Crónica Dremen – Sala Penélope, Madrid 6/12/14

El Dremen Day es, para muchos, una fecha marcada en el calendario en la que la banda madrileña celebra, año tras año, la progresiva consolidación de su proyecto. Es más que un concierto, una fiesta de electrónica y la revolución social hecha música. Es una lección de directo con mayúsculas. Hace ya cuatro años que nació este colectivo, sin un estilo definido pero con un objetivo muy claro: hacernos bailar, pensar y estallar con la música a partes iguales. Incomparables Dremen.

Y es difícil atreverse a etiquetarlos. Son drum’n’bass, dubstep, dancehall, rap, hip hop, reggae y hardcore. Y, ante todo, una propuesta totalmente innovadora en el panorama nacional. Desde queRoy Mercurio, Bman Zerowan (que acaba de anunciar que abandona temporalmente la banda), Tawas MC, Kelo, Bitxo Ma, Tosko, el Dj Tony Karate y el Dj/productor 1101vs13 crearan Dremen en el año 2011, ha ido surgiendo como una bomba musical indescriptible que arrasa por calidad, pero sobre todo, originalidad. El grupo ha encontrado en esta particular mezcla de ritmos electrónicos y letras rapeadas un nido perfecto en el que plantar sus ideas revolucionarias. Y, al contrario que el sistema, funciona perfectamente.

Y yo no pude faltar a la celebración del pasado 6 de diciembre. Ir al concierto de Dremen fue comprimir un festival de electrónica y una declaración de principios en una sala de mediano tamaño y dos horas de directo. Y arrasaron con todas las expectativas. Había estado en un par de conciertos del grupo, pero entrar a la Sala Penélope el pasado sábado y ser prácticamente incapaz de moverme ni por el fondo de la pista me resultó más que una grata sorpresa. Un merecido regalo de cumpleaños para un colectivo que ha crecido desde la red, el movimiento underground y una profunda irreverencia.

En este cuarto aniversario, la banda venía a presentar su último disco, «Cero». Una clara invitación a reinventarse a uno mismo, a vivir y empezar desde la nada si hace falta. Tras bombazos como «Dremen Day», «Xtralife» y «Final Boss», (donde ya dejaron claro que no iban a encasillarse en ninguna rama concreta de la electrónica), la agrupación nos ofrece una nueva colección de heterogéneas canciones, donde la única constante es rebelarse contra las normas. «Mi coño», «Zombi» o «Revenge» son sólo un ejemplo de ello.

Pero, discos aparte, Dremen está hecho para el directo. El mismo formato de sus canciones y la manera de funcionar de la banda están pensados para ello. Y el día 6 lo demostraron con creces. Es difícil concebir este colectivo sin sus vitamínicos conciertos bañados en sudor, locura electrónica y en un respetable que se deja hasta el alma en las primeras filas. Suerte si intentas entrar ahí, porque el sábado pasado fue absolutamente imposible.

El concierto fue una pasarela de estilos que te descolocan para que no puedas parar quieto en la pista. Una orgía de bailes, las mejores bases electrónicas de la escena madrileña y muchísima caña a los micros. Y una sonorización sobresaliente por parte de la Penélope.

Ahondando en la cultura de los graves, los Djs de la banda dieron una lección magistral de dancehall, bases de inspiración arcade, trepidante drum ‘n bass o un lento y agresivo dubstep. Sobre este colchón, se multiplican los estilos vocales, dando lugar a una suerte de mezcla de reggae, rap, hip hop, estribillos y coros mestizos. Es imposible aburrirse en un ritmo que cambia constantemente. Los temas de ‘Cero’ explotaron ante un público que les dio la misma buena acogida que a los clásicos de anteriores discos.

Para felicitar a los chicos, se pasaron nombres como el de Anita Kuruba, Kantz (de Tenpel) o el mismísimo César Strawberry de Def Con Dos, para cantar junto a la banda temas nuevos o ya clásicos como el «Pánico a una Muerte Ridícula«. Regalazo para los asistentes.

A destacar un aspecto: Dremen es su público. Parece nutrirse directamente de la energía del mismo, y el ambiente que consigue crear este grupo es diferente al de cualquier fiesta de electrónica a la que puedas haber ido. Como producto de una conjunción de tan diversos géneros y seguidores, surge una especie de familia heterogénea donde el buen rollo es estandarte, lo que no siempre es fácil en eventos de este género.

«Bon Dem», «Iremos Por Tí»
o «Dremen Day» supusieron un punto álgido para cerrar una noche perfecta. Un concierto redondo y la reticencia del público a dejar marchar a Dremen cerraron así el cuarto año de trayectoria musical de esta banda, que en muy poco tiempo se ha labrado una incondicional masa de seguidores por toda la geografía española. Diversión, electrónica y política. Y parece fácil, de manos del Dremen Team, convertir la concienciación en fiesta y baile sobre el escenario. Muchas felicidades.

TEXTO: Inés Rodríguez
inrodrom

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