Vigésimo séptimo álbum de estudio. En esta ocasión vienen con psicodelia orquestal ypicoteo en varios estilos para darle sabor a cada tema. El tema que da inicio y título al disco es como la intro de una película de blaxploitation de los 70, con grandes vientos sostenidos en un tempo de aventuras y estrofas souleras con momentos spoken word para desembocar en una caótica tormenta jazzera. Maravilloso arranque.
‘Deadstick’ añade un poco de locomotora a los Doobie Brothers o Grand Funk Railroad a la misma fórmula, la orquesta en ‘Lonely Cosmos’ se pone romántica a lo siglo XIX, es decir, bien intensita. Un poco de cowbell en ‘Eternal Return’, unos aires campestres en ‘Aerodynamic’ cierran un plástico donde se visitan y revitalizan muchos parajes setenteros.
Los australianos siguen tejiendo una carrera vertiginosa con paradas en múltiples estilos y que apenas tiene 15 años de edad. Larga vida.
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