Javiera Mena. Sala Ocho y Medio Club. Madrid, 9 – 04 – 2015

Por , el 11 - 04 - 2015

Al pasar a la civilización que forma el corazón de la cantautora y productora Javiera Mena, escuchamos la mejor inspiración de la pasión que nos da todo, todo, todos los olores de su alma, que se cuelan por su boca hasta nosotros. Aquellos que desde hace tanto tiempo que nos estamos llevando todo, todo, todo. La música suena.Y de forma impecable se escuchó esa noche. Aunque, otros, desde hace tanto tiempo no le están dando nada, nada. Nosotros podemos ver que esta fuerza está aquí, y nos lo demostró la chilena en la Sala Ocho y Medio (ese templo madrileño del pop), al mando de sus teclados y sus cuatro bailarinas. Sin más proclamas; sin necesidad de epatar con más asombro que sus cualidades y su necesidad de hacer divertir y divertirse con su público. Ese mismo que prácticamente llenaba la sala madrileña para escuchar la presentación, casi al completo, de su flamante “Otra era” (faltó, inteligentemente, el medio tiempo de temas como “Pide”, la canción más floja de su álbum, que a mi juicio no entraba en el planteamiento formal de su directo). Y en vivo, las canciones crecieron hasta formar un universo de estrellas que dieron a nuestro amor por Javiera Mena.Es tan bueno tenerte acá…

Porque, sí, su último disco es una notable colección de canciones, donde sobresalen “Espada” y “Esa fuerza”. ¡Así!.

Comenzó, enfundada en una capa negra, con “Los olores de tu alma”, subida a sus teclados y con ganas de proclamar “dime que sí, que sí” a sus seguidores.
Se sabía que tenía ganas de que esa noche fuera una fiesta y, con un saludo a gritos de ¡Maaadrid!, siguió mostrando las cartas que dan brillo a los diferentes ritmos de su último trabajo. Desde “Otra era” (la más “Pet Shop Boys” de sus últimas canciones), “La joya” y “Que me tome la noche”, cuyo video- clip se había estrenado un par de días antes de forma oficial.

De ahí en adelante, el nivel subió, en intensidad, cuando se notó que el público, entregado, coreaba sus temas. No era para menos.
Por eso, los que dudábamos en cierto momento de si canciones como “La carretera”, se mantendrían al mismo nivel rítmico y contagioso que las más bailables, nos entregamos por completo a su hechizo. Invitó a subir a su escenario a Pablo Díaz-Reixa (El Guincho), que también le acompaña en las voces en su álbum, para cantar juntos una estupenda versión de esa melodía en vivo, que ayudó a que su “Techno-samba” provocara que nos volara el pelo en pura sincronía. Teníamos un presentimiento y se hizo realidad: su música, falta de prejuicios, es (en directo) las ganas de transmitir una verbena llena de color, en el mejor sentido de la palabra. No es necesario buscar ni más comparaciones ni denostarla con otras estrellas de su generación. Es una artista que hace lo que puede con su música y lo hace muy bien. Sin fronteras. Por eso, afirmando que le encantaba nuestro país, por ser un pueblo sin fronteras, saludó tanto a los del norte, como a los del sur, a los catalanes, gallegos y madrileños por igual, mientras el público levantaba los brazos saludando su agradecimiento.

Tras estos temas, sentándose al piano, hizo descansar a sus seguidores, con “Quédate un ratito más”, donde demostró el poderío de su voz en melodías sin esos ritmos ochentenos; aunque esto ya nos lo había enseñado unos años atrás en el Teatro Lara madrileño.
Tras ella, el sablazo…¡”Espada”!. Ese himno tecno-pop-gay que debería convertirse en el tema indispensable en cualquier fiesta multicolor. En este universo, queremos, sin lugar a dudas, que su espada nos atraviese solamente al centro de nosotros. Inapelable e irresistible, a la que agregó un compás más férreo para hacerla más contundente en vivo.

Más tarde, hizo un pequeño a su anterior “Mena”, con la contagiosa “El amanecer” y otra estupenda “Luz de piedra de luna”, quizá la más halagada de la noche. Recordemos que magnífica es también la versión que hicieron de este tema Hidrogenesse, admirados por la artista.
Y al final, momento para el guateque, al “Ritmo de la noche” de Mystic (para que a todos esos puristas del pop se les cayeran sus preceptos) y otro “Yo no te pido la luna” de Fiordaliso, que ya había versionado en anteriores visitas.

Al final, hubo tiempo para que tocara una estupenda “Esa fuerza”, con la que se despidió, fotografiando al público y sentirse tan agradecida como nosotros de invitarla una y mil veces a cantar sus canciones a nuestro país. Estupenda fiesta, magnífica artista, simpática y encantadora. Mientras nos íbamos, para todos aquellos que se fueron asustados con su suspicacia, recordarles que sonaba el “Bailando” de Astrud. No hay más miedo que el que nos hace rascarnos a tiempo. Si es que pica, tenemos libertad para escondernos. Y si duele, para no compartir con nosotros esa pasión. El resto, queremos buscar y traspasar a ese mundo que nos hace mirar. Tanto a Javiera Mena como otros artistas que sólo quieren divertirnos, luchar por trabajar en su música, por seguir adelante (que no es poco) y hacernos comprender que con diferentes puntos de vista se puede llegar muy lejos (véase los donostiarras Single con Elia y Elizabeth, por poner un ejemplo).

Por otra parte, la noche la abrió la productora, DJ y vocalista de Vigo, BFlecha. Yo no entré en su mundo de penetrantes y aplastantes sonidos de bajo. La voz se escuchaba muy tapada en sus sonidos y, pensé, que seguramente sería una música para otro escenario, otro momento y otro público, que se mantenía disperso, al que no ayudó la poca comunicación de la artista.


Texto: Ángel Del Olmo

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