Crónicas de conciertos

Mad Cool 2026- 8-11/7/2026- Día 1: Love the 90’s: Foo Fighters y Moby

Este 2026 se cumplieron 10 años desde el primer Mad Cool. Una década que ha dejado 9 ediciones (con dos años suspendidas por la pandemia) que nos trajeron nombres como The Who, Neil Young, Foo Fighters o Green Day en los dos años en los que se celebró en La Caja Mágica. Una mudanza a un recinto mucho mayor en Valdebebas donde pudimos ver a Pearl Jam, Arctic Monkeys, NIN, The Cure, Metallica o Muse, y un nuevo movimiento al Iberdrola Music, una extensión de terreno en Villaverde que justo cumplió su cuarta edición, superando a los hogares anteriores.

Pisamos Villaverde tras una caminata desde el metro a casi 40 grados, entramos al festival y nos empiezan a llegar impactos publicitarios. Muy pocos con sentido, como la protección solar gratuita, o los tatuajes rápidos de una compañía de transporte. El postureo festivalero está al orden del día, y para ello subir o, al menos, hacerte una foto con la noria parece obligatorio. Todo un icono del Mad Cool desde la primera edición.

Para este décimo aniversario los cuatro días nos parecieron bastante temáticos, enfocados cada uno a un sector diferente de público. Viviéndolo en directo pudimos comprobar que, efectivamente, el perfil del asistente fue muy distinto cada día. ¿Qué nos ofreció cada día el festival capitalino?

Día 1: Love the 90’s: Foo Fighters y Moby
Si tu adolescencia pasó por los años 90 habrás visto el grunge en el instituto, con todas esas prendas oversize antes de que cualquier español las llamara así. En ese entonces el duelo principal estaba entre los rockeros y los poperos (ojo, en los 90 Nirvana estaba en el segundo), pero también había los que gustaban de los sonidos sinuosos de agrupaciones como Air, Radiohead, Propellerheads y… Moby. Este miércoles nos ofrecía volver a sentir esa «guerra» de estilos. Igual hasta algo más literalmente de lo que pensábamos.

El día comenzó con Palaye Royale y su glam-hard-rock-for-kids, bien potentes y pintones bajo un sol de justicia. El escenario principal lo inauguró The Warning, un trío de hermanas mexicanas con afinaciones numetaleras, riffs poderosos y precisión técnica, aunque lo que les ha hecho llegar hasta aquí es su imagen y una narrativa muy bien llevada por su equipo. Primera experiencia en el escenario 1 y primera vez de muchas que exclamamos: ¡Vaya pantallones!. Las pantallas laterales son las mejores y más grandes que hemos visto en nuestro historial conciertero.

Vuelta al escenario 2 para la fiesta que montan The Last Dinner Party, una formación que cada vez gana más solidez en directo. Frente al solazo ellas llevan gafas de sol y actitud. Lo mejor es cuando cantan todas a la vez, con armonías preciosas y arreglos sofisticados que contrastan con su fiereza guitarrera. Eso sí, ya notamos que en este escenario tendremos que estar bastante delante para que no se cuele el sonido del principal.

Visitamos el escenario The Loop para ver a The War and Treaty, donde el matrimonio Trotter nos ofrecen sus historias y dramas personales con geniales interacciones entre ambos, tanto vocalmente como gestualmente. En ocasiones parecen los Pimpinela del sonido norteamericano de raíces. La carpa, con 4260 personas de aforo, te protege del sol pero no del calor ni de los rebotes de sonido, y nada más adentrarnos ya estamos sudando a chorro. Menos mal que los esposos lo dan todo, están presentando su sexto largo «The Story of Michael and Tanya» y entre secciones souleras de viento Tanya muestra un vozarrón sin apenas esfuerzo, como si siempre estuviera al 20% de su capacidad vocal. Michael se desgarra gritando y metiéndole un poco de teatro a cada una de sus intervenciones. Punto extra para su vestuario de flecos vintage.

Wolf Alice llevan los últimos 15 años revitalizando el rock con discos refrescantes con la fuerza del grunge y guitarras con toques de hard rock clásico. La cantante Ellie Rowsell se desgañita en cada verso, ¡menudos gritacos pega la tía!, si Grohl está detrás escuchando seguro que está disfrutando temas como ‘Yuk Foo’ con megáfono, la balada que crece ‘The Last Man On Earth’ o su mayor éxito ‘Don’t Delete The Kisses’. Mientras vamos hacia el otro escenario vemos como ya hay muchos grupetes de gente sentada en los laterales esperando la actuación estelar de la noche, la del tito Dave.

Llegamos con The War On Drugs recién empezados y su rock pausado de ascendencia sureña nos parece ciertamente veraniego. El sonido es realmente bueno y el bajista empuja la música como una auténtica locomotora del rock and roll, sobre el que melancólicas guitarras fluyen en las preciosas dinámicas de ‘Red Eyes’ o ‘Pain’. El sol se apaga, corre airecito y la música de Adam Granduciel y sus secuaces nos pone de buen humor. ¡Ah! y el baterista es tan bueno que se le podría samplear.

Pasamos fugazmente por el horno llamado The Loop por la curiosidad de ver al grupo donde Keanu Reeves toca el bajo. Dogstar hacen rock noventero resultón, pero ni el sonido ni las luces les ayudan con su propuesta. Justo después nos enfrentaríamos a la gran elección, lo que para el Neo de Keanu en Matrix fue elegir entre la pastilla roja o la pastilla azul era para nosotros la decisión entre las dos bandas más importantes del día, que coincidían en el tiempo. ¡Malditos solapes!

Nos preparamos para el plato fuerte del día, unos Foo Fighters que dieron el 100% desde el primer segundo, sobre todo su líder Dave Grohl, que a la mitad de la primera canción ya se había tirado media botella de agua por la cabeza para luchar contra el calor. ¡Menudo arranque! aunque han editado hace poco un disco nuevo, en directo tiran de grandes éxitos: ‘All My Life’, ‘The Pretender’, ‘Times Like These’, ‘My Hero’, ‘Learn To Fly’, ‘These Days’ (gran inicio sólo con guitarra) o ‘Walk’ en poco más de media hora. ¡Hit tras hit!.

Las pantallas en blanco y negro durante los primeros temas añaden más fueza, si cabe, al conjunto. Qué decir de una excelente toma de cámara cenital sobre la batería, un lugar donde siempre extrañaremos a Taylor pese a la innegable calidad de su sustituto. Echamos de menos algunos decibelios más, así que gritamos ‘Rope’, del gran «Wasting Light», sin miedo a perder la voz mientras Pat Smear nos sonríe desde la pantalla.

Un concierto de Foo Fighters es una imbatible ceremonia del rock dirigida por el gran maestro Grohl, hacedor de la euforia colectiva. Un cantante con una voz que torna de desgarradora a melancólica con una facilidad pasmosa y que no parece perder con los años. Dave Grohl es incombustible. Tras nuestra pequeña ración de rock lamentamos por enésima vez el solape y acudimos al escenario 2 para ver a un artista al que es muy difícil ver en España.

Moby es uno de los pioneros de la electrónica de masas, consiguiendo mezclar con éxito sampleos de soul o espirituales con ritmos de club. Al poco de comenzar con clásicos como ‘Bodyrock’ o ‘Go’ el propio Richard Melville Hall pudo notar que el sonido de los de Seattle se colaba en su concierto, y en vez de quejarse nos contó la anécdota de la última vez que Dave Grohl y él tocaron a la vez. Fue en 1986 en Washington DC, junto a Minor Threat, ya que ambos artistas en esa época de sus vidas estaban en bandas de la escena hardcore.

Aunque originalmente su música conjugase la frialdad de la electrónica del momento con el cálido vintage de las voces, en 2026 el sonido de Moby es mucho más contemporáneo, empleando en directo remixes mucho más potentes que los de antaño. Aliñando las bases tenemos un violín y un contrabajo, y a dos cantantes excelentes que derrochan poderío soul en ‘In This World’ y ‘In My Heart’

Tras la parte más soul pasamos a otra más bailona, mientras en las pantallas aparecen bolas de espejo discotequeras para que lo tengamos aún más claro. Pero claro, la sección más celebrada es el dúo de ‘Natural Blues’ y ‘Porcelain’, tras el cual Moby presenta ‘Lift Me Up’ como un tema «Contra el fascismo y por la democracia».

El artista siempre conocido como Moby no ha parado en ningún momento, toca la guitarra, las congas, anima al público, cuenta anécdotas, insulta a Trump y lo que haga falta. Hasta bromea con que la banda sólo le deja hacer un solo de guitarra en una canción. Teniendo claro que este escenario 2 sonará bien siempre y cuando consigamos estar en la parte delantera, nos despedimos del primer día de Mad Cool 2026.


Fotos: Javier Bragado, Andrés Iglesias
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