Aunque este es el segundo disco del trío, Ernst Reijseger está últimamente que no para, porque hace poco ha editado dos trabajos en solitarios: Crystal Palace y Feature. Aquí se acompaña del pianista Harmen Fraanje y el senegalés Mola Sylla, que canta en wolof, el idioma mayoritario en Senegal.
Count Till Zen es un trabajo que lo tiene difícil para ser fácilmente etiquetado en las tiendas de discos. Es jazz, sí, pero se sostiene fuertemente sobre diversas músicas tradicionales de África. Sin embargo, esta no es una calculada mezcla de géneros. Es un disco sencillo y fresco. Todo parece fluir de forma natural. Aunque la mayor parte de las composiciones tienen la voz de Sylla como protagonista, en escuchas posteriores podemos apreciar el enorme trabajo de Reijseger y Fraanje, especialmente en temas como Badola, Headstream y Debenti.
Si hace poco hablábamos aquí del disco de Anders Jormin, Lena Willemark y Karin Nakagawa como uno de los trabajos más interesantes que se han editado últimamente en esto que algunos llaman world jazz, Count Till Zen sería su pareja perfecta. Distintas influencias y distintas formas de afrontar las canciones, pero con el mismo y excelente resultado.
Texto: Juan Manuel Vilches
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