El jueves era, a priori, nuestro día favorito del cartel, y afrontamos la mañana con ganas pese al frío y la incipiente lluvia que asomaba. Uno de los lemas del evento es «There is no such thing as bad weather at Roskilde». Tras saludar a varios colegas con los que coincidimos (casi) todos los años nos anuncian que visitaremos el nuevo escenario Orange en un pequeño paseo para la prensa.
Press tour
En la puerta del backstage del escenario más importante de escandinavia nos espera uno de los máximos responsables del mismo. Lleva siendo voluntario en el festival desde 1978, «cuando aún estaba el primer escenario orange». «Este es mucho más alto, tiene 25 metros de altura y en él caben producciones que hasta ahora no podíamos albergar, como las de Jennie y Addison Rae, que tocarán aquí mañana (viernes)».
¿El tamaño del escenario es mucho más grande? «Pues en realidad no, es prácticamente el mismo, pero es mucho más profundo y podemos guardar las producciones de todas las bandas del día». Por un instante se pone serio: «Recordad que aquí no se pueden hacer fotos, no quiero que ningún artista vea una foto suya en instagram mientras está por aquí. Aunque luego ellos mismos se hacen fotos que se vuelven famosas, como la de Mick Jagger con Outkast en 2014 (risas)».
Tras los datos técnicos llegan las bromas y las anécdotas: «En realidad esta carpa nueva la hemos hecho para los ingenieros de luces, ahora sí que son felices (risas)». ¿Que dónde está la carpa antigua? «esperemos que en el contenedor de residuos correcto (más risas)», «igual puede ser una forma de vender merchandising en el futuro, igual que se venden piezas del muro de Berlín».
¿Qué tal está yendo el día hoy? «Tranquilo, el equipo de Gorillaz llegó a las 5 de la mañana e hicimos prueba con banda completa a las 10. No es lo habitual, pero Albarn es Albarn». Nos asomamos por un lateral del escenario, no podemos entrar más porque están montando unos técnicos. Casi lo que más nos llama la atención es un cartel gigantesco con la palabra «OUT», posiblemente responsable en parte de la puntualidad de los eventos.
El paseo continúa con el curador del graffiti (voluntario desde 1999), que nos explica que en esta edición han sido 100 artistas de 13 nacionalidades los que han puesto su arte al servicio del festival. «Muchos de ellos son muy conocidos, pero en Roskilde son unos voluntarios más, como el alemán Loomit, el Messi del muralismo. Todos ellos saben que el festival es 100% sin ánimo de lucro y que es la ley danesa la que garantiza que se cumpla». El mundillo del graffiti aquí tiene su propia cuenta de instagram . Nos llama la atención un mural con una bolsa de dulces, al fin y al cabo el festival es como una bolsa de caramelos donde queremos comernos todos.
Jueves
Comencemos con un nuevo día de «elige tu propia aventura Roskildense». Dean Johnson nos recuerda que ya estuvo tocando en el festival en 2024. Precisamente el día de la gran tormenta que canceló algunos conciertos. Hoy también llueve y sus recetas melancólicas envueltas en country vienen al pelo. Nos ajustamos el chubasquero y atravesamos el recinto hasta la otra punta.
La mitad del exitoso dúo Black Pumas está de gira, y Adrián Quesada trajo al EOS sus boleros psicodélicos con varias cantantes, para que sus temas de despecho fueran entonados como deben, entre ellos la apropiadísima ‘Hoy que llueve’ con Trish Toledo, ‘Bravo’ o ‘Mentiras con cariño’ con Mireya Ramos (que también toca el violín). A nuestro juicio mucho mejor Ramos con su chorrazo de voz y el drama requerido mientras el cielo no paró de llorar.
Con las nubes descargando fue fácil seleccionar la carpa Fauna para escuchar un poco de folk esloveno con Širom, canciones con títulos que hacen breves a The Smiths y amplísimos desarrollos donde el folk da la mano al minimalismo y al jazz contemporáneo. Hacemos acopio de valentía para llegar a ver un rato a Jalen Ngonda, y apenas estamos escuchando el tema que da título a su nuevo -y excelente- álbum ‘Doctrine of Love’ cuando la tromba de agua hace que tenga que dar por finalizada su actuación.
Nos refugiamos en la cercana carpa del escenario Lagune, donde esperamos a la primera representante española en el festival. Menudo desastre, comenzó tarde y sonó peor. La rapera BB Trickz intentó animar al público «¡Que levante la mano quien hable español!» pero los problemas de sonido y su estilo spoken word monótono (que tantísimo éxito le ha dado) no pudieron hacer nada para enderezar la situación.
El caos era tal que la catalana provocaba risas involuntarias en un público que estaba allí más por no mojarse que por el concierto. En cuanto escampó hubo desbandada general. «Hacía tiempo que no veía algo tan malo» comenta un veterano del festival, y recordamos cuando -en 2016- las Hinds hicieron un bolo tan lamentable que unos cuantos daneses nos preguntaron a los españoles si la falta de profesionalidad era habitual en nuestro país. ¡¡Ay!!.
Es raro que el medio danés Soundvenue, referente en el periodismo musical del país, ponga mal una actuación. Y su crónica comienza con «Hay conciertos donde muchas cosas salen mal. Y luego está el debut de BB Trickz en Roskilde«. Belize ha hecho de los memes parte de su éxito, pues bien, ahora hay mucho norteño que considera que ella es la más mala de España.
Quiso el destino y -ante todo- los programadores del festival, que Yerai Cortés fuera nuestro siguiente destino. El alicantino convirtió el Fauna en un tablao flamenco con 6 bailarinas y un espectáculo muy visual que hizo las delicias de los presentes. C Tangana eligió su historia para hacer un documental y, desde entonces, está en todas partes. Los daneses no dejaron de aplaudir en temas como ‘Ni en los puertos italianos’ o ‘Ni en los cafés parisinos’ y el orgullo patrio se resarció.
De nuevo al otro extremo del encharcado recinto para una ración de zapatilla de la buena con Napalm Death. ‘Everyday Pox’, ‘Scum’ o ‘You Suffer’ retumban en nuestros oídos, clásicos del grindcore para un público no demasiado numeroso pero muy metido en el bolo. También es gracioso que su cantante se parezca al Monty Python Eric Idle.
Como a esa hora había triple solape nos pasamos por el Arena para ver a los australianos Royel Otis, que ofrecieron su mezcolanza de pop rock de las últimas décadas con varios hits de facturación propia como ‘Oysters In My Pocket’ (en cuyas guitarras aún nos resuenan las de The Cure del día anterior) y varias versiones como ‘Linger’ o ‘Murder on the Dancefloor’. Entre tema y tema el sonido de Napalm Death a cientos de metros se cuela, se escucha y hasta se distingues los temas. Avance de lo que nos esperaba horas después.
Maravilla. En 2022 Little Simz presentó su Sometimes I Might Be Introvert en el escenario Avalon, una carpa para algunos miles de personas. En 2026 hace lo propio con su disco Lotus en el Orange con muchas decenas de miles de aficionados. Simbiatu Abisola Abiola Ajikawo, Simbi para los amigos, es una de esas artistas totales que son capaces de desplegar un imaginario sonoro de multitud de referencias consiguiendo armar un sonido genuino.
Su base es el hip-hop, con un delivery contundente que se desliza entre una banda de jazz rock (guitarra, bajo, batería, teclados) con añadidos de orquestaciones o aportes drum & bass. ¿Sería algo así la unión de la mejor Lauryn Hill con los infravalorados Propellerheads?. El gentío pone de su parte, y en cuanto sale el sol -a la segunda canción- el astro rey se lleva una ovación.
El flow imbatible de la rapera plantea estribillos (o secciones coreables) para nada típicos, como podemos observar en ‘Thief’ o ‘Flood’. ‘Young’ es el momento de lucimiento del bajista, mientras para ‘I Love You, I Hate You’ e ‘Introvert’ retorna la orquesta, sampleada pero en un conjunto en el que todo suena orgánico. De verdad. Auténtico.
‘Venom’ es de las mejores canciones aparecidas en una banda sonora de la Marvel, con subgraves y estrobos a discrección. ¿Para cuando Little Simz haciendo el tema del próximo 007?. Cambio de tercio con la londinense a los platos en ‘Mood Swing’, ‘Game On’, ‘SOS’ y el bailotea afrobeat con ‘Open Arms’, en una mini sesión DJ en solitario que para nada baja el nivel del show.
Vuelve la banda y canciones con consejos «We don’t care for what they say, that’s my superpower». La artista ha pasado por episodios difíciles de salud mental y los afronta con su música, como en ‘Selfish’, un tema donde brilla el guitarrista. No queremos que esto termine nunca, la sonrisa de Simbi nos responde que es mutuo, y aprovecha para bajarse a saludar a las primeras filas. Todos somos felices, acabábamos de presenciar una de las propuestas hip-hop más interesantes de los últimos tiempos.
Dio tiempo para llegar a los últimos minutos de Ecca Vandal. Más que suficiente, la sudafricana en directo es un karaoke con el 90% de la música pregrabada, apenas superpuesta por un baterista y la voz. Sus temas son eficientes, pero en vivo hace falta aportar algo más. ¿Problemas de presupuesto quizás?
Ethel Cain se trajo al Arena su propio paisaje vegetal, como en el Gloria pero con vallas, basura y hasta una rueda de coche. Distopía a lo The Last Of Us, ¡hasta con luces estroboscópicas!. Ambiente adecuado para las cadencias arrastradas y melancolía extrema de la norteamericana, que ha logrado que miles de adolescentes se sientan representados en sus letras.
Su estilo polariza, lo que para algunos es bella vulnerabilidad para otros es tristeza sin rumbo. Digamos que le pasa lo que a Nacho Vegas, hace falta estar en el mood para disfrutarlo. Nosotros estuvimos en el segundo grupo, pasar de la luminosidad y sonrisa de Little Simz a la oscuridad de Ethel es un salto al vacío.
Vino bien un pequeño descanso y un refrigerio para agarrar fuerzas. En el Fauna nos esperaban Khana Bierbood, un chute de rock ácido con sonoridades tailandesas. Una mezcla loquísima de ingredientes conocidos para bailar como si estuviéramos dentro de la próxima película de Tarantino. Nos movemos y afrontamos la próxima decisión.
Gorillaz o Uncle Acid & The Deadbeats, sabemos que las bandas de Albarn en directo buenas buenas no son, así que nos pasamos un rato para ver a los metaleros, que ya daría tiempo para cerrar con algunos éxitos de la banda de cómic. Menos mal. El concierto nos estaba encantando y estábamos entrenando las cervicales con temas como ‘Death’s Door’ o ‘Waiting For Blood’ cuando el concierto se canceló abruptamente a la mitad. Resulta que el sonido llegaba al escenario principal y hasta desde las tablas del Orange se comentó «¿es normal escuchar tanto ese otro concierto?». La cara de los miembros de la banda cuando les comunicaron que su tiempo había acabado era un poema. La teclista, que no se lo podía creer, se despidió: «El concierto se acaba por razones que no podemos contar, parece ser que tocamos demasiado alto».
Al día siguiente hubo polémica en redes sociales, UA&TD acusaron a «pop diva Albarn» de dinamitar su bolo, el festival se disculpó y comentó que no estaban preparados para tanto viento (spoiler, ver crónica del viernes). Finalmente muchos fans de Damon le defendieron con uñas y dientes porque no es culpa suya tener tanto éxito. Digamos que para algunos es un ‘The Happy Dictator’, para muchos un ‘Clint Eastwood’ y nosotros siempre apostamos por ‘Feel Good Inc’. Hay de todo en un concierto de Gorillaz aunque su líder nunca consigue conectar de verdad con la gente. Pronosticamos que el año que viene varios escenarios verán su orientación modificada.
En la edición de 2022 unos raperos irlandeses actuaron en el pequeño escenario Gloria ante unos pocos cientos de personas. Dos de ellas forman parte del Spanish Media Crew y no han dejado de loar a la banda desde entonces. Cuatro años después Kneecap tocaron en el Arena pero, por cantidad de público, podrían haberlo hecho perfectamente en el principal.
Son conocidos por su discurso político, pero en directo no sueltan charla y van al grano, con sus ráfagas en gaélico, «un idioma a punto de desaparecer», explican. El público estaba repleto de pañuelos palestinos y del célebre pasamontañas irlandés del combo, y durante una hora la carpa fue una olla a presión de saltos y baile gracias al sonidazo que salía de la PA.
Su nuevo disco Fenian apenas lleva 2 meses en el mercado, pero ya resuenan alto los estribillos de ‘Smugglers & Scholars’, ‘Fenian’ o ‘Big Bad Mo’. Estamos en una de esas ocasiones en las que no sabes si hay más intensidad sobre el escenario o en el público, ambos se retroalimenan y todo explota con ‘The Recap’. Hasta se prendieron bengalas. Incendiarios.
Mientras seguimos comentando el bolaco vivido vamos hacia una de esos irrechazables ofrecimientos Roskildense. Vgtbl.pl son unos polacos de nombre imposible que con portátil, guitarra y voz montan una mamarrachada imponente e histriónica. Tanto en la vida como en la impro hay que decir sí a todo, traduzcamos algunos temas de sus temas del eslavo: ‘El tomate más grande del mundo’, ‘Recolección de setas’, ‘Festival de la patata’, ‘Robo en el mercado’ y una celebradísima ‘Train of Love’. ¿Los Ojete Calor de Varsovia?. Algo así.
Con las piernas cansadas pero el cerebro despejado tenemos que decidir de nuevo. En el EOS, un escenario que en ese momento nos pareció muy lejano, estaban Honningbarna, unos noruegos punks que siempre nos han encantado, pero algo más cerca nos quedaba Brutalismus 3000, y elegimos… sabiamente. Las llamaradas, el humo, el ambiente del Arena, la potencia del techno machacón, la urgencia punk de unos Atari Teenage Riot (Alec Empire for president) y el trepidante baile gabber. Todo ello en temas propios como ‘Satan Was A Babyboomer’ o ‘Romantika’ aderezado con generosas muestras de Avicii, Skrillex, The Prodigy o Underworld. Volvemos al camping emocionados como jóven de Rotterdam en el 92.
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