Diploide, grupo de hip hop contrahecho y trotón vallisoletano, lo tiene claro: en esta vida hay que molar. Da igual de donde vengas y a donde vayas. Si no molas o ni tan siquiera lo intentas, háztelo mirar, porque hay algo que falla. El camino del molar es inescrutable, y nunca se sabe por dónde les va a llevar. Puede pasarles que algunos comenten que son los Chromeo españoles, que en otro lugar alguien digan que podrían ser la next big thing mientras anima al festival de turno a que les eche el guante, que los señalen como unos de los rookies del año y que Joe Crepúsculo se proclame fan confeso de ellos. Pero a el molar todos estos detalles le resbalan ¿sabes?. El molar está más allá del bien y del mal, y sabe que Diploide son unos discípulos aventajados, sabe que a poco que los bailen, la gente empezará a amarlos al igual que en Galleta les amamos. Amén. Amén.

En Diploide convergen dos mentes con referentes e influencias antagónicas, pero que a través del día a día y el tira y afloja que otorga la amistad y la convivencia, éstas se convierten en complementarias y a todas luces, necesarias en el proceso creativo. El Niño, productor de piel camaleónica que no se casa con nadie (diploidescamente hablando) pone el colchón sonoro lleno de bajos sucios, teclados magrosos e infecciones sonoras varias para que Garbanzo, cual cochino en el lodo, se retoce sin ningún tipo de pudor con su naÏf canción protesta, su hedonismo de baja estepa y su rap (influenciado directamente por el old school de Dni, Bzn y toda la primera hornada de grupos patrios) sing a long voy a mi puta bola y lo que te rondaré morena. A los prejuicios se les saluda con el dedo corazón en primera fila y bien firme y el glamour es representado por un pincho de tortilla y una caña bien tirada.

Desde su base en Valladolid están decididos a pervertir el hip hop, vestirse con viejos trajes nuevos, desetiquetarse e ir de flor en flor mientras van disfrutando de todos los perfumes.

Sin apenas cumplir 1 año desde su formación, Diploide debuta con un single de edición limitada y numerada presentado en dos ediciones diferentes: 123 copias a cargo de Galleta Records (la que aquí vamos a tratar) y 200 copias a cargo de la Purple Tow, incluidas dentro del funkzine Pepperoni #4. La edición de Galleta consiste en una funda de tela decorada con dos chapas, una con el título del single, «I Love Diploide», y otra con un logo-icono del sello. Las fundas han sido realizadas a medida para la ocasión y producidas de manera artesanal por el responsable del sello, Abel Galleta, y su madre. Las fundas se encuentran en 4 colores distintos: marrón, verde abeto, gris antracita y rojo burdeos.

El single consta de 3 temas. En la cara A: «Di di diploide» y «El Aburrimiento», y en la cara B «Ven Conmigo A Bailar».

Fuente: Galleta Records

zigor

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