Hay voces que parecen de juguete, la de Luisa Sobral es una de ellas. Una voz deliciosamente antigua que nos hace viajar a los años 50 para dar la mano a artistas como Billy Holliday, Ella Fitzgerald o Chet Baker. Con los nombres de estos grandes en la cabeza, esta portuguesa de 24 años viajó a EE.UU en busca de una «identidad musical», y la encontró.
Pero su viaje artístico había comenzado mucho antes. A los 12 años ya tocaba la guitarra y a los 16 quedó tercera en una especie de Operación Triunfo de la televisión portuguesa.
Luisa Sobral no se dejó deslumbrar por la fama del momento y decidió buscarse a sí misma, encontrar ese algo especial que la diferenciase del resto. Ese sello propio que sabía estaba en algún lugar. Lo que tal vez no sospechase es que ese lugar sería un pequeño pueblo estadounidense cerca de la frontera con Canadá en el que, como ella cuenta, había 300 vacas y cuatro personas.
El mejor público para sus primeros coqueteos con el jazz, después vendrían Berklee y Nueva York, y con los kilómetros llegaban también los reconocimientos, fue nominada a la mejor canción de jazz de los Malibu music awards 2008 y a mejor artista de jazz en los Hollywood music awards. Su guitarra, su lápiz y su papel empezaban a encontrarse cada día más cómodos, y las canciones fueron surgiendo. El resultado, su primer álbum de larga duración: The cherry on my cake.
Un dulce pastel de 13 canciones que bailan entre el jazz y la bossa nova, entre el inglés y el portugués.
El título fue cosa de su madre, al parecer una noche entre sueños visualizó el disco de su hija en una tienda y se llamaba así, The cherry on my cake, quizá por eso todos los temas tienen algo de onírico, de onírico y de cinematográfico porque Luisa Sobral se inspira en el cine francés para componer, y en París, y en la locura de Nueva York, y en su amor por Lisboa. Una mezcla que atrapa por su originalidad. Porque aunque en su voz se pueden encontrar sabores que recuerdan a Regina Spektor, Norah Jones, Diana Krall o incluso a Madeleine Peyroux, la portuguesa logra esa ansiada identidad que tanto buscaba.
Para nosotros ha sido todo un descubrimiento, tu puedes probar su pastel musical aquí y disfrutarlo en directo el próximo jueves 17 de noviembre en la Sala Galileo de Madrid. El resto de sus fechas las puedes consultar aquí.
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