Mad Cool 2026- 8-11/7/2026- Día 4: Delicatessen para melómanos

Último día y en el que más amigos nos encontramos. Será porque el señor cueva tiene uno de los mejores directos del planeta y nadie se lo quería perder. Volvió a apretar el sol y entre encuentros, abrazos y pausas de hidratación Jalen Ngonda mostró en directo por qué su último lanzamiento ‘Doctrine Of Love’ nos gusta tanto. Tómese como ejemplo la canción titular o ‘Anyone In Love’, parece un músico de los 70 recién salido del túnel del tiempo, con las raíces bien asentadas en el soul, una voz que ha pasado por el blues y un acompañamiento para el que parece que no han existido los últimos 50 años. Esperamos volver a verle pronto con 15 grados menos de temperatura y, por pedir que no quede, con coristas y sección de vientos.

Comienza el festival por y para puretas con los hermanos Robinson al frente de The Black Crowes. Dos hermanos a la gresca años antes que los Gallagher. Tras muchas cuitas llevan un tiempo de paz entre ellos y sus directos están repletos de clasicazos. Empiezan a tope desde la primera con ‘Remedy’ y ya nos felicitamos por el gran estado vocal de Chris Robinson a sus casi 60 años. No deja de jugar con su pie de micro y da nueva vida a grandes reservas como una ‘Jealous Again’ engrandecida con un contrapunto boogie en los teclados.

Su hermano Rich es mucho más discreto, pero sabemos que el sonido cuervo negro está en sus manos y además canta ‘Oh! Sweet Nuthin’. Hace pocos meses editaron nuevo álbum, A Pound Of Feathers, con cortes muy stonianos, pero para su cita madrileña sólo rescataron una del lote: ‘Cruel Streak’ donde toda la banda insiste en el sonido de sus mejores momentos, logrando lo que nos parece un nuevo clásico. Pero para clásicos la versión de ‘Hard To Handle’ de Otis Redding que ya es casi el estándar del tema. La fórmula del dúo frontman carismático y guitarrista sabio nunca falla en esto del rock.

Cuando uno vive una experiencia vital tan reveladora como la del concierto de Nick Cave & The Bad Seeds se queda sin adjetivos y sin forma de expresar lo que allí pasó. Empecemos con una anécdota: desde hace varios lustros creamos un grupo de whatsapp por festival con compañeros periodistas y amigos para compartir cosas como: «rápido ven a este escenario», «a la derecha del 2 hay hueco», «¿hamburguesa o perrito?», etc. Pues de una amiga de un amigo salió esta maravilla que resume el momento a la perfección: «Yo nunca había escuchado nada de este señor y huele a pata negra a kilómetros».

Claro, incluso por mucho que le hayas escuchado en disco ver aparecer a este señor de 68 años con su traje, su peinado icónico y sus cejas es un momento cumbre en tu historial de conciertos. Cave arranca con ‘Get Ready For Love’ como si esta fuera la última canción de su vida, dándolo todo en la pasarela que está junto a la primera fila y con una energía que nos parece mística. Pero el amor para el australiano no es tan sencillo, y en ‘From Her To Eternity’ nos mete de lleno en un relato noir psicológico. ‘Train Long Suffering’ es el tema durante el cual los Black Crowes atraviesan el público para poder ver el concierto desde la torre de sonido. No tienen mal gusto estos cuervos.

Su último disco en estudio Wild God, es el disco de la redención. De intentar volver a encontrarse con el mundo tras la tragedia de la muerte de dos de sus hijos en 2015 y 2022. Su canción homónima sobre un dios salvaje que busca a «su gente» explota en una epifanía gospel mientras casi nadie puede evitar tener la boca abierta, derramar lágrimas, o las dos cosas a la vez. ¡Bring your spirit down!

«¿Qué es lo que ha pasado?» pregunta alguien del público, como si hubiera presenciado un milagro.

‘O Children’ es su tema más popular, y aprovechamos el relativo descanso emocional del tema para admirar a la banda: coristas gospel, el bajista de Radiohead Colin Greenwood como músico invitado en esta gira, la teclista Carly Paradis, Larry Mullins a la batería, George Vjestica a la guitarra y Warren «El zaratustra este» Ellis al violín, teclado y locuras varias. Excelsos todos.

Nick Cave sigue impartiendo clase, en algunos temas apenas aguanta sentando unos acordes al piano y enseguida corre a ser sostenido -literalmente- por su público exultante, al que arenga en cada segundo. Aún quedaban por vivir los momentos de mayor carga emocional del cantante. En ‘Joy’ se le ponen los ojos llorosos, y canta «We have all had too much sorrow now, is the time for joy» con la emoción sin contener. Devastador.

‘Rings of Saturn’ y el público haciendo los coros cierra el ciclo poético-trascendental para ofrecer temas más conocidos y «ligeros», si esto se puede aplicar a este hombre. Del dueto ‘Henry Lee’, originalmente con PJ Harvey, se podría sacar una tesis sobre la historia de la música en los 90, ‘Papa Won’t Leave You, Henry’ es cantada por el público con más alegría de lo que sugiere la letra mientras que ‘Red Right Hand’ es el tema principal de la serie Peaky Blinders.

Algunas letras de los temas menos conocidos son sobreimpresionadas sobre el telón de fondo, unas cortinas gigantes que se mueven con el viento creando más atmósfera todavía. Quedan para el final la liberación -tanto musical como espiritual- de ‘Jubilee Streer’, «Me estoy transformando, vibrando, brillando, volando. ¡Mírame ahora!», el doloroso duelo de ‘Hollywood’, «Es un largo camino encontrar la paz mental», y, por último, sólo con Nick Cave y su piano en el escenario, una de las canciones de amor más bonitas jamás escrita ‘Into My Arms’.

El oceánico se despide y sabemos que hemos presenciando un concierto histórico de este dios pagano. Que estábamos en el mejor lugar del planeta donde estar. En la ceremonia de la sublimación del arte en directo. Porque hay conciertos buenos, muy buenos, excelsos y conciertos donde ves la luz. Nick Cave en en Mad Cool 2026 realizó uno de estos últimos.

¿Cómo puede ser que acabe el concierto y estemos extenuados? hemos vivido las canciones desde nuestras entrañas y nos sentimos agotados. Hasta ahí llega la experiencia Nick Cave. Pero, como apuntó Cave en varios temas, la vida sigue y David Byrne había elegido el color naranja para los monos que llevarían él y sus compañeros ese día. Su planteamiento es que toda la banda tenga movilidad sobre el escenario, con la batería repartida entre varios percusionistas, y de esta forma en cada canción hay una disposición o un baile diferente que da color al show.

‘Everybody Laughs’ de su nuevo disco Who Is The Sky es vitalista y alegra a la concurrencia, pero les anima más una sucesión de temas de Talking Heads como ‘And She Was’, ‘Strange Overtones’ o ‘Houses in Motion’. Malditos solapes, Byrne no da concierto malo.

Como guinda del pastel madcoolero teníamos a una de esas bandas que siempre parecen los terceros en discordia. ¿Tú eres de Beatles o de Stones?, ¿de Lennon o McCartney?, ¿de Oasis o de Blur?. Pues de The Kinks, George Harrison y, por supuesto, Pulp. Verles en directo no fue sólamente bailar con ‘Disco 2000’, también admirar la madurez de sus letras en un sarcasmo que estuvo ahí desde el día uno. Como ‘Razzmatazz’, que contiene el autobombo insulso de las redes sociales actuales, a la par que la vida en el frío y desangelado centro comercial moderno.

Jarvis Cocker con su pinta -y más que posible realidad- de sesentón excéntrico se marca bailecitos peculiares durante ‘This Is Hardcore’, una genialidad más en el haber de la banda de Sheffield. Para aumentar la ironía inglesa, bastantes asistentes portan en sus manos el móvil mientras ven el Inglaterra-Noruega. Mientras tanto, algunos temas de su reciente disco More aguantan el tipo, como ‘Spike Island’.

Hace meses grabaron un tema original para el disco de War Child Records, un sello cuyos beneficios van para cambiar las vidas de los niños afectados por guerras. Pues ‘Begging for Change’ nos pareció de las mejores interpretaciones de la noche. También es que las canciones antiguas tienen un registro de voz para el que Jarvis ya no se siente tan cómodo como antaño. ¿Recuerdas la primera vez?. Hoy nos da igual el metro y nos quedamos a saltar y gozar en ‘Babies’ y, claro, ‘Common People’, un himno de los 90 tal, que hasta lo ponen en el Mercadona.

Despedida y cierre
Un añito más disfrutando del festival (que no ciclo de conciertos) más importante de Madrid. Los dos primeros días fueron sold-out con 57.000 espectadores, mientras que el viernes hubo 53.000 y el sábado 48.000. El 37% de los asistentes vino del extranjero, casi todos de Inglaterra. Es curioso como de esos visitantes muchos eran público mayor, de más de 60 años, que es habitual en festivales europeos pero raro en los españoles. Las instalaciones fueron suficientes para esta afluencia, aunque quede para el recuerdo el chascarrillo de como algunos despistados confundieron el lavamanos con un mingitorio.

Pese al calor la estancia es ciertamente cómoda (el césped hace mucho) y los transportes son adecuados, bastante mejor que en la época Valdebebas. Con salir un poco antes del concierto final bastaba para volver a casa sin mucho barullo. Los que se quedaban hasta el último minuto sí que vivieron grandes aglomeraciones. Normal.

La polémica fueron las duras restricciones que sufrieron los compañeros fotoperiodistas a la hora de hacer su trabajo. Cada día que llegaban al recinto se encontraban con trabas de contratos o, directamente, el acceso prohibido al foso para varios de los cabezas de cartel del festival. No fue cosa de medios pequeños, hasta las agencias y medios de comunicación más importantes del país se vieron afectados.

El sonido en general fue bueno, siempre y cuando estuvieras cerca y centrado en los escenarios. Nos referimos al aire libre, claro, las carpas son la pesadilla de cualquier ingeniero de sonido. Echamos en falta varios decibelios más, y notamos que en varios conciertos la PA del lateral izquierdo del escenario principal estuvo apagada. Teniendo en cuenta las quejas vecinales, entiendo que habrá que acostumbrarse a esta situación, ya que no entra en los planes de la organización irse a muchos kilómetros de la capital.

El tema del sonido del escenario 1 que invade al 2 fue otra constante, y como además el 2 se quedó pequeño en muchas ocasiones, apostamos a que el año que viene estará en otro sitio más amplio. ¿Volverá en 2027 Mad Cool a ofrecer 4 días casi temáticos? Eso lo sabremos en unos cuantos meses. Por cierto, Nick Cave selección.


Fotos: Javier Bragado, Andrés Iglesias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *