The Aggrolites. Sala Caracol. Madrid. 16/04/2010

Pintaba bien la actuación de The Aggrolites y contaba con alicientes de sobra como para saber que la Sala Caracol iba a presentar un gran lleno para ver a los angelinos. Y así fue. Incluso se vendieron todas las entradas. No era para menos. Concierto en viernes, en uno de los primeros días de primavera del año, ambiente de fin de semana, ganas de pasar un buen rato, y una banda dispuesta a desplegar sus encantos reggae-souleros. Lástima que nos pareciese tan corto -tan sólo tocaron hora y cuarto en un concierto en el que no había teloneros-, pero daremos por correcto el refrán de lo bueno si es breve, dos veces bueno…

Pasaban siete minutos de las 22.00 horas, cuando The Aggrolites decidieron comparecer sobre las tablas de la Sala Caracol para atacar directamente con «Funky Fire«. Ataviados con monos de presidiarios, desde el inicio demostraron las tres constantes en las que el quinteto iba a desarrollar su show. Las intervenciones en castellano de Jeff Robredo -bajista- que facilitaron la comunión con una audiencia variada; las incitaciones a bailar que hizo su cantante, Jesse Wagner; y el dominio del ritmo de la actuación que hizo Roger Rivas a través de las teclas de su órgano Korg.

El órgano del señor Rivas fue el elemento clave. Aportando ese toque de sonido jamaiquino añejo, muy especialmente en instrumentales como «Thunder Fist» o «Musically on Top«, de su último disco, IV [Hellcat Records, 2009]. Además, su ritmo, carencia, le permitió ir arrancando bailes hasta al asistente más tímido. Y no hubo que esperar mucho tiempo para comenzar a disfrutar de la celebración festiva en la que se convierte cada actuación de The Aggrolites. Su intención fue la de hacernos sudar desde el inicio. Y lo lograron, encarando la parte más funk de su repertorio para posteriormente ir bajando el ritmo, al interpretar su versión más soulera, dulce y suave.

Antes de darnos cuenta, The Aggrolites habían ido desgranando «Mr. Misery«, «Firecracker«, «Keep Movin’ On«, «Time to Get Tough«, «Thunder Fist«, la celebrada y coreada «Countryman Fiddle«, «Work to Do«, «Prisoner Song«, «The Sufferer«, «Prisoner Song» o «Jimmy Jack«. Destacó que gran parte del repertorio estuviese basado en las composiciones de su segundo trabajo –The Aggrolites [Hellcat Records, 2006]-, en lugar de tocar su última entrega, IV. Una buena muestra de que el quinteto angelino está consolidado, tiene una potente base de seguidores que quieren disfrutar tanto con las nuevas canciones como con los viejos clásicos del grupo.

Una hora de concierto y a camerinos. Mientras tanto, la audiencia coreaba y pedía más. The Aggrolites no se hicieron rogar demasiado. Comparecieron de nuevo, amenazando con tocar “Guns of Navarone” que estaba siendo coreada por los asistentes. Para finalizar: «AGGRO» y «Dirty Reggae«.


Fotografías: José García Lorenzo


Texto: Carlos A.S.

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