Con semejantes antecedentes es natural que la propuesta de Flying Colors, quienes ya mostraron sus cualidades en su debut homónimo de 2012, circule a través del eclecticismo más sofisticado, en el que tienen cabida perfiles musicales procedentes de estilos como el rock progresivo, el folk y hasta parámetros propios del metal, además del acercamiento al pop que otorga la voz de McPherson, tal como queda plasmado en la carta de presentación que es el largo tema inicial de más de 12 minutos, «Open Up Your Eyes», donde también se descubren elementos vinculados al jazz rock que se practicaba en la década de los setenta, incluyendo inesperados giros estructurales envueltos en una enriquecedora diversidad de pasajes.
Temas como «Mask Machine» y «Bombs Away», solo hacen que ratificar las aptitudes de los músicos implicados, encajando con categórica eficacia desarrollos guitarreros que tan pronto pueden sonar a hard rock como ejecutar algunas pinceladas funkys, acompañados de la efectiva presencia del bajo y con la batería complementando la embriagadora dinámica rítmica. Los sugestivos teclados de Neal añaden el toque definitivo para que el conjunto de la instrumentación alcance altas cotas de brillantez.
Otras canciones están decantadas hacia el contexto del medio tiempo con el protagonismo vocal de Casey, resultando más convencionales y accesibles, como los casos de «The Fury Of My Love», «A Place In Your World» y «Lost Without You», donde sale a relucir el lado más comercial de Flying Colors. Asimismo, «Peaceful Harbor» aporta la cuota de balada con protagonismo de la voz y la guitarra acústica.
«One Love Forever», siendo también una composición pegadiza, cuenta con una cautivadora particularidad por sus devaneos folkie/acústicos, además de entrar en el terreno de la complejidad en su parte final para aumentar su atractivo.
«Cosmic Symphony», otra extensa canción dividida en tres partes, deja al descubierto todas las esencias sonoras inherentes a Flying Colors, con sus momentos más resolutivos y sus momentos más íntimos.
Second Nature es, sin duda, un trabajo brillante, aunque, tras un inicio sobresaliente marcado por las tres primeras composiciones, donde la exuberancia y lo imprevisible acaparan la atención, el disco entra en una dinámica más acomodada que le resta fuerza, lo que no es indicativo de debilidad sino de que Flying Colors es un grupo cuya música engloba muchas sensaciones y, naturalmente, unas pueden gustar más que otras.
Flying Colors visitarán España durante el mes de octubre para actuar en Barcelona.
CALIFICACION: 7,50/10
GRUPO: Flying Colors
TITULO: Second Nature
DISCOGRAFICA: Mascot
AÑO: 2014
PAIS: Estados Unidos
CRITICA REALIZADA POR LOCKY PEREZ
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