Punk rock con enjundia el de estos veteranos que siguen encontrando vías de expresión con pocos acordes y mucho talento. Es su décimo disco de estudio (uno de ellos a medias con Disidencia) y cada vez suenan mejor. Llevan tantos años que si queremos aproximaciones es posible que sean bandas menos curtidas como Enblanco, Marea, Segismundo Toxicómano o Radiocrimen.
En este nuevo álbum estos servidores públicos del punk traen consigo la rabia en la voz, las letras incendiarias, luminosos estribillos de puño en alto, guitarras punzantes y ritmos contundentes. La canción que da título al disco, ‘Pesambre’, es de lo más potente que va a dejar este año tanto en música como en letra, ‘Dejadme ser’ es un medio tiempo hímnico en modo mayor, ‘La sangre de un geranio’ es la obligada baladita, en ‘Don de gentes’ experimentan con skate punk y toques ska junto a Ni por favor ni ostias, mientras en ‘Remontada’ canta Fernando Reincidentes.
El vocablo pesambre ya lo usaban los abuelos y abuelas de los integrantes de la banda, no está en el diccionario ni en la terminología actual de patologías y afecciones mentales, pero todos podemos intuir su significado. Esta pesambre ha sido el sentir del que nace este nuevo trabajo. «No tenéis ni puta idea, de lo que esta herida escuece, aunque no se manche la ropa de sangre igual me duele».
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