Musicalmente es más de lo mismo con algún experimento. Mira que tiene la fórmula que funciona y, sin embargo, intenta ser lo que no es en algunos temas y no le termina de funcionar cuando prueba cosas nuevas (nuevas para él, sigue siendo soft rock estándar). Menos mal que siempre deja algún temazo como «El polvo de los días raros».
Es indudable que está en un momento máximo de popularidad, pero artísticamente no, aunque para la industria mainstream esos conceptos sean sinónimos. Hasta el propio Leiva ha dicho que Gigante es un disco raro, resultado de una recuperación anímica, de problemas personales, honestidad brutal y vulnerabilidad.
Este disco es como el autorretrato de un pintor que, sin ser su mejor obra, siempre se valora para explicar al artista.
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