Entrevista con Enrique Bunbury: “Me defino como un tipo que hace música popular electrificada”.

Por , el 20 - 12 - 2011

La sangre del Rock and Roll corre por las venas de Enrique Bunbury como el combustible lo hace por las arterias de un Ford Mustang del 67. “Licenciado Cantinas” (Blanco Y Negro, 2011) es la nueva entrega discográfica del músico, que observa la música panamericana desde los ojos del Rock a lo largo de quince versiones. Charly Hernández entrevista al músico.

Hemos llegado a un punto donde se ven las cosas desde otra perspectiva respecto a la juventud. ¿Ahora escribes las canciones siendo quien eres o para ser lo que no eres?
El nuevo material que estoy escribiendo, para mi próximo disco, me parece lo más cercano a un encuentro conmigo mismo, después de años de búsqueda y de rechazar a quién definitivamente no soy. Creo que el cerco se estrecha y el camino va quedando claro, definido y concreto.

Es más, ¿es posible que ahora tus canciones (propias como ajenas), y exactamente las de “Licenciado Cantinas”, se deban escuchar más con el corazón que con la entrepierna?
Espero que la entrepierna y el corazón se unan para escuchar este disco, porque tiene que ver mucho con ambos órganos.

Claro, que desde “mi atalaya” no puedo saber exactamente el sentimiento con el que se tocaron y se interpretaron las canciones en Tornillo (Texas), pero en el documental de “Las venas abiertas de Licenciado Cantinas” se deja entrever algo con el título de uno de los actos: “El artesano”. ¿Tal vez el oficio de cantor (y compositor) requiere y/o emite más pasión que el de artista?
Ya no sé muy bien quién es un artista y quién un artesano. Sean quienes sean, nos entregan su oficio para nuestro disfrute y deleite, y somos, cada uno de nosotros, quienes les otorgamos uno u otro título.

Y tan artesano… que “Licenciado Cantinas” ya no se editará con tu antigua disquera, sino que sale con Blanco y Negro. ¿Será mejor centrarse en las canciones y dejar los temas extra a otros? ¿Tal y como está el asunto lo mejor es hacer uno mismo de Juan Palomo?
Creo que existe en estos días una idea equivocada sobre las bondades de la autogestión y las maldades de la industria discográfica. Ningún grupo se convierte en mejor, ni más honesto porque se autogestione. Pregúntale a Paul McCartney qué opina de Apple. Tener cajas de discos debajo de la cama no nos hace más humanos, sino más desdichados. No le deseo a ninguno de mis compañeros que tenga que lidiar con la distribución, el marketing, los shares y los ratings. Pensar que eso es la panacea, es desearle el mal al prójimo.

Esto me recuerda a aquel tango de Horacio Ferrer, ‘Milonga del trovador’: «Vamos a la distancia, sí, que soy el trovador, si la distancia llama, yo jamás veré ponerse el sol. Vamos a la distancia, ya, y si no llego, amor, vos le darás mi alma de argentino y de cantor». En tu caso sería “de todo el mundo”, pero sin duda uno es caminante. ¿Crees que con la edad se hacen mejores canciones o entran ciertas prisas por crear la mejor canción antes de finar?
Quizás me estás situando en una franja de edad que no tengo. No está en mis planes inmediatos finar, ni despedirme de la afición. Creo que ahora empiezan muchas aventuras emocionantes que pueden ser doblemente sorpresivas, al menos para mí. Espero, eso sí, escribir mi mejor canción en el futuro y no haberla escrito ya.

Vamos a centrarnos de lleno en “Licenciado Cantinas”. Como ya se sabe son versiones, pero las quince que aparecen finalmente en el track-list fueron seleccionadas de entre otras sesenta canciones. ¿Fue muy costoso y sesudo hacer ese corte selectivo? ¿De esos quince temas hubo alguna de más que se terminara grabando también? ‘El Arriero’ (de Atahualpa Yupanqui) era una posible, además ya la tocaste en algún medley con Héroes.
Solamente grabamos las quince canciones que seleccioné. ‘El Arriero’, nunca estuvo en entredicho. Es una gran canción y Atahualpa un grande entre los grandes, pero tuve muy claro que ‘El cielo está dentro de mí’ era el cierre del disco y antesala del que estoy preparando.

Y estamos hablando de unas canciones con un nexo común, que no es otro que la historia de un personaje [El Licenciado Cantinas] visto de manera cinematográfica. Fíjate, que por aquello que cuentas de que estas canciones las escuchaste “castigándote” en las cantinas… me lleva a pensar que hay mucho de ti en el personaje, solo que esta vez, en lugar de escribir, interpretas canciones con las que te sientes identificado.
Claro. Cualquier cantinero de vocación y largo recorrido sabe, comprende y se identifica con el contenido de estas canciones. El cancionero latinoamericano es sabio, profundo y humano. El drama del amor, el abandono, la perdición y la muerte están en los surcos de “Licenciado Cantinas” ¡¡y de tantos boleros, tangos, rancheras, chacareras, valses, guaguancós y habaneras!!

Además es un proyecto que ya tenías pensado desde hace unos ocho o diez años. Comprendería las etapas de “Pequeño” y “Flamingos”, por lo que noto cierto paralelismo por los momentos tan personales en los que te encontrabas por entonces. ¿Podría ser que aquellas canciones con las que te sentías identificado por ciertas circunstancias volvieran ahora a reaparecer por ese paralelismo logrando así la edición final de este disco que hoy nos atañe?
Creo que fue durante la gira de “Flamingos” (2002) cuando empecé a darle vueltas a este proyecto, que en principio se iba a llamar “Arterias”. Fui seleccionando canciones desde esos primeros días, pero las que finalmente hemos grabado, no pertenecen a esa época, sino a las conclusiones de los dos últimos años. Aunque el proyecto viviera en mi cabeza, ha tardado mucho en cobrar la forma que puedes escuchar a día de hoy.

Un concepto que se ha ido fraguando durante mucho tiempo pero que ha terminado creciendo a base de la espontaneidad en el estudio sin ensayos previos. Dejándose llevar un poco por el azar, vaya.
Eso tiene que ver con la metodología de grabación. Me gusta cambiar la forma de enfocar cada grabación de un álbum. Desde nuevos prismas y con esquemas de trabajo distintos, se llegan a conclusiones nuevas y sonoridades refrescantes. En esta ocasión, evité los ensayos previos y la preproducción, y quise aprovechar las características del estudio de grabación y las diferentes salas, para ir arreglando y montando los temas sobre la marcha. La verdad es que, eso también fue posible por contar con una banda estable como Los Santos Inocentes que ya ha pasado el período de rodaje y se encuentra en una madurez que hace posible encarar retos como este.

En lo que a artesanal se refiere (como antes comentábamos) reparo en el trabajo técnico llevado a cabo. Para empezar te llevaste a Texas a Jordi Mora, también grabaste muchas de las canciones en directo con la banda y la incursión de nueva instrumentación, como tubas, acordeones, percusión… Si “Las Consecuencias” era un disco Lo-Fi, ¿Este nuevo trabajo es un disco de alta fidelidad pese a su analogía? Creo que ‘Chacarera de un triste’ podría ser un buen ejemplo de todo ello.
Jordi Mora lleva trabajando conmigo desde hace diez años. Empezó como ayudante de ingeniero y se ha convertido en pieza imprescindible de todos mis álbumes desde entonces, sobre todo en “El Viaje a Ninguna Parte” (2004), “Las Consecuencias” (2010) y “Licenciado Cantinas” (2011). También estuvo en el disco que hice con Nacho Vegas: “El Tiempo de las Cerezas” (2006), en las mezclas del directo “Tour 2007” (2007) y en “Hellville de Luxe” (2008); pero cito esos tres porque creo que tienen un hilo conductor que les emparenta. Ni “El Viaje a Ninguna Parte”, ni “Las Consecuencias”, ni “Licenciado Cantinas” son en mi opinión, Lo-Fi, aunque tienen elementos vintage que los alejan de la mayoría de las producciones Fm de hoy en día. A su vez, se alejan claramente del frío sonido Pro-Tools Home Studio que tanto impera a día de hoy y que a mí tanto me disgusta.

Pero no me puedo dejar algo que, aunque no lo parezca, ya forma parte de tu vida. Me refiero a los guiños a Lost. Anteriormente se pudo ver en el video de ‘De todo el mundo’, en la escenografía del concierto en 3D… y muchos otros detalles que aparecen en el video y making off de ‘Ódiame’. ¿Está Enrique Bunbury pasando su etapa post-Lost?
Me encanta que hagas esa mención. Todos los guiños que he hecho a “Lost” en los últimos años los he considerado guiños privados entre Alexis Morante (director de mis últimos clips) y yo. No pretenden tener mayor trascendencia. Aunque sí te puedo decir que fui un seguidor fiel de cada una de las temporadas de la serie. En cuanto a lo de mi etapa post-Lost sólo decirte que la vida era mucho mejor cuando quedaba algún capítulo por ver.

¿Sabes? “Licenciado Cantinas” (y ‘Ódiame’) me recuerdan bastante a “Together through life” de Dylan. Vale, lo suyo eran temas propios, pero ese disco se gestó para ser parte de una banda sonora e incluso tiene mucho blues y tiene mucho de Nueva Orleáns, cosa que también se impregna en tu disco gracias a la harmónica de Charlie Musselwhite. Creo que podría andar cerca del homónimo de The Felice Brothers. No sé si estarás de acuerdo conmigo en esa apreciación.
En todo caso, una banda sonora ficticia. La película sólo existe en mi cabeza. Pero sí, tiene mucho del blues del Delta y de New Orleans. Y me gustan mucho los Felice Brothers, incluso su polémico último álbum (“Celebration, Florida”, 2011), que efectivamente, escuchaba mucho durante mi estancia en Tornillo (Texas).

Además de la instrumentación similar como lap steel, banjos… En tu caso toca el acordeón el mítico “Flaco” Jiménez en ‘Llévame’ y ‘La tumba será el final’, pero en el de Dylan era Dave Hidalgo, que a su vez toca la guitarra en ‘El solitario’ dentro de “Licenciado Cantinas”. ¿Sería entonces un álbum con canciones panamericanas pero musicalizado, en su mayoría, de la manera tradicional norteamericana? De Tierra de Fuego hasta Río Grande, you know.
Sí, esa era la idea. Lecturas del cancionero panamericano desde la perspectiva de un músico de Rock, cuyos intereses actuales se centran en las raíces de la música tradicional. En definitiva, concluyo definiéndome como un tipo que hace “música popular electrificada”.

Aunque, efectivamente, el gran Eliades Ochoa (junto a “Flaco” Jiménez) da el toque más latino, en este caso sería caribeño con ‘Mi sueño prohibido’. No obstante, ¿cómo se lograron estas colaboraciones? ¿Todos sabían de tu buen hacer o para ellos fue “una colaboración más” aunque para ti fuese lo más grande? Mira, ahí queda la relatividad entre lo que es grande para unos y pequeño para otros.
Les escribí, hasta que conseguí que me escucharan, se interesaran por mis discos previos y aceptaran colaborar en mi nuevo proyecto. Para cada uno de ellos había reservado un lugar en el que podían lucir sus increíbles talentos. Mira, a día de hoy, la mayoría de los discos vienen plagados de colaboraciones y duetos forzados. Lo último que quería era pensar en cantantes que llamaran la atención por sus nombres y valores en el mercado. Pensé en Charlie Musselwhite, Eliades Ochoa, Dave Hidalgo y “Flaco” Jiménez porque, en lo que yo quería hacer, ellos eran maestros y podían ayudarme a encontrar el camino que buscaba. Sus conocimientos, sus grabaciones, sus talentos y sus edades les avalan. No hay más que hablar y sólo queda rendirse ante ellos. Y agradecerles en el alma que hayan accedido a participar en un disco de alguien como yo, que no les llega ni a la suela del zapato.

Otro músico que se ha subido a este vuelo es Quino Béjar, donde su percusión es clave en este disco. ¿Qué fue antes, la idea de un álbum protagonizado por percusiones o la inclusión de Quino para que después aparecieran esos ritmos?
Tenía claro que para este álbum (y para el que estoy preparando), un percusionista era imprescindible. Quino es un veterano de la bastardía española. ¡¡¡Sus primeras grabaciones fueron en discos de La Orquesta Platería y de Gato Pérez!!! Creo que Los Santos Inocentes han dado un paso de gigante con la incorporación de Quino.

Pero no se quedan en el estudio, pues en la gira se adaptan temas antiguos a este sonido, como ‘Big Bang’ pasada por el filtro latino y funky con el efecto wah-wah, muy parecido al ritmo que tenía ‘El Anzuelo’ con ‘I ain’t hiding’ de Black Crowes. ¿Serán todas las canciones del repertorio del directo llevadas al sonido que se ha trabajado en “Licenciado Cantinas”?
Ya sabes que en cada gira suelo darle un repaso a los arreglos de las canciones de mis discos anteriores. Algunos son cambios sutiles y otros radicales. En esta ocasión hemos preparado un repertorio muy amplio que iremos desgranando a lo largo de las giras del 2012: España, Suramérica, Centroamérica, Caribe, México y USA. Tenemos tiempo y conciertos por delante para ir, poco a poco mostrando algunas de las sorpresillas.

Si hablo del cambio sonoro en cada etapa hay que destacar el estilístico. Man, bajo mi punto de vista, adoro que hayas vuelto a las llamas y bordados. ¿Es también una forma de homenajear a los músicos de Narcocorridos o a figuras americanas como ZZ Top o Gram Parsons?
He tenido la suerte de toparme con Jaime Castaneda, maestro de los Nudie Suits. Ha trabajado con Wilco, Ben Harper, Bob Dylan, Chris Isaak y ZZ-Top. No podía dejar pasar la oportunidad de llevar uno de sus míticos trajes, así que le encargué el Nudie in flames que llevo en esta gira.

Por cierto, observo que en los set-list de la gira con Zoé los títulos de las canciones elegidas de tu antiguo repertorio tienen un nexo común. Hablo por ‘Big Bang’, ‘Deshacer el mundo’, ‘Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha’, ‘El extranjero’… todas conllevan un mensaje urgente y social que incita al movimiento y al cambio. ¿Procuras que siempre quede latente ese lado sociopolítico en los conciertos?
Tienes toda la razón y te agradezco que hayas advertido la intención. Porque, en efecto, hemos rescatado canciones del pasado por el contenido social y político de sus letras. Nunca fue aleatoria la selección, y menos que nunca, en esta gira.

Para ir cerrando… ha saltado a la palestra una serie de declaraciones tuyas donde dejabas la puerta abierta al regreso de Héroes del Silencio. Por otro lado, tus compañeros Joaquín, Juan y Pedro ya hablan hasta de la idea de grabar un disco. Estamos de acuerdo en que fue una etapa, pero, ¿no crees que menear este “cadáver” es algo que acaba siendo algo aburrido y jugoso para otros?
Yo dije lo que dije, y algunos compañeros de la prensa, leyeron entre líneas lo que no ponía. Una cosa es advertir que no puedo adivinar el futuro y otra cosa, interpretar que se avecina lo que ni siquiera se asoma.

Mira que si vuelven Héroes del Silencio con otro cantante… ¿Lo ves factible aunque sea remotamente? (Sinceramente) Cosas más raras se han visto. En fin, ahí lo dejo.
Sí, efectivamente, cosas más raras se han visto. Yo también lo dejo ahí.

Citando a José Alfredo Jiménez (y tal y como dice Calamaro): «entre nubes de algodón haremos nuestro nido». Enrique, pese a la constante búsqueda, ¿te encuentras ahora en un momento en donde lo personal se apoya en lo musical haciendo que te sientas –de algún modo- más pleno que nunca?
Me siento más capacitado que nunca para hacer discos y conciertos, personales, profesionales y plenos.

Fotos: Jose Girl
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