituales en sus actuaciones en directo. La producción la llevó a cabo la propia banda con la ayuda técnica de Damon Lyon-Shaw y Richard Manwaring.

También está presente la primera colaboración de Andy Bown, tocando el piano en “Blue Eyed Lady”, quien luego pasaría a realizar colaboraciones en directo hasta que en 1982 fue admitido como miembro del grupo con pleno derecho.

Otras colaboraciones fueron las de John Mealing piano en “Forty Five Hundred Times” y Steve Farr (saxo alto) Stewart Blandamer (saxo bajo).




Las primeras copias de la portada original inglesa eran negras con la silueta del grupo ligeramente en relieve mientras que en España se publicó con un fondo gris con la silueta del grupo en negro. Además, por primera vez aparece el logo del nombre del grupo que se convertiría en el distintivo definitivo.

El álbum arranca con “Roll Over Lay Down” compuesto por todo el grupo, destacando el ritmo machacón, marca de fábrica, salpicado de injertos solistas a cargo de Francis Rossi con sugestivos punteos y un interludio minimalista al que sigue un crescendo para retomar el ritmo recurrente. La continuación, “Claudie”, fruto de la asociación entre Rossi y Young, es uno de los temas más calmados del disco, dotado de una sencilla y contagiosa estructura además de una vocalización suave y delicadas armonías.

“Reason For Living”, donde participan los saxofonistas, muestra el optimismo del grupo en unos momentos vitales en los que ambos guitarristas dan rienda suelta a sus habilidades, con un cambio “bluesero” al final. En “Blue Eyed Lady” asoma la vena “rockandrolera” de sus dos compositores Alan Lancaster y Rick Parfitt, con un ritmo insistente que desemboca en un duelo vibrante entre las guitarras y el piano de Andy fundiéndose en uno solo. El siguiente corte, “Caroline”, uno de sus clásicos, surgió de unos apuntes en una servilleta que Rossi y Young fueron perfeccionando hasta dar forma a las cautivadoras melodías que exhibe en un marco de recurrencia rítmica y voces seductoras.

Ya en el tramo final, “Softer Ride”, se inicia con un incisivo punteo de guitarras acompañadas de voces suaves para, repentinamente, arremeter con una energética instrumentación que va creciendo paulatinamente. Compuesto inicialmente en la sesiones del anterior álbum Pelidriver, de 1972, no estaba, en principio, programado incluirlo en el disco.




“And It’s Better Now”, es otro de los cortes más suaves del álbum, con un carisma tremendo en el apartado vocal y una delicada y conjuntada presencia instrumental. Finalmente, con sus casi 10 minutos de duración, “Forty-Five Hundred Times”, despide el álbum con un brillante punteo marcando un inicio lento que, tras unos golpes de batería, transforma su dinámica en un entorno vitalista que va creciendo poco a poco e incluye continuos giros estructurales hasta alcanzar un desenfrenado climax en el último tramo con bajo y piano persistentes así como vibrantes guitarras. Fue proclamada por los lectores de la revista Classic Rock como la mejor canción de todas las compuestas por Status Quo.

Hello!, permaneció 28 semanas en la listas de éxitos de británicas hasta alcanzar el número 1 y “Caroline” logró el puesto número 5 en las listas de singles, el mejor logro de la banda hasta ese momento.

QUO (1974)

Tras la gran acogida que había tenido Hello!, en 1974 y en medio de una frenética agenda de conciertos, los componentes de Status Quo mantuvieron las mismas premisas de trabajo grabando su nuevo álbum en los IBC Studios de Londres, encargándose de la producción con la ayuda de los anteriores ingenieros además de Andy Miller. En principio iba a llamarse Quo Now pero se dejó en una sola palabra como sus predecesores.

En esta oportunidad tanto Alan como Rick, participando en seis de las ocho canciones, llevaron las riendas en el apartado compositivo dando como resultado el álbum más heavy de su extensa discografía. Para los seguidores más “duros” de la banda se trata de su obra cumbre. La portada también remarcaba el fiero contenido del disco con las cuatro cabezas de los componentes del grupo surgiendo de unas raíces.

Desde el inicio ya se pone en práctica la fórmula agresiva con “Backwater”, tema que abre con un punteo de guitarra para luego diminuir la intensidad y, seguidamente, realizar un crescendo hasta alcanzar el típico ritmo “a lo Status Quo” salpicado con verdaderos trallazos de guitarra así como la irrupción de un sugestivo solo de guitarra para retomar la dinámica rítmica con una categórica intervención de John Coghlan, creando un puente con su batería para empalmar con “Just Take Me”, otra demostración de ritmo persistente con una magnífica labor de la batería apoyando la entrada de un solo hiriente y mordaz.




Poniendo el contrapunto más melódico aparece “Break The Rules”, tema compuesto por toda la banda que aporta el clásico boogie-rock y en el que, sucesivamente, podemos disfrutar de un solo de guitarra de Rossi, otro de piano a cargo del músico de sesión Tom Parker con un sonido al estilo honky-town y un tercero genial de armónica de Bob Young.

La vena revitalizadora de Lancaster y Parfitt recobra el protagonismo en otras dos arrebatadoras canciones como “Drifting Away” y “Don’t Think It Matters”, ambas cantadas por Alan, quien transmite una fortaleza hardrockera mientras las guitarras exponen todo su potencial tanto en rítmica y solos como en riffs y fraseos.

“Fine Fine Fine” es el tributo del dúo compositivo Rossi/Young, y pone algo de calma en el álbum con sus sugestivas guitarras de aire country y la melódica voz de Francis. “Lonely Man”, con sus guitarras acústicas y sus voces etéreas iniciales también contribuye a ciertos momentos de calma con una instrumentación que va ganando cuerpo a medida que avanzan los minutos. También fue compuesta por Lancaster y Parfitt quien aportó una letra de carácter personal en unos momentos complicados de su vida.

Al igual que había sucedido en Hello!, el último y más largo tema del disco, “Slow Train”, compuesto por Rossi y Young, transita por un sinfín de texturas y pasajes, con cambios de dinámica rítmica en los que se refleja el excelente nivel de creatividad del grupo, destacando el sostenido punteo de guitarra así como los solos y el cambio radical con entrada virulenta de la batería de John para acabar en plan boogie-rock al estilo Quo.

Quo, permaneció 16 semanas seguidas en las listas de éxitos británicas alcanzando el puesto número 2 mientras que el single “Break The Rules” estuvo ocho semanas en las listas llegando hasta el número 8.

BLUE FOR YOU (1976)

Después de haber publicado On The Level llegando al puesto número 1 tanto de álbumes como de singles con “Down Down”, y de mantener una constante presencia en directo, con su primera visita a la España aún franquista en 1975, se pusieron a trabajar en su siguiente obra, Blue For You, posiblemente el último de sus álbumes más clásicos.

Superar el éxito comercial de On The Level se preveía difícil así que la banda dio rienda suelta a su instinto y, motivados por los “agentes externos” que ingerían todos en aquellos tiempos, exceptuando John, que se colocaba con la bebida, “parieron” el álbum más “speed” (nunca mejor dicho) de toda su carrera. Fue el último disco de Status Quo grabado en los IBC Studios de Londres con la propia banda y el ingeniero Damon Lyon-Shaw como co-productores.

El lanzamiento tuvo connotaciones de auténtico fenómeno nacional en Inglaterra. Se puede decir que fue el cenit de Status Quo como banda. Tentativamente, iba a llamarse The Twoppeny Halfpenny Dance Band pero terminó titulándose Blue For You en un giro comercial entablado con la marca de vaqueros Levi-Strauss, en una alusión al azul típico de los tejanos. La foto del grupo al completo con sus miembros vestidos con trajes de dicha marca, completaba la jugada sin ni siquiera aparecer el nombre del grupo en la portada, cuya sola imagen ya era suficiente para atraer a sus seguidores.




Se habilitaron cientos de vallas publicitarias con la imagen del grupo junto a la marca Levi-Strauss por todo el Reino Unido, incluyendo los estadios de fútbol posibilitando su visibilidad a través de las retransmisiones televisivas de los encuentros de la Premiere League. También se insertaron anuncios en la prensa y se distribuyeron posters por todas las tiendas con el anuncio del nuevo disco. El resultado ante semejante despliegue de marketing unido a la calidad de su contenido significó un rápido ascenso del disco hasta el número 1.

En esta oportunidad la tareas compositivas estuvieron más repartidas pero la mano de Lancaster seguía contribuyendo a dotar al grupo de su vertiente hardrockera al igual que Rick, con el añadido de que Rossi, en esta ocasión, también inyectó más energía que en otras ocasiones como se puede comprobar en el tema inicial compuesto junto a Alan, “Is There A Better Way”, con el característico “ritmo Quo” aderezado de guitarras afiladas y riffs cortantes además de su estribillo contagioso.

“Mad About The Boy”, es una pieza típica del tándem Rossi/Young, con un festivo ritmo boogie-rock rociado de alegres guitarras y diversos arreglos; más contundentes se muestran ambos compositores en “Ring Of A Change”, otro corte que marca la tendencia del grupo hacia los temas “acelerados” de dominantes guitarras.

Sorpresivamente, Lancaster extrajo su vena sentimental para componer el tema título bajo la forma de balada en clave blues que también incluye un decisivo solo de Rossi, contrastando con el enérgico siguiente tema, “Rain”, todo un clásico obra de Rick Parfitt a quien no le dio tiempo de terminarlo en las sesiones de On The Level, quedando listo para Blue For You, con un gancho tremendo gracias a su categórico riff y a su contagioso ritmo.

Lancaster y Rossi, mantenían los tonos vitalistas en “Rolling Home”, otra pieza de estimulantes guitarras adornada por la seductora presencia de la armónica de Bob Young, además de contener un cambio de ritmo molón. En la misma línea se sitúa “That’s Fact”, con una estructura más marcada pero de embriagadoras guitarras y giros esquemáticos de gran efectividad.




“Ease Your Mind”, obra de Lancaster, es el corte más convencional del álbum con un ritmo sencillo, presencia de piano y cierta orientación bluesy.

“Mystery Song” pone punto final al disco al estilo habitual en sus últimos trabajos, con un largo recorrido de más de seis minutos, comenzando de forma intimista con una voz suave de Rick para arrancar repentinamente la parte rítmica con efusivos aportes de batería y recurrentes guitarras cuya energía va disminuyendo en la recta final. La elaboración de tema tiene su historia ya que, al hacerse de noche, Alan y Francis dejaron solo a Rick en el estudio trabajando en él pero, antes de marchar, Rossi puso una cucharada de speed en la taza de te de su colega y, a la mañana siguiente, encontraron a Rick en la misma posición que lo habían dejado ya con la canción terminada.

Como ya se ha dicho, Blue For You alcanzó el número en las listas de álbumes mientras que “Rain” se posicionó en el número 7 y “Mistery Song” en el 11.

Tras el lanzamiento de Blue For You ya nada sería igual para Status Quo. Su etapa más rockera ponía punto final y aunque en sus siguientes álbumes mantuvieron una base rítmica característica con canciones destacadas, el afán de Rossi por ampliar su masa de seguidores dirigió al grupo hacia unos derroteros que poco a poco se asentaron en un universo excesivamente comercial llegando incluso a los perfiles pop.

La formación clásica tuvo su primera baja en 1981 cuando abandonó el batería John Coghlan, más que nada, por sus imprevisibles cambios de humor a los que no ayudaba su afición a la bebida. En 1985 sería el bajista Alan Lancaster quien quedaría fuera del grupo tras una última etapa tempestuosa en la que se resintió la amistad que había tenido con Rossi desde edad escolar, por razones musicales, personales y acerca del entorno de la banda.

 

POR LOCKY PEREZ
 
 
 

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