Y con su chulería característica Jorge dejaba el listón muy alto para que continuase cualquiera. La alternativa se le quedó demasiado alta a Mario San Miguel y El Ejército del Amor. Un pastiche mezcla entre Ska-P, Estopa y El Bicho que no se sostiene por ninguna parte. Canciones cortadas bajo el mismo patrón, sin ningún aliciente, ni lugar donde hincarle el diente. Todo un despropósito absoluto. El líder dando las gracias hasta el último espectador al final no inspiraba ni compasión, y el vacío de la sala se notó al instante. Eso sí el cuarteto resolvía con dignidad su directo, pero sin gancho alguno.
Texto: Andrés Castaño
La cuenta atrás para una de las peregrinaciones musicales más multitudinarias e icónicas del verano…
El festival que inaugura cada verano la oferta musical de la capital da un paso…
No hemos perdido la cuenta de todas las veces que hemos hollado el festival de…
Una de las voces más rasgadas, magnéticas y reconocibles de la historia del R&B y…
El fin de una era para la música industrial ya tiene fecha de caducidad en…
Una de las instituciones más incombustibles, respetadas y determinantes de la historia del metal independiente…