Crónicas de conciertos

Azkena Rock Festival 19-21/7/2026- Parte y 3

Plaza de la Virgen Blanca
Visitamos de nuevo el centro de Vitoria, donde nos esperaban los alemanes The Backyard Casanovas, con su rock cincuentero clásico aderezado con muy pocas horas de dormir (habían cerrado el festival la noche anterior en su reencarnación como Restless Ramone) y un guiño a Misirlou. Tras disfrutar de las bondades gastronómicas de la capital vasca, adquirimos un merecido helado y nos encaminamos hacia el recinto por última vez este año.

Sábado en el recinto
En esta ocasión sí que pudimos disfrutar del inicio de la tarde desde el césped, descansando las piernas mientras Vandoliers desgranaban su cow-country. Su líder Joshua Fleming es una persona trans no binaria, una rareza en el mundillo country, y sus letras entran de lleno en la tradición storytelling del estilo.

Fuerza noventera con melodía. Superchunk tuvieron varios éxitos a mediados de los 90 y, aunque han seguido editando discos, para nosotros siempre serán los de ‘Driveway to Driveway’ o ‘Hyper Enough’.

Nos acercamos un rato al escenario 3 y resulta que había casi más gente que en en principal. Se podría decir que Split Dogs querían ‘Tear Down The House’ y lo consiguieron. La voz de lija de Harry Atkins transmite punkitud y entre riff y riff también deslizan algún tema más en la onda AC/DC.

Posiblemente la propuesta «¿Pero qué hacen estos aquí?» de este año fueron los británicos Sleaford Mods. Van tocando por festivales con menos equipaje que el 99% de los asistentes, y en directo el cantante Jason Williamson hace el 99% del trabajo rapeando y gritando, ya que Andrew Fearn apenas le da al play en su ordenador una vez por cada tema y luego se dedica a bailar como si fuera miembro de una secta de culto a la alcachofa salvaje. Curiosos pero desubicados sin tener a su público habitual delante.

De darle al play a tocar de verdad. Los Bridge City Sinners se ponen todos en primera fila: dos banjos, contrabajo violín y dobro. La cantante Libby Lux se muestra sonriente, simpática y reivindicativa: «¡Kaixo! Está canción es sobre una cosa que nos gusta mucho, fumar hierba».

Libby no deja de hablar entre temas y consigue la participación del público con coros y bromas. Su folkie es saltarín y amable, incluso cuando añade una voces guturales en medio de un bluegrass salvaje. Son de Portland, ciudad conocida como Bridge City por tener gran cantidad de puentes. Pues algo hemos aprendido de estos pecadores.

Desde Atlanta con rollito glam llegaron Starbenders. De ellos siempre se ha hablado muy bien de su líder y cantante Kimi Shelter, pero en directo nos gustaron más las intensidades guitarreras y el gran trabajo de la baterista. Igual es que les tocó actuar demasiado pronto.

Menudo arranque el de Social Distortion. Gran intro con ‘Rebel, Rebel’ de Bowie y apoteósis de las 6 cuerdas con ‘Born To Kill’, primer corte del álbum del mismo nombre que ha llegado este año 2026, tres lustros después de su anterior lanzamiento. Si fuera por ellos lo habrían terminado antes, pero en plena grabación, en junio de 2023, detectaron a su cantante Mike Ness un cáncer de amígdalas y estuvo mucho tiempo de tratamientos y recuperación. A Ness se le nota más envejecido, pero en buen estado vocal.

Presentaron varios cortes nuevos, aunque alguno, confesó el vocalista, llevaba compuesto más de 30 años, como ‘No Way Out’. Otro trallazo más a una colección espectacular. Siguieron con un repertorio a piñón fijo muy acertado: las punkarras ‘The Creeps’ o ‘Mommy’s Little Monster’, el himno imbatibles ‘Story of My Life’ y, para cerrar, los clásicos ‘Dear Lover’ y ‘Don’t Drag Me Down’.

Entre medias introdujo con anécdotas algunos temas: «‘Ball and Chain’ es de 1999 y me dijeron que era dura (hardcore) por la letra. Y va sobre la vida real, porque no hay nada más duro que la vida real». También elogió a los old timers que llevan 30 años siguiendo a la banda «Porque los 70 fueron la época que había que vivir» antes de ‘The Way Things Were’.

La lluvia había hecho acto de presencia, pero con tanto calor se apreció como un regalo de los cielos. El viento hizo que la guitarra de Ness se mojara y él aprovechó para fardar de instrumento «perdonad la interrupción pero hay que secarla bien, que es un modelo de 1969». Además aprovechó antes de terminar para pedir perdón por el comportamiento de Estados Unidos.

Tras la descarga de los californianos corrimos a la carpa por si quedaba algo del show de Capitán Entresijos, y pudimos saltar con sus acometidas al bajo mientras Dani Zinc aporreaba la batería para regocijo de los presentes. Antes de tocar la última el capitán proclamó orgulloso «Nos queda Alcalá Norte, que son de mi barrio».

Para muchos asistentes Jason Isbell and the 400 Unit era una de las citas obligadas, y su catarsis guitarrera con entronque sureño nos hizo disfrutar de lo lindo. Gran sonido, luces excesivamente rojas, puede que para darle intensidad emocional a sus canciones, y un comentario en los corrillos: ¿Será Neil Young, sueño absoluto de todo habitual, parte del cartel del 25 aniversario en 2027? Seguro que la organización pone toda la carne en el asador para intentar ficharle. Crucemos los dedos.

Mientras tanto, en el escenario La Salve (escenario 3 para los amigos) estaban los creadores del D-beat dando lecciones de punk. Discharge concitaron puños al aire durante clásicos como ‘Protest and Survive’ o ‘New World Order’. Auténtica caña burra del henares, bueno no, de Stoke-on-Trent.

Otra proposición que, a priori, no cuadraba en un festi con un público históricamente tan puretil fueron Carpenter Brut. Los franceses tienen influencias rockeras y metaleras, pero son una banda de darksynth con algunos éxitos anteriores de estilo outrun. Estaban estrenando su nuevo LP Leather Temple, su disco más oscuro, y aunque en directo son un cañón y hubo mucha gente que lo disfrutó, el escenario principal se les quedó grande. Más aún cuando sus proyecciones actuales no tienen el encanto de las que usaban cuando aparecieron en la escena, con auténticos cortos de serie B que les hizo ganar muchos seguidores.

Pero para cañón ‘La vida cañón’, un clásico instantáneo que apenas tiene 2 años y parece que lleva décadas entre nosotros. Alcalá Norte fueron los encargados de cerrar el escenario Respect y lograron un espectáculo excelso. El cantante Rivas tenía tortícolis y no pudo bailar lo que él hubiera querido, pero vocalmente estuvo perfecto, con su estilo spoken word tan percusivo que a veces nos recuerda (salvando las distancias) al mítico Eduardo Benavente.

El baterista es uno de los seres con más carisma del planeta, con su bota de vino, comentarios varios para animar a la peña y una eficacia absoluta a la hora de tocar su instrumento. Elías, con su pelazo de Gandalf el gris (el chiste es suyo), es un guitar hero absoluto, y con toda la banda han pulido su sonido para estar a la altura de cualquier banda de primerísimo nivel internacional.

A punto de sacar su segundo largo, interpretaron un par de temas de adelanto del mismo ‘El hombre planeta’ y ‘Los llamados pitagóricos’, donde amplían sus postulados. También disfrutamos como niños de versiones como ’10km’ de Los Planetas o ‘Fils de Lucifer’ de Icare, que entiendo que retirarán del setlist en cuanto lancen su nuevo LP.

Pero los platos fuertes son temas como ‘420N’, ‘La sangre del pobre’, ‘La calle elfo’ o el increible riff de ‘Los Chavales’. Según comentó Barbosa en el podcast del Azkena, Alcalá Norte es nostalgia esperanzadora, con sus toques ochenteros tan bailongos como oscuros. Un cóctel que han conseguido que funcione en una industria donde siempre parece que triunfa más la fotocopia. Los madrileños son diferentes, peculiares, genuinos, auténticos… hasta terminan bailando ‘All Right’ de Christopher Cross.

Despedida y cierre
¿Cómo cerramos el festival? pues con unos franceses de estética BDSM, Cuir, que generaron los crowdsurfings más desaforados y salvajes del festival a pocos minutos de su conclusión.

Otro curso más en Vitoria, otro cartel de excelsa calidad, con varios nombres entre las mejores que se pueden ver actualmente de rock alternativo, punk, country, punk y hardcore. La organización confirmó que más de 48.000 personas comprobamos que ARF volvió a ser de las mejores experiencias del año melómano. Pintxos en la plaza, helado en la Virgen Blanca, homenajes gastronómicos, siestas en el césped, patatas montañeras, sacar chubasquero, guardar chubasquero y abrazos coreando temazos. Trabajadores del festival, volved a ponernos en aprietos con este tipo de cartelazos aunque nos duelan los solapes. Bendito problema.


Fotos: dnavarro1975, patapalo, darachriss, Sergio Albert
pointer

Recent Posts

Azkena Rock Festival 19-21/7/2026- Parte 2

Plaza de la Virgen Blanca Una de las cosas que hacen que el Azkena sea…

3 días ago

Río Babel 2026 cierra su cartel y desvela los horarios oficiales para su edición más multicultural

Todo está preparado en la capital para dar el pistoletazo de salida al periodo estival…

3 días ago

Azkena Rock Festival 19-21/7/2026- Parte 1

Bendito problema. Cuando salió el cartel de esta edición 2026 del Azkena Rock Festival ya…

4 días ago

Polyphia en Barcelona y Madrid en noviembre dentro de su nueva gira mundial

Los grandes revolucionarios del rock instrumental contemporáneo regresan a nuestros escenarios con su apuesta más…

4 días ago

Broken Social Scene traerá su monumental muro de sonido a Madrid y Barcelona este septiembre

Una de las instituciones musicales más influyentes e inconformistas del indie rock internacional está de…

5 días ago

María José Llergo anuncia «El Juego Tour», la gira de presentación de su nuevo álbum

La vanguardia de la música de raíz vuelve a agitar el panorama estatal. Tras el…

6 días ago