Scott Bradlee encontró la gallina de los huevos de oro. Su modelo de negocio está claro: escoge temas conocidos, cantantes de gran voz que necesitan promo y le mete un poco de swingueo for the masses. El resultado es curioso en primera instancia, algo incómodo a la segunda escucha y, si te atreves a pincharla otra vez, ya queda claro que en esa canción no funciona nada y que todo lo que te gustó era el brillo del envoltorio.
Este disco es más de lo mismo. Que sí, que ahora también hay doo wop, soul, rock cincuentero y muchos coros, pero la dinámica sigue siendo la misma: arreglos que no funcionan. Valoramos la parte económica de Bradlee en un mundillo donde cada vez es más difícil meter la cabeza. Además, siempre habrá gente que gracias a estos temas vayan a los originales y escuchen música de verdad.
Siempre considerados en el top del rock escandinavo, Gluecifer han vuelto con “Same Drug New…
La promotora Fatkroketing Producciones ha confirmado las tres últimas fechas con las que la banda…
Una de las voces más elegantes, introspectivas y certeras del panorama pop actual se prepara…
La sala Big Mama Ballroom ha dado a conocer la programación completa de sus próximas…
Los donostiarras Noa & The Hell Drinkers lanzan su cuarto álbum “Raw”, ofreciendo - claro…
Una de las formaciones más frescas, ácidas e irreverentes del pop alternativo y las guitarras…